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Buenos Aires » La Nacion
Fecha: 07/05/2026 18:45
La Corte Suprema ordenó revisar la sentencia de una expolicía condenada a prisión perpetua por el homicidio de un juez Se trata de Ema Hortensia Gómez; el crimen ocurrió en noviembre de 2004 - 5 minutos de lectura' Hace 11 años, la expolicía Ema Hortensia Gómez fue condenada a prisión perpetua por su participación en el homicidio del juez Héctor Agustín Aráoz, asesinado de diez balazos en su casa de Yerba Buena, Tucumán. Hoy, la Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a un recurso de queja presentado por la defensa y ordenó revisar la sentencia. Se hace lugar a la queja, se declara procedente el recurso extraordinario y se deja sin efecto la sentencia apelada. Remítanse los autos al tribunal de origen a efectos de que, por quien corresponda, de acuerdo con los lineamientos de este fallo, se proceda a la revisión de la sentencia, se sostuvo en la resolución firmada por los jueces Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, a la que tuvo acceso LA NACION. El homicidio del juez Aráoz ocurrió el 26 de noviembre de 2004. El tirador fue el policía Alejandro Darío Pérez, que estuvo prófugo 10 años hasta que fue capturado el año pasado, según informaron fuentes judiciales. El juez Aráoz y Gómez habían tenido una relación sentimental. Pérez había sido pareja de la expolicía. El día del homicidio Gómez y el juez comenzaron a discutir. En ese momento, Pérez entró en la casa del magistrado y, al ver que estaban peleando, mató de 10 balazos al magistrado, informó en su momento el diario La Gaceta de Tucumán. Gómez fue detenida y en 2011 la condenaron a 13 años de prisión como partícipe primaria del delito de homicidio simple, informaron fuentes judiciales. Tras una apelación, la Corte Suprema de Justicia de Tucumán cambió la calificación a homicidio calificado por ensañamiento con la expolicía como partícipe y ordenó dictar una nueva pena. En 2015, la Sala I de la Cámara Penal de Tucumán le aplicó la pena de prisión perpetua, revocó la prisión domiciliaria que le habían dado y ordenó que se constatara el embarazo que cursaba en ese momento y se le diera la atención necesaria en una unidad penal. En busca de revertir esa decisión, la defensa de Gómez recurrió en queja a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que hoy ordenó revisar la sentencia. En su fallo, la Corte Suprema ordena una revisión amplia. No se dijo nada de los agravios que trajo en queja la defensa, explicaron fuentes judiciales a LA NACION. Carta de la familia El año pasado, tras la captura del tirador que se había escapado el día previo a la sentencia de 2014, los hijos y la exmujer de la víctima difundieron una carta donde contaron su verdad. Durante años, desde el asesinato de nuestro papá, el juez de menores Héctor Agustín Aráoz, fuimos espectadores silenciosos de mentiras y barbaridades que se dijeron en torno a lo sucedido. La carátula del crimen fue y es una ilusión de la verdad, crimen pasional. Era el camino más rápido y conveniente para dejar de lado el verdadero porqué del trágico destino de nuestro papá, comenzaba esa carta abierta. Héctor Agustín Aráoz, en el ejercicio de sus funciones como juez de Menores, descubrió una entramada red donde policías, menores liberados y drogas hacían su juego. Un oficio adulterado con su firma fue el desencadenante, en el que se ordenaba la libertad de un menor (información que salió a la luz durante el juicio oral, en 2011). A partir de ahí, muchas cosas tomaron sentido, entendiendo por qué tanto el teléfono de su casa como el del juzgado estaban pinchados y no podíamos llamarlo, y era perseguido cuando salía de su vivienda, teniendo que dejar su vehículo en ciertos lugares para luego ser buscado por alguno de nosotros, prosiguió la familia. Pero aun así no lograron intimidar al juez Aráoz, nuestro papá. El 26 de noviembre de 2004 mandó a peritar las computadoras de la Comisaría 3a., de la cual sospechaba que había salido el oficio adulterado. Horas después era asesinado en su propio domicilio (todo lo mencionado fue expuesto y documentado durante el juicio oral, en 2011), precisaron. La carta concluye: A veces nos preguntamos: ¿no hubiera sido más fácil para él mirar para otro lado, como hizo su entorno, y contrariar sus valores? ¡Pero no pudo! ¡Sus convicciones y esos valores, que hoy son nuestro legado, no lo dejaron! ¡Qué diferente hubiera sido la historia! ¿Y todavía hablamos de crimen pasional? Se trató de un hecho aberrante e injusto. Se fijó una pena a los culpables de su muerte, prisión perpetua para Alejandro Darío Pérez. Y es por eso que hoy pedimos a los que tienen este caso en sus manos que se aplique la pena ya dictada con la mayor celeridad posible, recordando que se trata de un asesino y que ya tiene el antecedente de haber burlado la seguridad de la provincia durante más de diez años. A pesar del dolor de todos estos años y mentiras, el amor de nuestro papá y sus valores ¡siguen intactos! Eso también será perpetuo".
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