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Tiempo Sur 30/05/2026 15:02 3 min de lectura

Premiaron a un médico argentino por una técnica quirúrgica

El oftalmólogo Roberto Albertazzi ganó un premio en Florencia por la técnica quirúrgica que mejora el tratamiento del queratocono.

Premiaron a un médico argentino por una técnica quirúrgica
Foto: Tiempo Sur

Un médico argentino recibió el premio Giglio d'Oro, un galardón a la innovación, en la ciudad italiana de Florencia y recibió ese reconocimiento por un procedimiento quirúrgico que viene a transformar la práctica oftalmológica.

Según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas, se trata del doctor Roberto Albertazzi (M.N. 54.836), oftalmólogo co-fundador de la Interantional Keratoconus Society y expresidente de la World Keratoconus Society y que recibió el premio durante el Tercer Congreso Mundial de Queratocono.

Lo notable es que esta innovación no nació en un laboratorio europeo ni en una universidad de primer mundo, sino que se gestó en el Centro de Ojos Quilmes de Argentina, donde Albertazzi trabaja desde hace varios años y junto al asesoramiento y apoyo científico que le brindo el Dr Roger Zaldívar, es que pudo desde un consultorio bonaerense llegar al escenario mundial, en un salto que habla tanto del profesional como de lo que es capaz de producir la medicina argentina.

Qué es el queratocono y por qué es importante tratarlo a tiempo

Para entender la importancia del hallazgo, primero hay que entender la enfermedad. El queratocono es una condición en la que la córnea -la capa transparente que cubre la parte delantera del ojo- se adelgaza progresivamente y empieza a deformarse, adoptando una forma cónica en lugar de su curvatura natural. El resultado es una visión borrosa y distorsionada, con halos alrededor de las luces y dificultad para ver de noche.

"Se desarrolla con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes y generalmente progresa durante aproximadamente 10 a 20 años antes de estabilizarse", explica Albertazzi. En tanto, indicó que no es una enfermedad de personas mayores, sino que irrumpe justo cuando alguien está estudiando, arrancando su vida laboral o manejando por primera vez.

La causa exacta no está del todo clara, aunque se sospecha una combinación de factores genéticos, ambientales y hormonales. Lo que sí está documentado es que frotarse los ojos de manera habitual es uno de los desencadenantes más frecuentes y más evitables. También hay un componente hereditario: quienes tienen antecedentes familiares deben controlarse desde la adolescencia temprana.

El problema: llegar tarde al diagnóstico

Durante mucho tiempo, el queratocono se detectaba cuando ya había avanzado demasiado. "Durante muchos años el médico que diagnosticaba queratocono mandaba directamente al paciente a usar lentes de contacto, esto provocaba que las personas siguieran con estadios avanzados y perdieran un tiempo precioso", señaló el especialista.

Ese tiempo perdido tiene consecuencias concretas. En etapas tempranas, los anteojos pueden mejorar la imagen, pero no el problema en sí. Cuando la enfermedad avanza, ni las lentes logran restituir una visión nítida y, en los casos más severos, la única salida era el trasplante de córnea. Por eso el diagnóstico precoz no es un detalle: es la diferencia entre una intervención menor y una cirugía mayor.

Tiempo Sur Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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