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» Perfil
Fecha: 07/05/2026 12:59
Los tres fiscales que investigaron el crimen de Nora Dalmasso, Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, fueron destituidos por unanimidad por el Jurado de Enjuiciamiento de Córdoba por mal desempeño durante la investigación del asesinato de la mujer, ocurrido en 2006. Durante el proceso se concluyó que los funcionarios judiciales fueron "negligentes" e ignoraron pruebas clave, lo que llevó a que la causa pueda caer en la prescripción. Si bien los tres representantes del Ministerio Público Fiscal (MPF) cordobés solicitaron sus respectivas absoluciones e insistieron en que respetaron el debido proceso, la fiscal general Betina Croppi fue tajante en sus alegatos: "El principal sospechoso estaba ante sus ojos y no hicieron nada", señaló en relación al parquetista Roberto Bárzola, cuyo ADN fue encontrado en la escena del crimen desde el inicio pero no fue cotejado hasta 2024. Di Santo estuvo a cargo de la causa entre 2006 y 2015; Miralles lo reemplazó entre 2016 y 2017; y finalmente Pizarro la tomó entre 2017 y 2019, con una instrucción que terminó llevando a juicio al viudo de Nora, Marcelo Macarrón, que finalmente fue absuelto al no poder establecerse su participación en el hecho. En ese sentido, Croppi cuestionó duramente a los fiscales por sostener hipótesis consideradas inverosímiles y enfocarse en cuestiones relativas a la vida privada de la víctima, como la idea de un "amante asesino" y "la instalación de una narrativa sobre una mujer promiscua". A lo largo de su exposición, hizo una diferenciación sobre las responsabilidades de cada uno. Tras la decisión del jurado, los tres fiscales fueron removidos de sus puestos y también se les impuso inhabilitación absoluta para ejercer cargos en el poder judicial provincial. El fallo es "inapelable", pero igualmente las defensas de los tres acusados podrán recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de la provincia. El proceso se desarrolló en la Legislatura de Córdoba, donde estuvieron presentes el viudo y los hijos de Nora, Facundo y Valentina. Tras la resolución, el joven expresó: Consideramos que es una reivindicación de todo el infierno y la persecución que pasamos como familia estos 20 años; nadie merece esto. Creo que se hizo justicia, en parte". Por qué removieron a los fiscales del caso Dalmasso Entre los errores principales que señaló Croppi, se encuentra el haber ignorado durante años pruebas clave que apuntaban a Bárzola, cuyos rastros genéticos habían quedado en la escena del crimen, particularmente en el cinturón de la bata con el que estrangularon a Dalmasso. Además, un vello púbico suyo estaba en la zona genital de la mujer, pero el cotejo genético recién se hizo en 2024 y fue ordenado por el fiscal Pablo José Jávega, que recibió la causa prácticamente prescripta y también declaró en el jury. Al inicio de la investigación se apuntó contra Gastón Zárate, un pintor y albañil que había trabajado en las refacciones de la casa de los Macarrón en el country Villa Golf de Río Cuarto. Mediáticamente fue llamado "El Perejil", ya que se creía que lo habían acusado para cerrar rápido el caso, pero luego fue liberado al comprobarse que no estaba involucrado. Tras los primeros resultados de las pericias, Di Santo señaló a Facundo Macarrón como presunto autor del crimen. Se construyó una teoría casi novelesca de un descendiente que viajaba, abusaba de su madre y la mataba, motivado por un conflicto de identidad sexual, sostuvo la fiscal del jury. A lo largo de los años, el hijo de Nora manifestó que "fue obligado a salir del closet" en un proceso que calificó como "traumático" por el femicidio de su mamá y los prejuicios hacia su familia. Después la sospecha se concentró en Marcelo Macarrón, que en el momento del asesinato de su esposa estaba en Punta del Este jugando un torneo de golf. El fiscal Miralles siguió enfocado en el entorno familiar y consideró que el viudo podría haber tomado un avión privado -sin que nadie lo supiera- ida y vuelta de Punta del Este a Río Cuarto para matarla. La teoría se apoyaba en una supuesta crisis y rumores de infidelidad pero no en pruebas directas. En el jury, cuestionaron a Pizarro -tercer fiscal de la causa- por elevar a juicio el caso con una hipótesis sin el suficiente "respaldo probatorio". Su línea investigativa fue por el lado de que Macarrón habría contratado a sicarios "por desavenencias matrimoniales y con la intención de obtener una ventaja, probablemente política y/o económica del estrépito de la eventual muerte de su esposa", la cual no pudo ser sostenida en el debate oral de 2022. Reflejo de esto fue la frase "La prueba me dejó solo", expresada por Julio Rivero, fiscal de aquel juicio, durante el alegato final. Así, se refirió a la falta de evidencias sólidas para sostener la acusación contra el traumatólogo, sobre quien dijo que no quería "acusar solo por acusar". Por último, Croppi resumió con una fuerte definición la labor de los exfuncionarios la investigación por el femicidio: Fue un manual de cómo no investigar un caso de violencia de género. Debido a las omisiones, errores y demoras, se tuvo en cuenta que sus actuaciones perjudicaron a la familia Macarrón y no llevaron a establecer las circunstancias reales en las que fue asesinada Dalmasso. Las defensas de los tres fiscales rechazaron las acusaciones, cuestionaron que se los juzgue con el diario del lunes y manifestaron que obraron en base a la valoración de la prueba en cada momento y en medio de un caso de alta complejidad. A pesar de ello, el tribunal resolvió que debían ser expulsados por "mal desempeño" y "negligencia grave". El deseo de evitar la prescripción El jury evaluó el trabajo de los fiscales pero, debido a su función, no abordó la autoría del homicidio. Esta sospecha recae en Bárzola, el lustrador de piso que fue identificado a fines de 2024 debido a la prueba genética ordenada por el fiscal Jávega, pero que ya era conocido en la causa porque había declarado como testigo en distintas oportunidades. En octubre de 2025, la Cámara Criminal, Correccional y de Acusación de 2° Nominación de Río Cuarto dijo que el parquetista debía ser sobreseído porque ya habían pasado 19 años del hecho, lapso superior al "límite temporal que la ley establece para la operatividad de la prescripción. En caso de confirmarse este punto, Bárzola podría ser sometido a un "juicio por la verdad" pero no recibiría una condena penal. El tribunal rechazó que el crimen de Dalmasso sea de lesa humanidad (un delito que es imprescriptible) y tampoco dio lugar al argumento de que Marcelo y Facundo Macarrón no pudieron presentarse como querellantes a tiempo porque habían sido imputados en la causa. La decisión ahora estará en manos del Superior Tribunal de Justicia de Córdoba. Acerca de este punto, la abogada Mariángeles Mussolini, abogada de la familia de la víctima, aseguró ante la prensa: Estamos con esperanza y siguiendo en esta búsqueda de justicia efectiva. Todavía está la posibilidad de ir a un juicio ordinario para poder determinar a través de la justicia si es culpable, y que Nora pueda, de una vez por todas, descansar en paz. FP/ff
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