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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 08/05/2026 14:52
Un estudio internacional que analizó datos de más de tres millones de personas ha identificado una relación bidireccional entre la depresión mayor y los trastornos por consumo de cannabis. El hallazgo, publicado en la revista Journal of Psychiatric Research, sugiere que la vigilancia clínica cruzada de ambas condiciones podría frenar el agravamiento de cualquiera de las dos. En este metaanálisis, dirigido por João Pini Alemar y su equipo, se evidenció que el 31% de quienes presentan trastorno por consumo de cannabis también cumplen criterios para depresión mayor. El trabajo de síntesis, que abarca 55 estudios publicados hasta 2024 e incluidos tras una búsqueda en bases de datos en inglés y portugués, empleó modelos matemáticos para homogeneizar diferencias de edad, género y lugar. PUBLICIDAD Además, el estudio reveló que el 10% de quienes tienen depresión mayor, a su vez, presentan diagnóstico de trastorno por consumo de cannabis. Estos porcentajes, atribuidos por los autores a la revisión de millones de casos, marcan la vinculación más robusta documentada hasta ahora entre ambos padecimientos, según los autores. El cannabis es la droga ilícita más consumida a nivel mundial, afirmaron los investigadores. En 2022, aproximadamente 228 millones de personas de entre 15 y 64 años declararon haber consumido cannabis el año anterior, lo que representa el 4 % de la población mundial. El consumo de cannabis ha aumentado de forma constante un 28 % en los últimos 10 años", advirtieron. PUBLICIDAD Y completaron: El consumo de cannabis con fines no médicos, independientemente del método de consumo, conlleva diversos riesgos neuropsiquiátricos. Entre ellos, la Organización Mundial de la Salud indica ansiedad, psicosis y alteraciones en la coordinación y el funcionamiento cognitivo. A largo plazo, mayor riesgo de desarrollar esquizofrenia, depresión y el trastorno bipolar. Además, el consumo de cannabis se asocia con trastornos de ansiedad, de la personalidad, de la alimentación y de la conducta. La prevalencia se dispara en entornos clínicos Según el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH en inglés) la depresión mayor incluye síntomas de un estado de ánimo depresivo (sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío) o pérdida de interés, la mayor parte del tiempo durante al menos dos semanas e interfiere en las actividades diarias. PUBLICIDAD Por otro lado, el trastorno por consumo de cannabis (marihuana) es una afección de salud mental que se caracteriza por un patrón problemático de consumo de cannabis/marihuana que causa malestar y/o afecta negativamente la vida de la persona, según define la Clínica Cleveland de Estados Unidos. Es un tipo de trastorno por consumo de sustancias (TCS), aclara la entidad. De acuerdo con los resultados del estudio, el 28% de quienes reciben tratamiento psiquiátrico por depresión también cumplen los parámetros de un trastorno de consumo de cannabis, una proporción considerablemente más alta que la reportada en estudios con muestras de la comunidad general. PUBLICIDAD La relación entre ambas patologías no se limita al momento presente, sino que se extiende a lo largo de la vida. Los investigadores encontraron que, si bien solo el 20% de quienes son diagnosticados con el trastorno por consumo de cannabis mostraban depresión en el mismo periodo de observación, el 35% había experimentado depresión en algún momento anterior de su existencia. Diagnóstico complejo y recomendaciones El equipo advirtió que los diagnósticos pueden complicarse, ya que síntomas típicos de la abstinencia al cannabis, como la ansiedad, la irritabilidad y los trastornos del sueño, pueden confundirse con cuadros depresivos. Esta superposición sintomática plantea dificultades para médicos y psiquiatras a la hora de diferenciar entre la depresión mayor y los efectos secundarios propios del consumo problemático de cannabis. PUBLICIDAD A pesar de las limitaciones del análisis la mayoría de los datos provienen de América del Norte, por lo que podrían no reflejar otras realidades culturales o geográficas, los científicos recomendaron incorporar cribados sistemáticos de consumo de cannabis en pacientes con depresión y, de forma recíproca, evaluar síntomas depresivos en quienes consultan por el trastorno de consumo. En palabras del equipo: Las diferencias entre las muestras psiquiátricas y comunitarias y especialmente la mayor prevalencia actual de trastorno por consumo de cannabis en pacientes con depresión mayor subrayan la necesidad de realizar cribados sistemáticos en todos los dispositivos de atención. PUBLICIDAD La evidencia sintetizada destaca que interceptar precozmente cualquiera de los dos trastornos podría evitar el desarrollo o la agudización del otro. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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