Tensión en el Gabinete: versiones cruzadas sobre un fuerte cruce entre Milei y Bullrich - Confirmado
El oficialismo busca bajarle el tono a los rumores que señalan una discusión a los gritos durante la última reunión de ministros, puntualmente entre Javier Milei y Patricia Bullrich. El clima de deliberación interna en los pasillos de la Casa Rosada
El oficialismo busca bajarle el tono a los rumores que señalan una discusión a los gritos durante la última reunión de ministros, puntualmente entre Javier Milei y Patricia Bullrich.
- Por AF para Confirmado
El clima de deliberación interna en los pasillos de la Casa Rosada habría alcanzado su punto más álgido en los últimos días. Según diversas fuentes periodísticas, el presidente Javier Milei y la senadora aliada Patricia Bullrich habrían protagonizado un tenso cruce de opiniones en el marco de la reciente reunión de Gabinete, el cual según los trascendidos podría haber incluido un elevado tono de voz y fuertes reproches por parte del mandatario.
Las versiones que circularon en el entorno político sugieren que el desencadenante de la discordia habría sido un pase de facturas político relacionado con declaraciones públicas recientes sobre la transparencia y las declaraciones juradas de algunos integrantes del Ejecutivo. De acuerdo con estas hipótesis no oficiales, el jefe de Estado habría reaccionado con vehemencia para ratificar su autoridad frente a sus ministros, lanzando directivas tajantes que algunos de los presentes habrían percibido como un trato desmedido.
La respuesta oficial y la emocionalidad presidencial
A pesar del impacto de los rumores, desde el entorno de ambos dirigentes se apresuraron a mitigar las lecturas de una ruptura. La propia Patricia Bullrich optó por no dar validez a las versiones de un maltrato personal y, al ser consultada por la prensa respecto a los supuestos gritos presidenciales, decidió esquivar la polémica directa.
El Presidente tiene una emocionalidad importante, habría expresado la dirigente para justificar el temperamento del mandatario, al tiempo que aclaraba que no ventilaría lo sucedido puertas adentro del Gabinete.
Por su parte, voceros parlamentarios y de La Libertad Avanza desmintieron de forma categórica que el trato entre el mandatario y la legisladora haya cruzado los límites de la discusión política habitual. Estrategas del oficialismo insisten en que las rispideces responderían a debates apasionados sobre la gestión y la transparencia, descartando cualquier tipo de agresión o violencia institucional.
A falta de pruebas fehacientes o de una denuncia formal, el episodio se encuadraría dentro de la compleja trama de internas que enfrenta al ala más dura del liberalismo con los sectores del PRO que buscan mantener su identidad e independencia crítica.
Mientras que los sectores opositores podrían utilizar este presunto incidente como un ejemplo de los supuestos rasgos de intolerancia que le atribuyen a la conducción del Ejecutivo, cerca de la exministra de Seguridad aseguran que ella no se inmuta ante los alineamientos de la cúpula presidencial y que mantendría firme su posicionamiento en el debate público, sin que esto signifique por ahora un quiebre en la alianza gobernante.