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Infobae 19/05/2026 21:03 4 min de lectura

El cruce inesperado entre Homo erectus y denisovanos dejó huellas en el ADN de poblaciones actuales

Una investigación internacional identificó en dientes fósiles hallados en China pistas genéticas de un antiguo cruce entre dos especies humanas que compartieron territorio en Asia Oriental hace 400.000 años

El cruce inesperado entre Homo erectus y denisovanos dejó huellas en el ADN de poblaciones actuales
Foto: Infobae

Durante décadas, los científicos han buscado pistas sobre la compleja red de relaciones entre las especies humanas que habitaron Eurasia. Ahora, un nuevo análisis de seis dientes fósiles encontrados en China revela un capítulo inédito: Homo erectus y denisovanos no solo compartieron territorio, sino que también intercambiaron material genético, dejando rastros que hoy persisten en el ADN de ciertas poblaciones modernas.

El hallazgo, publicado en la revista Nature, confirma que la evolución humana fue mucho más entrelazada y dinámica de lo que se pensaba, y que los Homo erectus del este asiático desempeñaron un papel directo en la historia genética de los humanos actuales.

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Un hallazgo que cambia la historia

La evolución humana nunca fue una línea recta. Hace unos 400.000 años, en plena era del Pleistoceno, Eurasia era un continente poblado por distintas especies humanas: neandertales, denisovanos, Homo sapiens y, como acaba de confirmarse, también Homo erectus, la especie viajera que salió de África y conquistó medio mundo. Durante décadas, los científicos sospecharon que entre estas especies no solo hubo competencia, sino también convivencia y mestizaje.

Ahora, un equipo internacional liderado por Qiaomei Fu, del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de Pekín, logró lo que parecía imposible: identificar rastros genéticos de Homo erectus en el ADN humano moderno. Lo hicieron utilizando una técnica revolucionaria, la paleoproteómica, que permite extraer y analizar proteínas conservadas en el esmalte dental, incluso cuando el ADN original se ha perdido por el paso del tiempo.

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Los dientes que revelaron un secreto antiguo

Seis dientes fósiles, procedentes de tres yacimientos chinos (Zhoukoudian, Hexian y Sunjiadong), guardaban en su interior la clave del misterio. Al analizar los fragmentos de proteínas del esmalte, los científicos detectaron dos variantes genéticas nunca antes vistas en otras especies humanas. La primera, llamada AMBN-A253G, es exclusiva de estos Homo erectus y actúa como una especie de firma de identidad de la población que habitó el este de Asia hace 400.000 años.

La segunda variante, conocida como AMBN-M273V, ya había sido identificada en fósiles denisovanos. Su presencia en ambos grupos sugiere un cruce: Ambas poblaciones podrían haber coexistido e interactuado en partes de Asia Oriental, afirma el estudio publicado en Nature. Como explica la investigadora Fu: Es posible que el Homo erectus del Pleistoceno medio tardío haya coexistido con los denisovanos, donde se presume que ocurrieron estas interacciones.

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Cómo llegó el legado de Homo erectus a los humanos modernos

El análisis revela que la variante AMBN-M273V viajó desde los Homo erectus hacia los denisovanos, y de estos pasó, miles de años después, a algunas poblaciones humanas actuales, especialmente en el sudeste asiático y Oceanía. Hoy, ese rastro genético sobrevive en una pequeña fracción de personas en Filipinas, Indonesia y otras regiones.

La AMBN(M273V) probablemente llegó a la población humana moderna temprana a partir de encuentros con denisovanos, quienes, a su vez, la obtuvieron de Homo erectus, detalló el equipo de investigación.

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Este hallazgo resuelve el misterio de la llamada cuarta especie fantasma que los genetistas detectaban en nuestro ADN, pero que hasta ahora no habían logrado identificar. La confirmación de Homo erectus como esa especie ancestral añade una nueva pieza al complejo puzzle de la evolución humana.

Una evolución más entrelazada de lo que se creía

La investigación también desafía la antigua idea de que las especies humanas evolucionaron en aislamiento. La historia de la evolución humana es mucho más compleja y caótica que una simple sucesión de especies, señaló el estudio. Lejos de ser ramas separadas, los diferentes grupos humanos se mezclaron, compartieron genes y dejaron un legado común.

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La técnica utilizada, que permite analizar proteínas cuando el ADN ya no sobrevive, abre nuevas posibilidades para reconstruir la historia evolutiva de especies muy antiguas. A falta de un ADN que el tiempo ya ha destruido, los científicos han utilizado las proteínas de los fósiles como si fueran resistentes cajas negras de la evolución.

El equipo desarrolló además un método para determinar el sexo de los fósiles, usando la proteína AMELY específica de machos, y validó los resultados con análisis cruzados de espectrometría de masas. Todo ello establece un nuevo estándar para la paleoproteómica y la investigación de los orígenes humanos.

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Con estos descubrimientos, la visión del árbol genealógico humano se vuelve mucho más intrincada, con caminos que se cruzan y mezclan una y otra vez. Somos el resultado de una mezcla genética antigua, donde Homo erectus, denisovanos y otras especies dejaron huellas que aún llevamos bajo la piel.

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