Los mosqueteros y Capitanich: el rompecabezas peronista rumbo a 2027
El peronismo comenzó a acelerar sus movimientos de cara a las elecciones de 2027. Con ocho dirigentes que ya expresaron sus aspiraciones de llegar a la Goberna
Hace solo una semana atrás, Jorge Capitanich llegó a Resistencia, se sentó en la cabecera de la enorme mesa que tiene el Consejo Provincial del Partido Justicialista y comenzó a chequear cuánto de lo que se había propuesto en el último mes, se había puesto efectivamente en marcha.
También corroboró que estuvieran cursadas las invitaciones para el encuentro, al día siguiente, en un lugar discreto, alejado de los flashes como es Presidencia de la Plaza. Allí, además, el anfitrión es de absoluta confianza con él, Diego Bernachea, el actual intendente. La convocatoria fue para los dirigentes que han dicho abiertamente que aspiran a ser candidatos a gobernador el año que viene.
Para esta reunión debían sumarse a la mesa el propio Bernachea, el ex ministro de Salud Pública Antonio Penci Morante, el intendente de Machagai Juanchi García, su par de Margarita Belén Javier Martínez, los diputados Santiago Pérez Pons, Magda Ayala y Atlanto Honcheruk más el jefe comunal de Castelli, Pio Sander. Solamente los dos últimos no llegaron a la invitación, poniendo cada quien su excusa.
Ya la militancia peronista puede empezar a decir (parafraseando a León Gieco) "Son ocho, como los Orozco; yo los conozco". Son quienes han reconocido, sin esconderse, que pretenden ser candidatos a pelear por el Sillón de Obligado el año que viene. Según lo que podemos averiguar, la idea de reunirse no cayó igual en todos. Algunos, incluso, plantearon en mensajes privados que una situación así podría dar pie a una imposición de condiciones. Pero la idea avanzó.
Todos dejaron en claro que han aprendido el valor de resolver las tensiones internas, al fragor de las frustraciones que viene arrastrando el peronismo chaqueño.
EL DILEMA, LA UNIDAD
La charla entre los seis que llegaron y Capitanich fue amena. Todos dejaron en claro que han aprendido el valor de resolver las tensiones internas, al fragor de las frustraciones que viene arrastrando el peronismo chaqueño por no saber construir su unidad. No hizo falta repasar, pero los ejemplos de 2019 y 2023, con Gustavo Martínez como protagonista del quiebre, más los de 2025 con el Frente Primero Chaco (Magda Ayala/ Honcheruk) y luego el Frente Vamos Chaco (Claudia Panzardi/ Aguilar) son tragos amargos que todos recuerdan.
Asimismo, cada quien sabe también que ya no es tiempo de achacar a nadie los errores del pasado, pero sí de actuar de una manera distinta de aquí en adelante. Justamente, por ello, alguno se preguntó si la Corriente de Expresión Renovada (CER), el espacio liderado por Martínez no lanzará en algún tiempo más su propio candidato, más allá de la notoria retracción de su líder, en los últimos meses. Con lo cual hay varias conversaciones que deberán darse con el correr de las semanas.
Hubo un detalle que le dio la razón a los que estaban incómodos con la idea inicial de esta reunión. Se suponía que cada quien guardara el dato. Hubiera sido una buena manera de mostrar hasta qué punto son confiables para sostener y proteger información delicada. Pero no fue así. Ya en las horas previas al encuentro uno de ellos filtró el chisme a un par de medios periodísticos. Entonces no les quedó otra que admitir públicamente la reunión, pero manteniendo cierto cuidado con el contenido de lo dialogado. Digamos que el silencio no era un factor de vida o muerte, pero sí ayudaría a mejorar la confianza puertas adentro.
Seguramente esto fue anotado por Capitanich quien, con toda la experiencia sobre la espalda, sabe perfectamente que el peronismo no podrá mostrarse ante la sociedad chaqueña, con pretensiones de ser tomado en serio, si lo hace con ocho (o más) candidatos a la Gobernación. Por eso, más allá de la estrategia que cada uno elija, en breve deberían ir conociéndose las alianzas entre algunos de los aspirantes, como para que se llegue con dos, o a lo sumo tres, fórmulas para la competencia definitiva.
Para esa instancia decisiva, por ahora hay dos opciones. La primera, como lo desean casi todos en el PJ, sería el sistema de las PASO. Sin embargo, el proyecto de ley para suspenderlas necesita de 17 votos en la Legislatura (es decir uno más que se sume a los 16 diputados oficialistas) y eso puede definirse ante el menor chisporroteo de la discusión interna en la oposición. La segunda alternativa, en el caso que se logre suspender las primarias, es que el peronismo afronte el costo económico de una interna abierta que por un lado movilice su militancia y, por el otro, deje como resultado una fórmula fortalecida en su legitimidad.
LA OTRA FÓRMULA
Estas discusiones se entienden en la búsqueda de una representatividad genuina para un movimiento político como el peronismo, que a lo largo de su historia se mostró tan capaz de unirse y arrasar con todo, como también de autodestruirse en peleas internas. Sin embargo, hay otro escenario de decisión, del cual nadie quiere hablar, pero todos de alguna manera lo saben posible.
Si ninguno de los ocho actuales postulantes (o algún otro que todavía sorprenda en estos días) logra amalgamar respaldos sólidos puertas adentro del partido; si no se genera un movimiento fuerte de militantes por alguna de las propuestas, quedará una única solución. En ese caso, como lo reconoció públicamente días atrás el inoxidable y siempre lúcido Rafael González: "Jorge Capitanich se verá condenado a ser nuevamente el candidato a gobernador".
