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» TN
Fecha: 07/05/2026 09:15
Abrir una bolsa, sacar una remera o una camisa nueva y ponérsela en el momento es casi un impulso. Pero aunque la prenda se vea impecable, eso no significa que esté realmente lista para usar. Antes de llegar al consumidor, la ropa pasa por distintos procesos de fabricación, embalaje, traslado y manipulación, y en ese recorrido puede acumular polvo, microbios y residuos químicos. Ese punto es importante porque muchos textiles reciben tratamientos para conservar su aspecto durante el transporte o en la exhibición. Cleveland Clinic advierte que algunos fabricantes usan formaldehído u otros conservantes para evitar arrugas o moho. Y esos compuestos pueden irritar la piel. La dermatóloga india Priyanka Hemrajani, consultora sénior de Dermatología en Marengo Asia Hospitals, lo explica de manera directa: Estos residuos pueden permanecer en la prenda y entrar en contacto directo con la piel, provocando reacciones, sobre todo en personas propensas a la dermatitis de contacto. Además, la ropa puede acumular polvo, microbios y otros irritantes durante su almacenamiento y manipulación antes de llegar al consumidor. Qué puede pasar si se usa sin lavar En muchas personas no va a ocurrir nada grave. Pero en otras, sobre todo si tienen la piel sensible, eccema o alergias, el contacto con una prenda nueva sin lavar puede generar picazón, enrojecimiento o irritación. La Mayo Clinic recuerda que la dermatitis de contacto es una erupción provocada por el contacto directo con una sustancia irritante o alérgena. Hemrajani señala que, en los casos más reactivos, el problema puede ser más marcado: Para la mayoría de las personas, esto solo puede provocar picazón leve o un ligero enrojecimiento. Sin embargo, quienes tienen piel sensible o afecciones preexistentes como dermatitis atópica pueden experimentar brotes más severos, incluyendo erupciones inflamadas y molestias. La recomendación cobra todavía más peso en prendas que están en contacto directo con la piel, como ropa interior, camisetas, ropa deportiva, pijamas o sábanas. Y más aún en bebés y chicos chicos, porque su piel es más delicada y vulnerable. Cuándo conviene lavar la ropa Aunque el riesgo de infecciones por usar ropa nueva suele ser bajo, los dermatólogos coinciden en que el lavado previo reduce bastante la exposición a irritantes y contaminantes de superficie. Cleveland Clinic recomienda lavar la ropa nueva antes de estrenarla y usar un detergente suave, idealmente sin fragancias. Las prendas que más conviene lavar primero son: - ropa interior - ropa de bebé - ropa deportiva - prendas ajustadas al cuerpo - pijamas y ropa de cama Hemrajani resume esa idea con una frase clara: Lavar previamente la ropa nueva es una forma sencilla y eficaz de reducir riesgos, ya que el lavado ayuda a eliminar una parte importante de los productos químicos residuales y los contaminantes de la superficie. Cómo hacer el primer lavado No hace falta complicarse. En general, alcanza con un lavado suave, a baja o media temperatura, y con la prenda dada vuelta. También se aconseja evitar detergentes muy perfumados o agresivos, sobre todo en personas con piel reactiva. En tejidos delicados, como lana o seda, puede servir un programa especial o incluso el lavado a mano. Y si se trata de una prenda estructurada o de una tela que solo admite tintorería, al menos conviene airearla y evitar usarla pegada a la piel en el primer uso. En definitiva, lavar la ropa nueva antes de estrenarla no es una obsesión ni una manía. Es un hábito simple que puede mejorar la higiene textil, bajar la carga de químicos de superficie y prevenir molestias innecesarias. No siempre será imprescindible, pero en muchos casos sí es una precaución bastante sensata.
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