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Clarin 26/05/2026 06:58 8 min de lectura

Todo sobre las fiestas eróticas en castillos de Europa: su organizador devela un mundo donde las fantasías sexuales se hacen realidad

CastleEvents es una compañía que organiza fiestas eróticas en castillos de Europa. Qué incluyen estos eventos cuya entrada arranca en los 2 mil euros y quiénes participan.

Todo sobre las fiestas eróticas en castillos de Europa: su organizador devela un mundo donde las fantasías sexuales se hacen realidad
Foto: Clarin

Castillos, máscaras, ropa elegante pero sensual, capas y lujo. La escena es llamativa en sí misma; sin embargo, hay un componente esencial que la hace aún más interesante: en estas fiestas eróticas exclusivas (los precios oscilan entre los 2 mil y los 5 mil euros por pareja), el misterio y la discreción son protagonistas.

La escena trae inmediatamente a la memoria a la película Eyes wide shut (Ojos bien cerrados), de Stanley Kubrick, protagonizada en 1999 por Tom Cruise y Nicole Kidman. La fantasía y la sexualidad convirtieron a este filme en un clásico y despertaron una pregunta general: ¿existe algo así en la vida real?

Andrej, conocido como Mr. CastleEvents, es un suizo que organiza este tipo de eventos desde hace 20 años. En diálogo con Clarín, aclaró que no puede dar ciertos detalles sobre las fiestas ni sus participantes, ya que la confidencialidad es regla para todos los que pasan por allí. Fuera de ello, reveló los pormenores de estos encuentros donde la fantasía es pura realidad.

Cómo convertirse en organizador de fiestas eróticas en castillos

El tipo de trabajo de Andrej es, como mínimo, curioso. Surgió casi de casualidad: Yo mismo había explorado bastante el ambiente nocturno y festivo, pero nunca desde una perspectiva empresarial. Organizar eventos nunca formó parte de mis planes. Lo que finalmente me llevó a ello fue más bien una vocación personal. El tipo de lugar que tenía en mente simplemente no existía, así que, en algún momento, tuve que crearlo, rememoró en diálogo con este medio.

Un turista cualquiera quizás se hubiese fascinado con la vida del rey Luis XIV y María Antonieta o deslumbrado con los jardines del palacio, llegando hasta ese límite con la visita. Pero Andrej quiso ir más allá: Era un adolescente cuando visité Versalles por primera vez en 1980. Lo que me quedó grabado no fue la historia oficial: fue la pregunta de qué sucedía realmente tras esos muros. Las amantes, las intrigas, las cosas que la gente susurraba. Y las Memorias de Casanova, destacó.

Entonces comenzó a pensar en la Venecia del siglo XVIII, ese mundo de bailes de máscaras y la particular libertad que sólo se consigue tras un antifaz. Por otra parte, añadió, estaba la influencia de las tradiciones del carnaval suizo, que también lo animó a su futuro laboral: Pude ver por mí mismo cómo una máscara transforma a las personas; cómo las mujeres, en particular, se abren una vez que son anónimas.

Durante años daban vueltas en la cabeza del anfitrión los bailes en castillos, un mundo de sentimientos, fantasías y sensualidad; era un pensamiento recurrente que no lo abandonaba. Entonces se decidió: La vida cotidiana, marcada por el estrés, la arrogancia, la envidia y la superficialidad se ha vuelto casi insoportable para muchos. Lo que falta es variedad, tranquilidad, emociones, pasión y sensualidad. Ahí es precisamente donde surgió mi idea: crear un mundo alejado de las normas habituales.

Cómo son la fiestas eróticas en castillos

Para Andrej, estos particulares eventos no son sólo fiestas: Es más bien como adentrarse en otro mundo por una noche, en lugares que uno no se esperaría. Castillos históricos, hoteles-castillo. Pero sí, también hay fiesta. La gente viene a bailar, a celebrar, a pasarlo bien. Las normas principales son sencillas: respeto, discreción y consentimiento.

La velada suele empezar de manera formal. Cena, conversación, música en directo, con espectáculos durante la cena. Luego llega La Ceremonia y, a partir de ahí, el castillo se abre, describió. El lado más tradicional incluye DJs y un bar donde nunca faltan ni el champán ni los cocteles.

Lo menos común, contó el organizador, se da en otra parte del edificio, donde el ambiente se vuelve más sensual. Las parejas van de una sala a otra o simplemente se retiran a su propia habitación cuando les apetece. No se impone nada a nadie. Al fin y al cabo, se trata de fantasía, de una conexión real y de dejarse llevar para disfrutar de la vida en buena compañía.

