Una mirada desde la alcantarilla. Apenas - 9 Digital - Mi 9
Una mirada desde la alcantarilla. Apenas -
Apenas
Apenas una canilla suelta entre los tuyos, la pollera de agua a sus pies, el canto de los loros apabullando a los árboles, a las nubes, suprimiendo la permanencia de las chicharras. Nos alcanzaba con poco: esa canilla significaba que podíamos apagar la sed y seguir. Algunos sambullian el pico y tragaban como terneros de la vaca, otras apoyábamos la mano, formábamos un cuenco y veíamos las escamas del sol serpenteando entre los dedos. Era la plaza pero también la libertad. Todo lo que estaba vivo por fuera de nosotros se callaba. Nuestra misa hecha de juegos, de rodillas siempre subiendo, con la sangre quieta en las costras de las caídas. Había un ceibo que nos quería cerca, lo juro. El árbol se agachaba, desplumaba solo sus espinas. Desde su cima vimos un mapa que jamás estuvo. Señalamos la cúpula de la Santa Ana, anticipamos los recreos de la secundaria, pusimos plumas en las manos abiertas de la virgen que tenía las manos duras con la palma reflejando el viento. Un calor lleno de aire. Arbustos que eran cuevas. Los anillos de las bombuchas sueltas.