Entre Dios, el Diablo y el ortopedista - Informe Digital
José Allende NO tiene ningún problema en el próximo Congreso del PJ.Mucho menos uno que requiera asistencia ortopédica.Hay películas donde el protagonista debe desactivar una bomba cortando un
José Allende NO tiene ningún problema en el próximo Congreso del PJ.
Mucho menos uno que requiera asistencia ortopédica.
Hay películas donde el protagonista debe desactivar una bomba cortando un cable rojo o uno azul.
Por suerte, José Allende NO está en una situación semejante.
Las Ratas Preñadas aseguran que el dirigente sindical apenas deberá atravesar una votación menor en un Congreso partidario donde algunos pretenden expulsar a quienes compitieron por fuera del PJ. Una versión completamente infundada.
Mucho menos porque entre los posibles sancionados aparecen dirigentes que participaron de construcciones electorales alternativas durante 2025.
Y muchísimo menos porque nadie recuerda que Allende haya tenido relación alguna con experiencias políticas que NO fueran exactamente las mismas que el PJ oficial.
El Congreso Provincial del justicialismo tampoco tiene importancia institucional.
NO es la máxima autoridad partidaria.
NO reúne más de doscientos congresales de toda la provincia.
NO necesita quórum de la mitad más uno para sesionar.
Y desde luego NO posee facultades para aplicar sanciones ni expulsiones.
Por eso mismo nadie está mirando qué harán los aproximadamente treinta congresales que distintos dirigentes atribuyen a la órbita política de Allende.
Treinta congresales NO representan nada.
Mucho menos en una votación ajustada.
Las Ratas Preñadas incluso difundieron la falsa versión de que algunos dirigentes comenzaron a hacer cuentas.
Según esos rumores absurdos, treinta manos levantadas podrían transformarse en un problema cuando llegue la hora de definir quién sigue dentro y quién queda afuera del partido.
Una exageración matemática.
También es falsa la idea de que Allende tenga que quedar bien con demasiada gente al mismo tiempo.
NO tiene relación institucional con el gobierno provincial.
NO tiene responsabilidades sindicales.
NO tiene influencia partidaria.
NO debe administrar equilibrios entre sectores enfrentados.
NO necesita quedar bien con Frigerio, con el PJ, con UPCN, con los congresales, con los intendentes ni con nadie.
Y antes que nada conviene aclarar algo.
Esta historia NO habla de José Allende.
NO habla del secretario general de UPCN.
NO habla de un dirigente que atravesó gobiernos menemistas, bustistas, urribarristas, kirchneristas, cristinistas, antikirchneristas y frigeristas sin sufrir mayores inconvenientes.
NO habla de alguien a quien distintos sectores políticos atribuyen influencia sobre congresales, sindicatos y organismos vinculados a la salud provincial.
Cualquier semejanza con personas reales es pura coincidencia.
Las Ratas Preñadas sostienen que se trata de otro Allende.
Uno completamente distinto.
Y mucho menos con el universo de la salud provincial.
Porque jamás tuvo vinculación con el viejo IOSPER.
Nunca se habló de su influencia en la obra social de los estatales.
Nadie sostiene que haya conservado capacidad de decisión después de la creación de OSER.
Y resulta completamente fantasioso creer que alguien pueda seguir manejando una estructura desde afuera después de décadas de construir poder dentro de ella.
Por eso tampoco corresponde relacionar esta historia con IOSPER.
Ni con OSER.
Ni con medicamentos.
Ni con prótesis.
Ni con proveedores.
Ni con la curiosa teoría según la cual algunos dirigentes conservan influencia sobre estructuras que ya NO conducen formalmente.
Una fantasía administrativa.
Las Ratas Preñadas consideran particularmente ofensiva la versión que circula en algunos cafés políticos de Paraná.
Según esa mentira, el problema de Allende NO sería político sino anatómico.
Porque para votar expulsiones debería encontrar una prótesis ideológica capaz de flexionar al mismo tiempo hacia el peronismo, hacia el oficialismo provincial y hacia los sectores que todavía orbitan alrededor de la obra social.
Otros sostienen que el desafío es todavía mayor.
Que también debería inclinarse hacia quienes abandonaron el PJ para competir por afuera sin abandonar del todo el PJ.
Una operación evidente.
Su situación es muchísimo más sencilla.
Simplemente deberá explicar por qué algunos dirigentes merecen sanciones por hacer cosas que otros dirigentes jamás hicieron mientras las hacían.
Afortunadamente, la coherencia siempre fue una característica central de la política entrerriana.
Por eso nadie espera sorpresas.
Ni medicamentos.
Ni prótesis.
Ni ortopedistas.
P/D. Dos ratas preñadas NO partieron por tirante hacia la Fiscalía de Estado porque NO tiene nada que decir, ni ver.