La idea de la "condena" es porque claramente él puede tener aspiraciones a ser un factor en las definiciones nacionales del partido, que aún están poco claras. Quedarse a dar la lucha en la provincia se entendería asumiendo que nadie le puede discutir que sigue siendo el depositario genuino de la mayor cantidad de votos de este sector político.
Aunque exprese un creíble deseo de disputar "otras batallas", hay que analizar y reconocer aquellos rasgos que lo han identificado en su carrera política, que ya supera ampliamente las tres décadas. Por un lado, ¿quién puede dudar que él quiera sacarse la espina de las derrotas que vino sufriendo a manos de Leandro Zdero? Esto puede ser poniendo el cuerpo o respaldando a otro candidato. ¿Pero cómo no imaginar a Capitanich calculando "cuánto más dolerá volver a perder" ? Asi que, lo que le imponga el contexto, lo hará.
Con o sin su líder actual, la construcción de la fórmula con la cual busque volver al poder, será igualmente compleja para el peronismo. Con tantos dirigentes propios con altas aspiraciones, por ejemplo, quedarán poquísimos espacios para los partidos aliados en lo que es el Frente Chaco Merece Más. El esquema que se dio en las últimas dos renovaciones del bloque en Cámara de Diputados difícilmente pueda repetirse, porque las divisiones en momentos decisivos generaron varias frustraciones puertas adentro.
Es entendible la búsqueda de una representatividad genuina para un movimiento político como el peronismo, que a lo largo de su historia se mostró tan capaz de unirse y arrasar con todo, como también de autodestruirse en peleas internas.
RENDIR EXÁMENES
Volviendo al cuadro de situación donde el peronismo se termine inclinando por construir una fórmula sin Capitanich, estamos seguros que el actual senador exigirá que quien se presente deberá al menos- demostrar tres cualidades que serían innegociables.
En primer lugar, una voluntad de trabajo rayana en lo irracional, como para dejar de lado todo en pro de las horas de gestión. Con lo cual, tendría que ser una persona que no tenga familia o que directamente abandone toda responsabilidad con el vínculo familiar para volcarse de lleno a la cuestión política.
Un segundo factor sería el de una presencia territorial absoluta en los 70 municipios y en el recorrido de los caminos que los conectan. Esto implicaría que sea un (o una) dirigente que conozca y, a la vez, sea conocido por la militancia.
El tercer factor, que seguramente será de enorme ponderación para Capitanich, será demostrar una preparación técnica, política e ideológica de excelencia. Es que no se trata solamente de sostener la campaña electoral, sino de tener herramientas para asumir el desafío de gobernar la provincia. Los errores del pasado -propios y ajenos- deben haber servido para no caer en las mismas trampas.
LA INFLUENCIA NACIONAL
Finalmente, el último de los elementos que podemos considerar, por ahora, en el análisis es el de anticipar, en qué terreno y con cuál "clima social" se dará la contienda. Es decir, ¿cómo estarán la provincia y el país, promediando el año próximo?
Actualmente, el presidente de la Nación, Javier Milei, atraviesa un momento vidrioso en su imagen, porque todas las encuestas, incluso las más amistosas, detectan la caída de su aceptación en la sociedad. Él y su entorno más cercano, admiten que sus esperanzas de reelección están depositadas en dos pilares: los resultados de su gestión, sobre todo en lo referente a política económica y la buena o mala propuesta que pueda construir la oposición como alternativa, entendiendo que la polarización es el único escenario posible.
Si trajéramos esa tendencia a separar todo en un esquema binario de blancos y negros al contexto provincial, deberíamos entender que el oficialismo irá por la reelección de Leandro Zdero. Aunque hay quienes alertan que La Libertad Avanza desde la Casa Rosada pueda intentar la instalación de un candidato propio, se hace difícil de creer que se arriesguen a dividir así el voto contra lo que representa el peronismo . Pero la actividad política es pródiga en sorpresas.
Por lo pronto, por mandato constitucional, la fecha de las elecciones provinciales no será la misma que aquella que defina el nuevo mandato presidencial. Eso, ya ayuda a despegar escenarios. Pero, de igual manera a lo que considera Milei, el gobernador debe ir armando su estrategia para ir por otro mandato, calculando dos líneas.Una será la que cuente los resultados de su gestión; y la otra, la solidez o no, de la fórmula del PJ para que pueda presentarse como alternativa de cambio de rumbo. Por el mismo esquema de polarización y el cuadro social de Chaco, no parece que haya lugar a improvisaciones de último momento o apuestas por "outsiders".
Aunque para dar inicio a 2027 todavía haya que vivir siete meses, es notorio que en el ámbito político los relojes ya arrancaron con su cuenta regresiva. La fotografía actual muestra a un peronismo que intenta hacer algo que no siempre logró en los momentos decisivos de su historia reciente: ordenar las ambiciones personales antes que estallen conflictos que impidan la ansiada "unidad".
La reunión impulsada por Capitanich fue apenas el primer movimiento visible de una partida mucho más extensa. Cada quien deberá demostrar su propio volumen político, capacidad de construcción territorial y vocación de poder.Hasta ahora, ocho nombres para una sola candidatura es una ecuación que exige acuerdos, renuncias y una dosis importante de disciplina colectiva. Habrá que ver, entonces si el peronismo logra alumbrar un sucesor capaz de sintetizar a todos los sectores o si, una vez más, termina recurriendo a quien desde hace muchos años tiene la sartén por el mango; y el mango también.