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» Perfil
Fecha: 07/05/2026 14:23
El Gobierno nacional impulsa en el Congreso una reforma electoral que busca eliminar las PASO y retirar el financiamiento estatal a las campañas para que cada espacio asuma sus propios costos. Ante esta iniciativa, en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), Jorge Taiana advierte que "anular las PASO y desfinanciar los partidos genera una plutocracia", asegurando que tales cambios favorecen un sistema donde solo quienes detentan el poder económico pueden competir por la representación pública. El político, sociólogo y diplomático de larga trayectoria en el peronismo, Jorge Enrique Taiana, es diputado nacional por la provincia de Buenos Aires desde diciembre de 2025. Se desempeñó como ministro de Defensa entre 2021 y 2023 durante la presidencia de Alberto Fernández, y su rol como ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto entre 2005 y 2010 bajo las presidencias de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Además, entre 1996 y 2001, ejerció como secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de la OEA, y anteriormente fue embajador en Guatemala. En el ámbito legislativo, fue senador nacional entre 2019 y 2021, parlamentario del Mercosur y legislador de la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cuál es el balance de lo que viste en el Foro Progresista? Yo no fui al foro al final. Aparecí en algunos lados como que había ido porque tenía una invitación de Rodríguez Zapatero y pensaba hacerlo porque me interesaba. Quería ver a Lula, a Mauro Vieira y a varios de los que iban a estar ahí, incluso a Petro. También quería ver a Sheinbaum, que la conozco menos. Conozco a mucha de la gente que está con ella, pero personalmente la he tratado menos. Pero después vi que había una delegación tan grande y sin una coordinación completa que dije: No, ya es mucha gente. No va a gustar allá ni va a gustar acá. Entonces me quedé. Perdió Orbán en Hungría, Vox no logra en España repetir el fenómeno Milei y se presume que Trump puede ser derrotado en las elecciones de medio término de Estados Unidos, algo que hoy parece lo más probable. ¿Hay un agotamiento del crecimiento de la extrema derecha y de sus triunfos electorales en el mundo? Quizás es combinado, ¿no? Porque, por ejemplo, Alternativa para Alemania y todo el mundo cree que puede hacer una gran elección. Lo que sí me parece cierto es que ha comenzado un principio de acción y reacción sobre la crisis de lo que la ultraderecha llama el globalismo, no la globalización. Los críticos de Trump, de MAGA, los America First, que son como el sector interno más crítico de esto, dicen: Una cosa es el globalismo, que es lo que está mal, y otra cosa es la globalización, que tiene que ver con el comercio. Lo que me da la impresión es que todo ese impulso se ha ido deteniendo. Se fue frenando por dos o tres razones. Una económica: la economía no anda bien en el mundo previo a la guerra. El impulso económico es bajo, las economías europeas crecen poco. Estados Unidos crece, pero no lo suficiente para los norteamericanos. Bajaron la inflación, pero eso fue Biden. Biden bajó la inflación y, sin embargo, perdió la elección porque la gente decía: Los precios no bajan. Y ahora le están diciendo lo mismo a Trump, con el problema de que suben. Entonces ese impulso se fue perdiendo y, al mismo tiempo, estaba agotado el impulso más socialdemócrata previo. Lo que sí hay, me parece, es un cierto reagrupamiento de fuerzas que están diciendo: Hay tres temas graves. Por un lado, los retrocesos en el tema climático que planteó Trump y que también ha planteado la ultraderecha en Europa. Por otro, la cuestión de la inteligencia artificial, que nadie sabe bien cómo manejar. Incluso algunos de sus propios impulsores dicen: Estamos haciendo una locura. También están los temas de la paz y la seguridad, que han llevado a tensiones entre Europa y Estados Unidos, y entre Europa y Rusia. Hay una rusofobia fuerte. Y después está la guerra de Medio Oriente. Es decir, hay varios elementos. También la destrucción de lo que diríamos el sistema multilateral, que no es que esté formalmente destruido, pero de hecho no funciona. Entonces creo que hay una tendencia a un reagrupamiento de fuerzas políticas más nacionales, progresistas o populares, que empiezan a decir: Bueno, ojo, nosotros también tenemos otros elementos. Yo lo digo acá en una frase: hay una gran prioridad en la deuda