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Confirmado.ar 26/05/2026 12:35 4 min de lectura

Operación contención en la Rosada: Milei reúne a la Mesa Política en un intento por frenar una sangría interna que amenaza su gestión - Confirmado

Convocada de urgencia por la Jefatura de Gabinete, la mesa política oficialista vuelve a verse las caras tras los pases de factura del 25 de mayo. El Presidente exige sepultar las disputas a cielo abierto para blindar la agenda parlamentaria en el Co

Operación contención en la Rosada: Milei reúne a la Mesa Política en un intento por frenar una sangría interna que amenaza su gestión - Confirmado
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Convocada de urgencia por la Jefatura de Gabinete, la mesa política oficialista vuelve a verse las caras tras los pases de factura del 25 de mayo. El Presidente exige sepultar las disputas a cielo abierto para blindar la agenda parlamentaria en el Congreso.

- Por AF para Confirmado

Las postales de aparente cordialidad institucional durante el Tedeum del 25 de mayo no lograron camuflar el espeso clima de desconfianza que sacude las estructuras del poder libertario. La tregua gestual duró apenas unas horas. Presionado por el desgaste público de una disputa que ya amenaza con trabar el andamiaje legislativo, el Poder Ejecutivo activó un mecanismo de contención urgente en los despachos de la Casa Rosada, reuniendo a las terminales en conflicto bajo una premisa innegociable emanada desde la quinta de Olivos: es una necesidad imperiosa ordenar las filas y terminar con el fuego amigo.

El epicentro de las discusiones, coordinadas bajo el ala de la Jefatura de Gabinete que conduce Manuel Adorni, vuelve a sentar frente a frente a las dos facciones que hoy se disputan la conducción estratégica del espacio. Por un lado, el influyente asesor Santiago Caputo, estratega del rumbo discursivo y digital de la gestión; por el otro, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, secundado por su primo Eduardo Lule Menem. La pulseada, lejos de limitarse a una mera diferencia de criterios, escaló a niveles críticos luego de que el entorno más duro del oficialismo apuntara de forma directa contra la conducción de la Cámara Baja por la supuesta tracción de cuentas virtuales utilizadas para horadar la posición de los propios funcionarios de la administración central.

El imperativo presidencial de bajar el perfil de la disputa

Para Javier Milei, la contención de este frente interno dejó de ser un asunto secundario de la militancia digital para transformarse en un problema político de primer orden. El mandatario observa con extrema preocupación cómo la proliferación de reproches mutuos debilita la cohesión de sus alfiles justo en el momento en que se requiere una disciplina de bloque quirúrgica para dar batalla en las comisiones del Congreso. Las fuentes de Balcarce 50 coinciden en que el Jefe de Estado experimentó un profundo fastidio al verse obligado a intervenir de manera pública en las últimas jornadas para minimizar el conflicto, en un intento por blindar la figura de sus colaboradores y evitar una toma de partido que dinamite los puentes internos.

La orden presidencial es tajante y busca retrotraer los canales de discusión al plano subterráneo de la rosca política tradicional. Milei entiende que su capital político no puede ser dilapidado en escaramuzas internas mientras los frentes de reforma económica exigen una concentración total. Sin embargo, la tarea de pacificación enfrenta la resistencia de los propios núcleos duros del espacio, donde algunos sectores aseguran con firmeza que se le oculta al Presidente el verdadero alcance de los agravios cruzados, desoyendo las directivas de calma e insistiendo en profundizar la depuración del entorno.

Urgencia legislativa frente a las tribus en pugna

Más allá de los pases de factura por el control de la narrativa en las redes, la reunión en la Casa de Gobierno persigue el objetivo pragmático de unificar la estrategia ante las iniciativas que la gestión nacional acaba de girar al Parlamento. El oficialismo no cuenta con margen de error en el Congreso de la Nación, donde la fragmentación y la paridad de fuerzas obligan a negociar cada artículo con las bancadas aliadas.

La supervivencia de los próximos proyectos económicos del Ejecutivo depende de que Martín Menem logre alinear a la tropa legislativa detrás de las directivas de la Casa Rosada. En el entorno presidencial admiten que resulta inviable avanzar en acuerdos de gobernabilidad con sectores de la oposición si el propio oficialismo expone fisuras éticas y operativas en sus mandos de conducción. La mesa de este martes funciona, en los hechos, como un ultimátum político para que los alfiles de Karina Milei y las estructuras originarias coordinen sus movimientos antes de que la sangría termine afectando la gobernabilidad.

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