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Sociedad
TN 27/05/2026 16:45 3 min de lectura

Cris Haltom, psicóloga: Las personas no piensan en la comida como una simple respuesta al hambre

La especialista en trastornos de la alimentación explicó qué es el ruido mental relacionado con la ocmida y cómo afecta a las personas.

Cris Haltom, psicóloga: Las personas no piensan en la comida como una simple respuesta al hambre
Foto: TN

Cris Haltom, especialista certificada en trastornos de la alimentación y psicóloga clínica con más de 35 años de experiencia en el tratamiento de estos trastornos, escribió un artículo en Psychology Today titulado La voz que te dice que comas aun cuando ya te llenaste, en el que abarcó el término ruido mental relacionado con la comida.

Según explicó, esto se refiere a aquellas situaciones en que las personas piensan en comida no como una simple respuesta al hambre, sino como parte de un bucle mental implacable.

En lugar de guiar el comportamiento de forma equilibrada, el ruido alimentario domina la atención, creando antojos persistentes y una sensación de urgencia que resulta difícil, si no imposible, de ignorar, precisó.

En ese sentido, estableció una importante diferencia entre el ruido mental alimentario y las señales naturales de hambre y saciedad del cuerpo.

En condiciones normales, las hormonas regulan el apetito, impulsándonos a comer cuando necesitamos energía y señalando la saciedad cuando ya hemos comido suficiente. Por el contrario, el ruido mental que produce la comida puede anular estos sistemas biológicos. En esos casos, se trata de un pensamiento desconectado del hambre física real y motivado más por una compulsión que por una necesidad.

Ruido alimentario: ¿es real la voz que nos ordena seguir comiendo?

Cris Haltom subrayó que las investigaciones sobre los mecanismos cerebrales que explican este efecto han determinado que "el ruido mental relacionado con la comida no es imaginario ni exagerado, sino una experiencia real y tangible.

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Hace décadas, las primeras observaciones ya insinuaban este fenómeno con un lenguaje diferente. A veces, se describía a los alimentos como atractivos o incitadores. Los atractivos eran aquellos elegidos deliberadamente, a menudo en respuesta a un hambre genuina. Los incitadores, en cambio, eran alimentos que parecían llamar desde el entorno, despertando el deseo independientemente de la necesidad física, continuó.

En esa misma línea, según indicó la experta, el ruido alimentario se asemeja mucho a esta idea de atracción irresistible. Es que no se trata solo del gusto por la comida, sino que implica sentirse atraído hacia ella, a menudo de maneras que parecen automáticas y difíciles de resistir.

Cómo combatir el ruido alimentario y la atracción irresistible a la comida

La especialista en trastornos de la alimentación remarcó que, en primer lugar, es fundamental buscar ayuda profesional. Respecto de las primeras medidas, recomendó establecer patrones de alimentación regulares.

Esto implica no saltarse o restringir comidas, sino hacer tres ingestas equilibradas durante el día, acompañada de colaciones planificadas. De esta manera, al comer con regularidad, se estabilizan las necesidades energéticas. Si se evita el hambre extrema, disminuye la intensidad de los antojos.

Otro consejo de la experta es prestar atención al entorno. Los estímulos alimentarios están por todas partes: panaderías, anuncios, programas de cocina y redes sociales repletas de imágenes de comidas apetitosas, advirtió.

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En esa misma línea, precisó que estos estímulos pueden amplificar la influencia de la comida, especialmente cuando la exposición es constante. Por lo tanto, es importante reducir la exposición a estos estímulos para así poder controlar los impulsos.

Hambre física vs. hambre emocional: cómo diferenciarlas

Por último, Cris Haltom estableció una diferenciación entre hambre física y hambre emocional:

- Hambre física: se desarrolla gradualmente y se acompaña de sensaciones en el cuerpo, como vacío o dolor en el estómago, disminución de energía y mayor deseo de comer.

- Hambre emocional: puede aparecer repentinamente y está relacionada a los antojos, estados de ánimo y situaciones específicas.

TN Esta nota se publicó originalmente en el medio.
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