que tenemos que tener si somos gobierno en el 27, si se alcanza a gobernar. Porque la deuda es un tema muy importante, pero me parece que el primer componente de la deuda es la deuda social. A quienes más debemos es a los que más han puesto en este proceso, y los que más han puesto son la mayoría de los trabajadores, los jubilados y los informales. Después de eso, veamos qué hacemos con las deudas que habitualmente llamamos la deuda. Ahora, fijate que vos mismo me decís: No quise ir porque vi que había tanta gente al mismo tiempo que podía ser malinterpretado. Hay ciertas interpretaciones respecto a una interna que empezó a florecer. Vos fuiste la última prenda de unión con tu candidatura. No, no creo eso. Yo hablé con todos, no vi necesidad de ir y creo que además ya estaba cubierta una representación. ¿Se podría decir que fueron un momento que permitió que el peronismo se uniera y que, a partir de ahí, la agenda abierta de 2027 empezó a marcar una diferencia más fuerte entre Kicillof y Cristina Kirchner? En parte. Pero lo cierto es que lo que hay es algo que no teníamos hasta la campaña, que es más movimiento interno. No solo en el peronismo, también en la sociedad y en lo que han sido sus bases históricas. Porque el peronismo perdió las elecciones en 2023. Como diría Perón: Los peronistas, en lugar de dividirnos, nos reproducimos. Hay más debate. Fijate que hubo tres o cuatro encuentros importantes en una semana: encuentros del MDF, encuentros en Parque Norte, actos de la CGT y actos de sindicatos más duros, más firmes, más combativos, como se decía habitualmente, en Pilar. Hay actividad y en varias provincias también está pasando esto. Me da la impresión de que incluso en la Feria del Libro, el otro día fui a una reunión de una fundación que se ocupa de estos temas, donde planteaban: Vengan con cinco puntos de lo que tiene que ser un programa de gobierno sobre un tema. En relaciones internacionales, en trabajo. Fuimos con Tomada, con Abel Furlán, de la UOM. Y mañana va a haber otros encuentros con otros temas. Me parece que se está moviendo porque hay dos o tres cosas que están claras. Una: en el peronismo tenemos que llegar en unidad. Dos: esa unidad no puede ser solamente formal. Nos juntamos para ganar, porque eso ya nos pasó y no nos fue bien. Al contrario, terminás paralizado. Porque vos querés una cosa, al otro le parece que no, nadie quiere ceder ninguna parte y terminamos en una parálisis que deja una sensación de frustración en una amplia parte de la sociedad. Entonces tenemos que ir unidos, pero tiene que ser una unidad no solo de fuerzas políticas, sino también un frente social y económico. Tenemos que sumar fuerzas reales, poderes reales. ¿Y qué le pasa a la industria argentina? Que ahora no hay política industrial, lo dice el secretario de Industria. Así que hay que tener una política industrial. Sí, también una política para pequeñas y medianas empresas, por supuesto, porque eso además tiene que ver con el empleo. La cola de ayer era una cosa tremenda. Y también la solidaridad del dueño del frigorífico que repartió chorizos al mediodía. Eso es interesante porque en esa Argentina dramática de repente encontrás un gesto de solidaridad. Entonces tiene que haber no solo un frente político, sino también un frente económico y social que debata el país. Por eso es interesante lo de ayer, cuando estuvieron intendentes del Gran Buenos Aires con la presidencia de la Conferencia Episcopal, con Colombo, hablando de cómo se ha agravado el deterioro, de la necesidad de los comedores y de los distintos problemas. También tenemos que tener un programa de qué vamos a hacer. No se puede llegar a improvisar. Este gobierno, en eso, es un cierto ejemplo. Llegaron con un plan completo de lo que iban a hacer. Hay que reconocer que no es un plan nuevo. Ya lo había intentado Martínez de Hoz y después se volvió a intentar. Es un plan hecho en grandes estudios jurídicos. Pero lo cierto es que llegaron con un plan y con medidas para tomar en los primeros 100 días. Hay que llegar con eso y tiene que estar discutido. No es que yo tengo que sacar un plan y que vos me mires al día siguiente y yo, como ministro, diga: Mirá, tenés que hacer esto. Así no es. Hay que discutirlo. ¿Vos ves al peronismo en un proceso de reunificación? Es un proceso complejo, no es un proceso simple. Porque hay heridas, porque hay votos diferenciados, porque hay separaciones y acusaciones. Todo eso forma parte del proceso. Incluso, esto de Parque