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  • Advierten sobre los efectos de "El Niño" en la cuenca alta y media del río Uruguay

    Concordia » Diario Rio Uruguay

    Fecha: 08/05/2026 13:44

    Fenómeno de El Niño Especialistas anticipan un escenario crítico para el segundo semestre del año con un 85% de probabilidad de tormentas severas. El impacto en la cuenca del río Uruguay podría generar miles de desplazados debido a crecidas extraordinarias. El Niño Según se difundió, la región se encamina hacia uno de los desafíos climáticos más complejos de los últimos 75 años. Los modelos de monitoreo atmosférico indican que el fenómeno El Niño que se desarrolla actualmente tiene el potencial de posicionarse como el quinto evento más severo registrado desde 1950. Con una probabilidad de ocurrencia estimada en el 85%, se espera que los efectos más contundentes se manifiesten durante el invierno y el comienzo de la primavera, afectando directamente la dinámica hídrica de la cuenca del Plata. Este panorama no es solo una previsión académica, sino una advertencia directa para la planificación de contingencias. Las proyecciones indican que el calentamiento de las aguas del Pacífico repercutirá en precipitaciones copiosas que desembocarán en cauces fluviales clave, exigiendo una vigilancia extrema sobre la infraestructura de control hídrico. El núcleo del riesgo se sitúa en la cuenca alta y media del río Uruguay. De acuerdo con los análisis técnicos, las lluvias abundantes que se esperan para julio y agosto en el sur de la región regional tendrán un efecto acumulativo en los caudales. Este volumen de agua generará desbordes que afectarán principalmente a las poblaciones ribereñas, con una proyección de desplazados que podría contarse por miles. Ante este escenario, la gestión estratégica de las represas hidroeléctricas se vuelve fundamental. La coordinación para amortiguar las crecidas será vital para minimizar el impacto en zonas urbanas que ya han mostrado vulnerabilidad en ciclos anteriores. Registros históricos recientes subrayan esta fragilidad: en 2024 se reportaron más de 12.000 personas evacuadas en el territorio nacional, mientras que el año previo la cifra superó los 5.500 desplazados por contingencias climáticas similares. Aunque el Pacífico central muestra por ahora rangos neutrales, el calentamiento ya es evidente en las franjas costeras sudamericanas. Esta fase de transición hacia un evento de mayor escala se consolidará al finalizar el otoño, estación que se caracterizará por una marcada amplitud térmica. Los expertos señalan que, si bien habrá predominio de temperaturas elevadas y días con características veraniegas incluso en junio, el ingreso de frentes fríos provocará descensos bruscos de temperatura en lapsos muy breves. La irregularidad será la norma en cuanto a las lluvias durante los meses inmediatos. No obstante, la frecuencia y el volumen de las precipitaciones irán en aumento conforme avance la estación, alcanzando su punto de mayor peligrosidad con la llegada de los sistemas de baja presión invernales. Estos episodios extremos no solo traerán agua en abundancia, sino también vientos intensos asociados a los cambios de presión atmosférica. La advertencia climática actual pone el foco en la necesidad de que los organismos estatales y departamentales ajusten sus protocolos de respuesta inmediata. La recurrencia de estos eventos de gran escala, potenciados por anomalías térmicas oceánicas, exige una visión de largo plazo en la gestión de drenajes urbanos y planes de realojo. El fenómeno El Niño de este año representa una prueba de fuego para los sistemas de alerta temprana, en un mundo donde los récords de intensidad se rompen con una frecuencia cada vez mayor. Fuente: Uruguay al Día.

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