Donald Trump aspira a controlar las elecciones y tener su Arco de Triunfo
Llamó a su partido a despojar a los distritos estatales del control de los comicios y pasarlo al Estado federal.La medida, inconstitucional, se debe a que los sondeos no lo favorecen y teme perder el Congreso en noviembre.Insistió en construir un mon
Los planes de Donald Trump, que sigue afirmando sin presentar ninguna prueba que Joe Biden ganó con fraude en 2020, desatan las alarmas en Washington. Ahora, el presidente de Estados Unidos pidió a los republicanos que arrebaten a los Estados el control de los comicios para las legislativas de noviembre, en las que la oposición podría recuperar el Congreso.
Todo ocurre luego del último batacazo electoral en Texas, un histórico bastión republicano, donde el candidato demócrata Taylor Rehmet ganó un escaño en el Senado en un distrito en el que Trump había arrasado en 2024.
Ese mal trago en el voto se suma a varias elecciones, como las de gobernadores en Virginia y Nueva Jersey de noviembre último, con amplios triunfos opositores mientras los sondeos siguen revelando que la gente no está de acuerdo con lo que hace el mandatario republicano desde la Casa Blanca.
Ante ese panorama, el jefe de la Casa Blanca dijo que su partido debería nacionalizar la elección, al tiempo que cuestionó si ciertos Estados -en poder de los demócratas, desde luego- deberían seguir celebrando sus propias elecciones como lo establece la Constitución.
En concreto, Trump quiere cambiar las reglas que dispone la ley. Desde hace décadas, son los Estados o distritos electorales los que controlan los comicios. El mandatario quiere ahora que sea el Estado federal el que lo haga, lo que le permitiría digitar resultados y alterar el voto. Un tema son los extranjeros, blanco de su agenda migratoria. Según afirma, votan sin estar documentados y votan demócrata.
Trump viene planteando la cuestión desde hace días, a medida que los sondeos lo golpean. Quiero ver que las elecciones sean honestas, y si un Estado no puede organizar una elección, creo que la gente que me respalda debería hacer algo al respecto, dijo el martes en la Oficina Oval, flanqueado por republicanos del Congreso.
Miren Detroit miren Filadelfia, miren Atlanta, afirmó, refiriéndose a las ciudades en Estados clave como lugares de presunta corrupción, sin citar pruebas específicas.
El gobierno federal no debería permitir eso. El gobierno federal debería intervenir. Son agentes del gobierno federal encargados del recuento de votos. Si no pueden contar los votos de forma legal y honesta, entonces alguien más debería hacerse cargo, apuntó.
Los comentarios de Trump son un eco de lo que dijo en una entrevista de podcast el lunes con Dan Bongino, ex subdirector del FBI, en la que exhortó a los republicanos a hacerse cargo de los procedimientos de votación en 15 Estados, que no nombró.
Los republicanos deberían decir: Queremos tomar el control. Tomar el control de la votación, de la votación en, al menos, muchos lugares... en 15 lugares. Los republicanos deberían nacionalizar las elecciones, dijo en el podcast.
Tiempo atrás, la Casa Blanca pidió a los Estados que compartan sus padrones. Al menos 24 se han negado porque saben que es ilegal y porque Trump apunta al voto inmigrante.
Los reclamos del magnate despiertan fuertes críticas, y no solo de la oposición, sino en el oficialismo. ¿Acaso Donald Trump necesita una copia de la Constitución? Lo que dice es descaradamente ilegal, declaró el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.
El líder de la mayoría del Senado, el republicano John Thune, dijo que, si bien estaba a favor de exigir a los votantes que mostraran una identificación para comprobar su ciudadanía al votar, no estoy a favor de federalizar las elecciones. Creo que es una cuestión constitucional.
El jefe de la Cámara baja, el republicano Mike Johnson, afirmó que el presidente estaba expresando su frustración por los presuntos problemas en Estados demócratas para aplicar las leyes electorales. Pero cuando se le preguntó si su partido debería intervenir como pide Trump, respondió que no.
La negativa tiene base legal y su incumplimiento podría llevar a un juicio político. En EE.UU., los comicios se llevan a cabo según las leyes estatales de conformidad con la Constitución, lo que crea un sistema de votación descentralizado en el que los estadounidenses emiten sus votos en distritos administrados a nivel local y el gobierno federal desempeña un papel limitado.
Los comentarios de Trump se produjeron días después de que el FBI registrara la principal oficina electoral del condado de Fulton, Georgia, en busca de registros de las elecciones de 2020.
El FBI y el Departamento de Justicia, alentados por Trump, han buscado investigar a supuestos enemigos del presidente, incluida su derrota electoral de 2020 ante el ex presidente Biden. Tras dos recuentos, los funcionarios electorales de Georgia confirmaron que Biden ganó el Estado en 2020. Ningún tribunal o autoridad electoral halló evidencia de fraude en las elecciones presidenciales de 2020 como dice Trump.
En su cruzada por cambiar las reglas electorales, el presidente firmó en marzo pasado un decreto que exigía la presentación de una identificación a la hora de votar en todo el país (hay 14 Estados que no la piden) y perseguía impedir que contaran los sufragios por correo que lleguen después del día de las elecciones, aunque estos cuenten con un matasellos previo a esa jornada. Ese decreto se ha encontrado con la resistencia de jueces federales por todo el país.
¿Quién no quiere que los votantes se identifiquen? Nadie, afirmó Trump este martes ante la prensa en el Despacho Oval. Solo alguien que quiera hacer trampas puede desear algo así. ¿Y quién hace trampas? Los demócratas, añadió.
En su entrevista con Bongino, insistió en vincular su urgencia por lanzar la mayor deportación de la historia con la buena salud del proceso electoral. Es increíble cómo logran que estas personas voten. Si los republicanos no los expulsan [a los migrantes indocumentados] nunca volverán a ganar una elección.