Norte que vos mencionabas, ¿ves al peronismo cordobés pudiendo volver a un panperonismo? Nosotros tenemos que ganarle a Milei. Ahora, yo creo que eso es muy importante porque el gobierno es un desastre, pero también tenemos que decir la verdad. El problema no es solo que Milei tenga un comportamiento basado en insultos o muy poco institucional, digamos, sino que su política económica no anda. No anda. Ese es el problema real. Nos mete en un pozo de deuda y de caída de la actividad del cual no vamos a salir. Es decir, ¿no habría que ganar como la Alianza, diciendo que va a mantener la convertibilidad? Habría que ganar diciendo que se va a cambiar el modelo económico. Se va a reformar. ¿Por qué? Porque además hay cosas que no son ciertas. Partimos de algunas premisas que impuso el gobierno e incluso parte del poder económico: La macro está en orden. La macro no está en orden. La macro está en orden porque el gobierno no cumple las leyes: no cumple ni el incentivo docente, no cumple el reparto del impuesto de las naftas y ha puesto a los jubilados en una situación vergonzosa. O sea, ha tomado una serie de medidas que son como en una casa. Sí, ¿cómo te va?. A mí me sobra la plata. Sí, sí. No pago las expensas, no pago el gas, no pago la luz, no pago ninguno de los servicios. ¿Y cómo te va?. Me va bárbaro. El gobierno ha construido una ficción de que tiene la macro ordenada. No tiene la macro ordenada. Y porque no tiene la macro ordenada es que la micro no está ordenada. Y lo que pasa en la micro, que es lo que ve la gente todos los días, es una situación de deterioro. Vos podés mirar la realidad, que siempre tiene grises, de dos maneras y pensar: Bueno, la teoría del túnel. Está el túnel oscuro y hay una luz al final. Va a terminar. No es el chiste de la locomotora, sino que va a haber una luz y se va a terminar el túnel. Pero mi sensación es que estamos en un pozo y, en vez de tratar de salir, estamos cavando más. Y eso nos lleva a hundirnos en el barro. Esa es mi sensación. El rumbo es equivocado. Para decirlo con cosas concretas: a la Argentina, con agro, minería, energía e hidrocarburos, no le alcanza. Vamos a limitar la restricción externa en parte porque estamos dando algunas facilidades en el caso de la minería y del RIGI, donde te pueden sacar todo el dinero. O sea que muchos de esos dólares no están quedando acá. Estamos haciendo algo que pretendemos que sea atractivo para la inversión, pero sin poner ninguna condición externa de: Bueno, desarrollen cierto valor o una cadena de valor, o hagamos una cadena de valor regional. Es decir, estamos jugando solos, sin la región, lo cual para mí es un error. Yo creo que el gobierno comete un par de errores estratégicos. El primero es haber rechazado los BRICS para optar solo por Estados Unidos e Israel, y un poco por el Reino Unido, pero básicamente Israel. Creo que es un error estratégico. Los BRICS, si uno conoce lo que son, son un club, una asociación que impone pocas obligaciones, pero que se basa básicamente en la cooperación mutuamente conveniente y donde hay estados que tienen enfrentamientos históricos muy complejos. El que no se da cuenta de que ahí están China y la India, que son dos países que han tenido guerras desde la liberación de China por parte del Partido Comunista y la derrota de Chiang Kai-shek y del Partido Nacionalista, hasta la independencia de la India, no entiende la tensión que existe. Y no solo es Pakistán. Rusia tampoco es lo mismo. O Arabia Saudita e Irán. Exacto. Hay muchas cosas que están ahí y que conforman un ambiente distinto de cooperación. Hay que reconstruir el sistema multilateral, sí, claro. Ahora, hay que reconstruirlo con propuestas concretas porque no anda. Me quedé con la idea de las dos metáforas que utilizaste: túnel y pozo. Ambas oscuras, claro. Es un presente oscuro. Yo cada vez me acuerdo más de los años 20 del siglo XX, los años locos, ¿no? Los años locos de F. Scott Fitzgerald, de Hemingway, el charleston. París era una fiesta. Ahora, hay dos libros que yo recuerdo de esa época y que para mí indicaban mucho sobre lo que después pasó. Uno era de un señor que se volvió bastante famoso, que se llamaba Sigmund Freud, y el libro era El malestar en la cultura. Y el otro era La decadencia de Occidente, de Oswald Spengler. Entonces uno dice: había pasado la Primera Guerra, había pasado Versalles y se estaba incubando el huevo de la serpiente, aunque parecía que no. Creo que esta época tiene algunos elementos parecidos y