Más grasa no siempre da más energía en bovinos - Informe Digital
Un veterinario explica por qué el exceso de grasa en la dieta puede bajar el consumo y afectar producción y reproducción.
En ganadería, la idea de que más grasa equivale automáticamente a más energía es solo una parte de la verdad. Según una nota publicada por La Nación, el exceso de grasa en concentrados y subproductos puede mejorar el aporte calórico, pero también recortar el consumo, enlentecer la digestión y terminar perjudicando la producción de carne y leche.
El punto central es que las grasas aportan más energía por gramo que otros nutrientes, pero en bovinos ese beneficio tiene límites. Cuando la dieta se carga demasiado con expeller, torta o granos con alto contenido graso, la fibra se digiere peor, el rumen trabaja más lento y cae la ingesta total de alimento.
Eso no solo impacta en los kilos de carne o en los litros de leche: también puede alterar procesos metabólicos, reproductivos y hormonales. En vacas próximas a parir, el exceso de grasa se asocia además con acumulación de tejido adiposo y trastornos que complican la salud del rodeo.
La información también detalla que, a medida que sube el nivel de grasa en la dieta, baja el valor energético efectivo de esa ración. Por eso, los especialistas recomiendan no superar el 5% de grasa sobre el consumo de materia seca.
El texto repasa ejemplos concretos para un novillo de 250 kilos y para una vaca lechera de 600 kilos, ambos con dietas balanceadas que se mantienen cerca de ese umbral. En los dos casos, la conclusión es la misma: la grasa suma energía, pero el exceso termina jugando en contra.
La lista de ingredientes que incluye algodón, soja, girasol, maíz, avena, sorgo, cebada y forrajes frescos muestra además que no todos los alimentos aportan la misma cantidad de grasa. En los subproductos industriales, como los expeller y las harinas, el método de extracción define cuánto aceite queda en el producto final.
En detalle, los expeller de soja y girasol provienen de procesos de presión y vapor, mientras que las harinas o pellets se obtienen con solventes orgánicos y quedan con niveles mucho más bajos de grasa. Esa diferencia explica por qué no todos los concentrados se comportan igual en la dieta del rodeo.
El autor advierte que el exceso de grasa también puede derivar en hígado graso y en otros trastornos metabólicos, reproductivos y hormonales. Por eso insiste en que la clave no está en sumar grasa sin medida, sino en formular dietas equilibradas y respetar los límites recomendados.
La recomendación final es clara: en bovinos de carne y leche, los niveles óptimos de grasa en la dieta no deberían superar el 5% de la materia seca. Pasado ese umbral, el supuesto beneficio energético puede transformarse en pérdida de eficiencia y problemas sanitarios.
En síntesis, más grasa no siempre significa más energía útil para el animal. En la práctica, el equilibrio de la dieta sigue siendo la diferencia entre aprovechar un recurso y comprometer la producción.
El autor es doctor en Ciencias Veterinarias especializado en Nutrición Animal, director Ejecutivo de la Consultora Internacional de Producción y Nutrición de bovinos (carne y leche), asesor privado // [email protected]