Si bien al principio eligieron auténticos castillos medievales en Suiza, luego los escenarios se fueron ampliando, debido a que pese al encanto de los mismos- no tenían las comodidades modernas necesarias. Con el paso de los años, entonces, se trasladaron a los mejores hoteles-castillo de Europa y a unos cuantos hoteles de lujo selectos.

Elegimos cada ubicación con mucho cuidado. Pasadizos secretos, amplias escaleras, salones iluminados con velas, muros que llevan en pie siglos. Los invitados suelen descubrir dónde se celebrará el evento solo unos días antes. Ese secretismo es deliberado, ya que aumenta la expectativa, aseguró el anfitrión.

La Ceremonia

Andrej mencionó a La Ceremonia como un hecho concreto, popular y fundamental entre los concurrentes a sus fiestas. Al consultarle sobre la importancia del sexo en sus eventos, respondió: La Ceremonia es el corazón de la velada. Marca el momento en que la noche se vuelve más íntima.

¿Qué implica esto? Según el vocero, previo a La Ceremonia las invitadas se cambian de ropa, se dejan puestas las máscaras venecianas y se ponen las capas de seda y terciopelo propias del ritual. Lo que lleven debajo, lencería o algo más atrevido, es elección de cada mujer. La Ceremonia suele comenzar en el exterior y luego se traslada al castillo. Ese juego entre la insinuación y la fantasía es lo que le confiere su ambiente particular.

Desde La Ceremonia nos trasladamos a las salas que preparamos específicamente para esta parte de la noche. Amplios salones, iluminación tenue y nuestras características islas. Cada una de ellas, un pequeño mundo en sí mismo, amplió.

Entonces, destacó Andrej, a partir de ahí, lo que suceda depende de cada pareja. Algunas simplemente disfrutan de la música y del ambiente, dejándose llevar por la sensualidad que se respira en la sala. Otras se refugian en su propio mundo. Otras se adentran más en el lado sensual, en la configuración que más les convenga. Las posibilidades son tan individuales como las propias parejas. Nada está planeado, nada se espera.

Uno de los puntos fuertes de sus eventos, enfatizó, es que para muchas parejas es el primer lugar donde pudieron explorar un lado más abierto de sí mismas sin ser juzgadas. Consentimiento mediante como regla ineludible, las posibilidades van de lo convencional a lo grupal, pasando por el intercambio, la observación o cuanto la imaginación proponga.

Famosos, celebridades y miembros de la realeza en las fiestas eróticas: ¿verdad o mito?

¿Quiénes están detrás de esas máscaras? ¿qué hay de cierto en el rumor que señala a famosos, celebridades y hasta miembros de la realeza como asiduos participantes de las tan mencionadas fiestas sexuales en castillos?

Esta es una pregunta que, sinceramente, no puedo responder, anticipó Andrej. Y agregó: No porque haya algo que ocultar, sino porque responderla en cualquier sentido socavaría aquello que CastleEvents se propone proteger: la privacidad de nuestros invitados. A cualquiera que pregunte, ya sea un amigo o un periodista, la respuesta es la misma. No confirmamos, no negamos, no comentamos. Cualquier otra cosa rompería la promesa más básica que hacemos.

Para describir a su público mencionó que se trata de personas con buen gusto y madurez emocional, procedentes de los más diversos ámbitos de la vida. Una vez que se ponen las máscaras, la posición social y la riqueza pasan a un segundo plano rápidamente. Lo que queda es la personalidad, la discreción y la química.

Ese hermetismo se da tanto dentro como fuera del castillo. Todo el mundo utiliza un seudónimo. No se permiten teléfonos ni cámaras. Los invitados que necesitan mayor confidencialidad acceden por una entrada independiente.

Detrás de todo esto, concluyó, hay motivaciones más profundas: En la antigua Venecia, la máscara era más que un disfraz: era una silenciosa promesa de igualdad. Tras una máscara, el noble y el comerciante, el artista y la cortesana, el diplomático y la bailarina podían compartir la misma sala, la misma música, el mismo fugaz atisbo del paraíso en la tierra, sin que influyera el rango social. Ese mismo espíritu sigue vivo en CastleEvents. Sea cual sea el origen o la profesión de cada uno, lo que importa es la persona que hay detrás de la máscara. Y ese momento único de belleza y libertad que, solo por una noche, todos los presentes en la sala pueden compartir.

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