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Confirmado.ar 11/05/2026 23:40 2 min de lectura

El "Home Office" de la casta: Andrea Juárez, la sombra de Karina Milei que no conoce la Casa Rosada - Confirmado

Mientras el Gobierno celebra el desguace del Estado y etiqueta de ñoqui a todo aquel que no use las fuerzas del cielo, la secretaria privada de El Jefe disfruta de un régimen laboral envidiable: cobró sueldos de privilegio habiendo pisado la sede

El "Home Office" de la casta: Andrea Juárez, la sombra de Karina Milei que no conoce la Casa Rosada - Confirmado
Foto: Confirmado.ar

Mientras el Gobierno celebra el desguace del Estado y etiqueta de ñoqui a todo aquel que no use las fuerzas del cielo, la secretaria privada de El Jefe disfruta de un régimen laboral envidiable: cobró sueldos de privilegio habiendo pisado la sede de gobierno apenas nueve horas en seis meses.

- Por AF para Confirmado

En la narrativa libertaria, la meritocracia es el motor del mundo y el Estado es una organización criminal que nos drena la vida. Sin embargo, parece que para Andrea Lucrecia Juárez, la secretaria de asuntos no políticos de Karina Milei, el Estado es más bien un generoso sponsor de su tiempo libre. Los datos de ingresos y egresos de la Casa Rosada son lapidarios: desde que Javier Milei se calzó la banda presidencial, Juárez ha tenido una presencia física tan fugaz que los granaderos probablemente no sepan ni quién es. Un total de nueve horas de trabajo presencial en medio año de gestión es una cifra que no resiste ningún análisis de productividad, pero que en el mundo de los Milei se traduce como lealtad incondicional.

Lo que resulta más irritante de este curro con olor a incienso y tarot es la naturaleza de sus funciones. Juárez no se encarga de la política pública ni de la gestión administrativa que le corresponde a la Secretaría General de la Presidencia; su rol es asistir a Karina en temas personales. Es decir, el contribuyente argentino, ese que camina bajo la lluvia para no pagar un boleto de colectivo con aumento, le está financiando una asistente privada a la hermana del Presidente para que le maneje la agenda de cosas que nada tienen que ver con el bienestar del país. Es el triunfo del amiguismo por sobre el profesionalismo, una copia fiel de lo que tanto criticaron durante la campaña, pero con una estética más desaliñada.

Mientras el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado se dedica a cronometrar cuánto tardan los empleados públicos en tomarse un café, en el círculo íntimo de El Jefe la flexibilidad es absoluta. No hay relojes que marquen, ni molinetes que traben el paso, simplemente porque Juárez no los atraviesa. El caso de Andrea Juárez es el monumento al doble discurso: un gobierno que exige sacrificios medievales a la población, pero que mantiene a su séquito en una burbuja de privilegios donde el mayor esfuerzo es, quizás, atender un llamado desde el living de casa.

Al final, la motosierra resultó ser selectiva: corta los cables de los servicios de los jubilados, pero se apaga mágicamente cuando llega a los sueldos de quienes cuidan la agenda privada del poder.

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