por eso también hay un renacer de la ultraderecha, porque varias de las cosas remiten a esa etapa. En los años 20, por ejemplo, Mussolini era muy exitoso. Y Churchill no hacía más que llamarlo y decirle: Quedate de este lado ya en los 30, no te vayas con el nazismo, que es otra cosa. Y hasta el final estuvo abogando por eso. Es decir, el mundo está cambiando y nosotros tenemos que darle una respuesta a ese mundo que viene. Y creo que para eso tenemos que prepararnos, porque tenemos debates donde estamos muy atrasados. Mirá, el Instituto Meteorológico Nacional, que ahora lo han desmantelado echando un montón de gente, y Sturzenegger dice que son todos vagos y que tiene mil personas cuando tendría que tener 700, es un instituto para ver la Argentina. ¿Y quién lo fundó? Sarmiento, en 1870 y pico, en Córdoba. ¿Quién le dio un gran espaldarazo? Roca, Julio Argentino Roca, que puso la primera estación debajo del círculo antártico, en Orcadas. Una estación meteorológica que fue la primera del mundo en el círculo antártico y que transmite datos desde 1904. ¿Y quién fue el tercero que le dio impulso? Perón, con Pujato y el desarrollo de las bases y la presencia antártica. Entonces nosotros tenemos cierta trayectoria en algunas cosas y cierta continuidad, a pesar de las enormes diferencias. Porque juntar a Sarmiento con Roca y con Perón no es una tarea sencilla para los argentinos. Nosotros necesitamos tener una pata fuerte puesta en el desarrollo científico y tecnológico y no tirarlo para atrás. El 12 vamos a tener una enorme marcha de estudiantes, pero esa marcha no es solo porque quieran más presupuesto o aumento de salarios. Es una marcha en defensa de la formación y de la educación. Porque nos ponemos contentos cuando despega el satélite, el cohete que da la vuelta a la Luna y pone un satélite nuestro pequeño a 70.000 kilómetros. Creo que pusieron cuatro y uno de los cuatro argentinos fue el único que anduvo bien. Entonces no podemos pensar que, sin tener algo de desarrollo científico de punta, vamos a seguir jugando. Y eso vale para la ciencia, para la energía atómica. Tenemos una cita esta semana de energía atómica con una comisión de Estados Unidos que va a poner, básicamente, cámaras en distintos edificios de la CNEA. Lo hacen por seguridad. Entonces ellos van a mirar qué es lo que hacemos nosotros en el ámbito atómico, que es un ámbito donde hay secreto y reserva industrial y donde estamos desarrollando algo como CAREM, que ahora lo quieren entregar, cuando es uno de los pocos reactores de potencia pequeños y despachables. Es decir, nosotros no podemos resignarnos a ser solo un país con agro, minería e hidrocarburos, es decir, con energía. Tenemos que tener un desarrollo fuerte en industria, porque eso genera empleo, y también volver a tener tecnología de punta. ¿Qué opinión tenés sobre un tema de absoluta actualidad que tiene que ver con Adorni, pero más allá de él, como significante de esta idea de que la política te salve? Conversaba con un amigo economista que integró gobiernos anteriores y me decía que, cuando necesitaba crear directorios de empresas importantes, el problema que tenía era que los sueldos eran muy bajos. Y que no podía conseguir a nadie competente que pudiera ser competitivo con la actividad privada. O quedaban simplemente para un millonario que lo tomara como una experiencia, como un viaje de la vida, o para personas como Adorni, que uno podría decir, más allá de él en particular, ponerlo como significante de alguien que busca, que tiene muchas necesidades insatisfechas y de golpe necesita satisfacerlas todas juntas. Lo que en la calle dirían un busca, un oportunista. Pero más allá de él, como significante de otros casos que ya vimos en el gobierno y que no son solamente él. Me gustaría que les transmitieras a quienes no viven la política como su vida cotidiana qué puede llevar a una persona a querer dedicar su vida a la política, ser funcionario, en determinados casos en el Poder Ejecutivo, con salarios con los que en la actividad privada obtendría mucho más dinero. ¿Cuánto es esto finalmente un problema para la captación de funcionarios y cuánto hace que terminen siendo personas como las que estamos viendo? ¿Cuánto es un problema que trasciende a un gobierno y cuánto tiene que ver con las particularidades de un gobierno que, al surgir sin los cuadros de un partido político histórico detrás, no tiene los funcionarios necesarios? Por un lado, hay una tradición en la Argentina de falta de