En una entrevista con The New York Times lamentó no haber usado a la Guardia Nacional para incautarse de las urnas en 2020 para que funcionarios afines contaran los votos. También dijo a la agencia Reuters que EE.UU. no debería celebrar las elecciones de medio mandato. Según la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, el presidente estaba bromeando.w
Trump insiste con un Arco de Triunfo en el corazón de Washington
Trump dice que la historia está de su lado. Quiere construir un arco imponente cerca del Monumento a Lincoln y sostiene que la capital del país pidió por primera vez un monumento así hace dos siglos, llegando incluso a erigir cuatro estatuas de águilas como parte del proyecto antes de que éste se viera frustrado.
Se interrumpió por algo llamado la Guerra Civil, y por eso nunca se construyó, dijo Trump a bordo del Air Force One mientras volaba a Florida el fin de semana pasado. Luego, casi construyeron algo en 1902, pero nunca se construyó.
La historia de Trump es errónea: las águilas a las que hace referencia forman parte de un puente que conecta Virginia y Washington, construido décadas después de la Guerra Civil. Lo más parecido a un arco que Washington tuvo fue una construcción de madera y yeso erigida en 1919 para conmemorar el fin de la Primera Guerra Mundial, e incluso eso siempre estuvo pensado para ser temporal.
Durante 200 años han querido construir un arco, dijo Trump, refiriéndose a algo similar al Arco de Triunfo de París. Hay 57 ciudades en todo el mundo que lo tienen. Somos la única gran ciudad, Washington, D. C., que no lo tiene.
Chandra Manning, profesora de historia en la Universidad de Georgetown, dijo que Washington era una ciudad incipiente en el siglo XIX, que enfrentaba una escasez de viviendas, una falta de pensiones para los visitantes, caminos que no llevaban a ninguna parte y un Capitolio estadounidense incompleto.
Washington, antes de la Guerra Civil, seguía siendo una ciudad inacabada, dijo Manning. No se impulsa la conmemoración decorativa en el Washington prebélico porque aún no cuenta con todos los edificios funcionales que necesita.
Trump ha ofrecido una justificación histórica similar para el salón de baile de 400 millones de dólares que demolió el Ala Este de la Casa Blanca para comenzar a construir, argumentando que los funcionarios durante 150 años han querido un gran espacio para eventos.
Esa afirmación también es dudosa. Si bien el espacio en la Casa Blanca ha sido un problema desde hace mucho tiempo, no hay constancia de protestas públicas por un salón de baile. No obstante, Trump utiliza un argumento similar para justificar el arco. Creo que será el más bonito del mundo, dijo.
El arco estaría cerca del Puente Memorial de Arlington, que cruza el río Potomac. Trump presentó la idea por primera vez en una cena celebrada en octubre para los principales donantes de su salón de baile. Sin revelar cuánto costaría el arco, quién lo financiaría ni si solicitaría la aprobación de los responsables de planificación, el presidente mostró tres modelos de arcos de diferentes tamaños, todos con una estatua de la Estatua de la Libertad en la parte superior.
El presidente reconoció entonces que el más grande era su favorito, y The Washington Post informó que Trump consideraba erigir un arco de 76 metros de altura. Al preguntársele al respecto en el avión presidencial, Trump no confirmó la altura exacta que desea, pero respondió: Me gustaría que fuera el más grande de todos.
Estamos formando un comité, y este lo revisará, dijo Trump. Será un tema sustancial.
El presidente dice que le gustaría que la nueva estructura recordara al Arco del Triunfo, al final de los Campos Elíseos de París, que fue construido para honrar a quienes lucharon por Francia durante la Revolución Francesa y las guerras napoleónicas. Pero ese monumento solo mide 50 metros de altura. Un arco de Washington de 76 metros eclipsaría al Monumento a Lincoln y a la Casa Blanca, e incluso rivalizaría con el Capitolio, que mide 88 metros.
El arco terminado sería parte de un auge de la construcción que Trump ha desencadenado personalmente, ansioso por usar su experiencia como ex magnate de la construcción de Nueva York para dejar una marca física duradera en la presidencia.
Además del salón de baile, Trump cerrará el Centro Kennedy durante dos años para realizar renovaciones, en medio de la reacción negativa de los artistas por los cambios que ha realizado en el principal recinto de artes escénicas del país. El presidente también reemplazó el césped del Jardín de Rosas por un patio que recuerda a su finca Mar-a-Lago en Florida, y redecoró el Baño Lincoln y la Sala de las Palmeras en el interior de la Casa Blanca.
Trump también instaló un Paseo de la Fama con retratos de presidentes pasados a lo largo de la Columnata, enormes astas de bandera en los jardines norte y sur, y adornos dorados, querubines y otros elementos llamativos en la Oficina Oval, sustancialmente renovada.
El arco ampliaría la influencia del presidente a Washington, donde ha hablado de embellecer áreas verdes cansadas y también desplegó a la Guardia Nacional para disolver campamentos de personas sin hogar. La firma local Harrison Design está trabajando en el proyecto, aunque aún no se ha anunciado la fecha de inicio de la construcción. Trump quiere inaugurar la nueva estructura como parte de las celebraciones del 250.º aniversario de EE.UU. en julio próximo.
El presidente Trump tiene razón. Durante casi 200 años, el pueblo estadounidense ha deseado un Arco en la capital para exhibir nuestra gran historia, declaró el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle. La audaz visión del presidente quedará impresa en el tejido social de EE.UU. y se sentirá en las generaciones venideras. Sus éxitos seguirán dando a la nación más grande del mundo la gloria que merece.
Con información de Agencias
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