¿Soberanía en liquidación? El Gobierno de Mendoza entrega el uranio y los minerales críticos de Malargüe a capitales norteamericanos - Confirmado
Bajo un polémico convenio confidencial, la gestión provincial le abre las puertas a la corporación canadiense Jaguar Uranium Corp. para reactivar el histórico yacimiento Huemul. La letra chica detrás del acuerdo de minerales críticos que conviert
Bajo un polémico convenio confidencial, la gestión provincial le abre las puertas a la corporación canadiense Jaguar Uranium Corp. para reactivar el histórico yacimiento Huemul. La letra chica detrás del acuerdo de minerales críticos que convierte a Mendoza en el patio trasero de los recursos estratégicos de la Casa Blanca.
- Por AF para Confirmado
En un movimiento que se manejó entre gallos y medianoches, el Gobierno de Mendoza terminó de sellar la entrega de uno de los recursos energéticos y tecnológicos más codiciados del planeta. A través de un acuerdo marco firmado entre el Ministerio de Energía y Ambiente provincial y la minera canadiense Jaguar Uranium Corporation, se formalizó el plan de reactivación y explotación intensiva del Proyecto Huemul, un enorme distrito de 27.700 hectáreas ubicado en Malargüe.
Lo que la propaganda oficial intenta maquillar como desarrollo sustentable y atracción de inversiones es, en realidad, un plan perfectamente alineado con las urgencias de seguridad nacional de los Estados Unidos. El país del norte arrastra un severo déficit de suministro de uranio y ha fijado sus ojos en el subsuelo argentino para alimentar sus reactores y su industria de vanguardia.
El saqueo tripartito: Uranio, Cobre y Vanadio
El proyecto Huemul no es un objetivo menor. Se trata de la primera mina de uranio de la Argentina (operada por la CNEA entre 1955 y 1975). Sin embargo, el verdadero atractivo para Wall Street y Washington radica en la naturaleza polimetálica del yacimiento.
Jaguar Uranium no viene solo por el combustible nuclear; el combo incluye tres de los denominados minerales críticos más demandados para la transición energética mundial:
- Uranio: Clave para los reactores nucleares tradicionales y los nuevos SMR (Small Modular Reactors) que Estados Unidos impulsa de manera acelerada.
- Cobre: El metal conductor indispensable para la fabricación de vehículos eléctricos, tendidos de redes y la infraestructura de Inteligencia Artificial que demanda consumos colosales de energía.
- Vanadio: Elemento estratégico indispensable para las baterías de almacenamiento de energía a gran escala y aleaciones de acero de alta resistencia.
Confidencialidad y sometimiento geopolítico
La urgencia por avanzar quedó en evidencia en febrero de 2026, cuando la minera completó en tiempo récord una oferta pública inicial (IPO) en la Bolsa de Nueva York (NYSE), recaudando 25 millones de dólares destinados prioritariamente a financiar sus campañas de exploración en el país.
Pero el dato más alarmante, y el que desnuda la complicidad del Gobierno de Mendoza, es el esquema de financiamiento y la falta de transparencia local:
Cláusulas secretas: Mientras la provincia firmaba un convenio con cláusulas de confidencialidad para ocultar los detalles del intercambio técnico a los ciudadanos mendocinos, la empresa exponía abiertamente ante sus inversores en Estados Unidos que el proyecto califica de forma directa para recibir financiamiento federal norteamericano.
El amparo económico detrás de este desembarco es el Instrumento Marco para la Garantía del Suministro en la Minería y Procesamiento de Minerales Críticos, un tratado bilateral firmado entre Argentina y el gobierno estadounidense el 4 de febrero de 2026. A través de este pacto, instituciones gubernamentales de Washington, como el EXIM Bank (Banco de Exportación e Importación de EE. UU.) y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC), evalúan apuntalar económicamente a Jaguar Uranium para asegurar que el mineral extraído en Malargüe termine en sus puertos.
Las claves de una entrega anunciada
Para entender la dimensión del avasallamiento que el Gobierno de Mendoza avala en Malargüe, basta revisar los números y las fases del plan corporativo que ya está en marcha este año:
| Indicador / Fase | Detalle del Proyecto Huemul (Malargüe) |
| Superficie cedida | 27.700 hectáreas controladas por la subsidiaria Ontario Inc. |
| Historial de explotación | 130.000 toneladas procesadas con leyes de 0,21% de uranio, 2,0% de cobre y 0,11% de vanadio. |
| Inversión inicial (Fase 1) | Superior a los 1,1 millones de dólares orientada a la validación de datos históricos y líneas de base. |
| Fase 2 (Inminente) | Mapeo de superficie, trincheras y perforación diamantina de al menos 2.000 metros para delimitar el recurso. |
| Fecha clave (Mayo 2026) | Presentación del polémico Estudio de Impacto Ambiental (EIA) específico para la exploración de uranio. |
Un cheque en blanco que ignora la licencia social
El cinismo oficial es total. Mientras el aparato de comunicación estatal celebra la reinserción de Mendoza en los mercados globales, la realidad es que la provincia está actuando como proveedora de materia prima barata a costa del riesgo ambiental en una cuenca hídrica crítica. La entrega se da, además, bajo un paraguas de precios mínimos garantizados por la zona comercial preferencial de EE. UU., diseñados para proteger los bolsillos de los inversores extranjeros frente a las fluctuaciones del mercado, pero dejando las migajas de las regalías habituales para las arcas provinciales.
El apuro de Jaguar Uranium por presentar el Estudio de Impacto Ambiental para el uranio durante este mes de mayo de 2026 demuestra que el cronograma corporativo corre mucho más rápido que los mecanismos de control ciudadano. La gestión mendocina ha decidido mirar para otro lado, ignorando el histórico rechazo social a la minería contaminante y convirtiendo los recursos estratégicos de la provincia en la pieza de cambio de una alianza geopolítica de la que Mendoza solo se quedará con los pasivos ambientales.