Capello y Reyna advierten por el superávit fiscal no genuino - Informe Digital
Un tercio del resultado del primer trimestre respondió a factores extraordinarios y podría alterar la foto fiscal.
Poco más de un tercio del superávit fiscal primario de enero a marzo se explicó por factores extraordinarios, según cálculos de Marcelo Capello y Gaspar Reyna, investigadores del área fiscal del Ieral, el centro de estudios de la Fundación Mediterránea. El dato importa porque muestra que parte de la mejora fiscal no provino de una reducción genuina del gasto, sino de mecanismos que inflaron la cuenta en base caja.
Los factores que inflaron la cuenta
El trabajo estima que esos elementos aportaron 0,17% del PBI sobre un superávit primario total de 0,50% en el primer trimestre. Entre ellos aparecen el aumento de la deuda flotante del Estado, los atrasos en reintegros y devoluciones de impuestos como el IVA, la capitalización de intereses de deuda, los ingresos por rentas de inversión y los obtenidos por privatizaciones.
Los investigadores pusieron el foco en la deuda flotante durante 2026, ante la evidencia de una desaceleración en los pagos del gobierno nacional como mecanismo para mejorar el resultado fiscal base caja del sector público nacional. En ese esquema, si se paga menos de lo devengado, el superávit luce más alto de lo que realmente es.
La deuda flotante fue el principal impulso
Capello y Reyna sostienen que la deuda flotante creció $1,5 billones entre enero y marzo, equivalente a poco más de USD 1.000 millones. Señalan que el salto se concentró sobre todo en marzo y que, aun así, el stock actual sigue por debajo de los niveles de 2023 y del primer trimestre de 2024.
También advierten que el Gobierno siguió demorando la restitución de créditos fiscales a exportadores. Según el estudio, en marzo de 2026 esos pagos equivalían a 0,9% de la recaudación del IVA, contra 1,4% un año antes. Para los autores, se trata de otra forma de deuda flotante, pero del lado de los ingresos.
El saldo sigue en positivo pero con menos margen
El informe aclara que estos factores no cambian el signo del resultado fiscal: sin ellos, el superávit primario seguiría siendo positivo en 0,43% del PBI. Pero sí alteran el resultado financiero neto, que pasaría a un leve rojo de 0,1% del PBI.
Menor peso tuvieron las rentas de la propiedad y los ingresos por privatizaciones, que en el trimestre se destacaron por la venta de las presas hidroeléctricas del Comahue. En las conclusiones, los autores remarcan que el peso de estos factores extraordinarios es hoy menor al que tuvieron hasta 2024, aunque recomiendan seguir su evolución porque todavía pueden distorsionar la lectura fiscal.