continuidad que no ayuda, en general, a crear prácticas buenas y sustentables. Y también hay un pendularismo o un revanchismo. Cuando yo leo en un titular que se sorprenden de que quieran ascender a un juez porque es kirchnerista, porque firmó el documento inicial de Justicia Legítima, que era un grupo que quería mejorar la Justicia, me da la impresión de que todavía tenemos debates muy sesgados, donde, si te jugás de un lado, después te va mal cuando te toca la otra parte. Eso no ayuda a generar una idea de perspectiva y continuidad. ¿Cuál es la consecuencia negativa de eso? Que tiende a que haya más oportunistas y más personas que consideran que tienen que precaverse del futuro. Eso, en realidad, lo que hace es generar una decadencia de la clase política en términos generales. ¿Cómo se realiza eso? Creo que el poder también es cómplice, porque se ha ocupado de descalificar a los funcionarios públicos, que en su mayoría son honestos, hacen su trabajo y cobran muy poco. ¿Y quiénes son la mayoría de los funcionarios públicos? No son los secretarios de Estado ni los presidentes de directorios. Son los policías, los médicos, los enfermeros, la gente que trabaja en la administración pública. Es decir, una enorme clase media que está muy mal paga. Y está mal paga porque hubo una gran campaña para desprestigiarla. ¿Por qué hacen eso? Porque si los que llegan a la administración pública, lo que sería el civil service en un país más estable, y los dirigentes, los secretarios o funcionarios políticos tienen más prestigio y más representatividad, van a tener más poder. Y acá buena parte del poder no quiere que eso suceda. Hay países que hicieron cosas muy distintas. Me acuerdo de que en una época Malasia pagaba, no sé, un millón de dólares hace 30 años a cada ministro. Y se decía: Acá todos cobran muy bien, pero el que toca una uña, le cortan el dedo. Y les funcionó, obvio. Entonces me parece que hay un debate. ¿La política tiene que ser bien rentada y el civil service tiene que ser bien retribuido? Yo creo que sí. No podemos tener ingenieros que ganen un millón y medio de pesos. Ayer estaba hablando con gente de la Comisión de Energía Atómica y me preguntaban qué nos va a pasar ahora, cuando se forme una compañía dentro de diez días y se instale en Bariloche para tratar de llevarse científicos de la CNEA o del INVAP que están trabajando, por ejemplo, en nuestro pequeño reactor CAREM. Se van a ir varios porque no aguantan más. Incluso hubo iniciativas de no financiar la política y los partidos políticos. Una de las propuestas del gobierno, además de anular las PASO, era desfinanciar parcialmente a los partidos políticos y habilitar el financiamiento privado sin límites. ¿Cuál es la consecuencia de eso? Que el gran dinero, la plutocracia, va a terminar gobernando, como pasa en varios países poderosos donde sabemos que esto ocurre. Y eso hay que tratar de evitarlo. No es bueno ni para la democracia, ni para la República, ni para el bienestar en general. Ahora, fijate el caso de los créditos del banco, del que no se habla porque Adorni lo ha tapado todo. Funcionarios de Caputo hicieron una cosa no menos pícara, pero más astuta. Cambiaron el reglamento del Banco Nación para habilitar a los altos funcionarios algo que estaba prohibido a sacar grandes créditos aunque no tuvieran toda la cobertura. Después se dieron cuenta de que era un reglamento impresentable y, luego de beneficiarse del mismo, lo eliminaron. ¿Para qué lo usaron? Lo usaron para blanquear dinero, comprando departamentos con dinero negro y utilizando el préstamo para hacer un poco de carry trade y ganar unos pesos. Hay todo un problema que requiere un ajuste serio. Porque la consecuencia de la degradación del Estado también aparece después en el avance de políticas o en el apoyo que puede encontrar la destrucción de ese Estado. Es decir, Sturzenegger no es solo un señor raro o loco que actúa porque sí, sino que tiene cierto apoyo en un ambiente que cree en eso y que tiene una base real: la pérdida de legitimidad de muchas actuaciones o de funcionarios del Estado. Eso hay que reconvertirlo y superarlo. Y requiere debate. Yo insisto mucho en eso. El peronismo puede ganar las elecciones el año que viene, yo creo que sí, a pesar de lo que dice Caputo, pero para lograrlo tiene que tener un plan y algunos acuerdos mínimos entre distintas fuerzas. ¿Qué vamos a hacer? Esa debería ser una de las discusiones. MV/ff
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