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» Diariochaco
Fecha: 06/05/2026 19:05
El caso que investiga la brutal golpiza sufrida por Federico Ramón Schmutz de 58 años, en la vereda de Arbo y Blanco 315 frente a la peluquería Griffith el pasado 29 de abril de 2025, ha tomado un nuevo impulso: el caso ya cuenta con dos hombres imputados por lesiones graves : J. L. G., de 64 años, y su yerno, A. S., de 24. Aquella tarde del 29 de abril del año pasado, como la calle estaba cortada por arreglos, Schmutz subió su moto Zanella 110 cc a la vereda. El hombre asegura que avanzaba despacio, pero la versión de los imputados es opuesta: A: S. declaró que Schmutz transitaba a más de 40 km/h, sin luces y poniendo en riesgo a dos niños de 3 y 7 años que jugaban en el lugar. La imputación se dio por el aporte de un nuevo testimonio aportado por la querella, liderada por el abogado Gastón Callochia. Se trata de una vecina del edificio donde se produjo la agresión, quien declaró haber presenciado la situación "desde el principio hasta el final". Además, la defensa incorporó elementos probatorios que buscan ampliar las imputaciones. En diálogo con Diario Chaco , Callochia sostuvo que las dos mujeres presentes P. G. y O. G. también tuvieron un rol activo: "La testigo dice que estas personas, que son dos mujeres, lo retenían y le impedían el paso", afirmó, subrayando que esa acción constituye, al menos, una forma de participación en el ataque. Para el abogado, Schmutz sufrió una "retención ilegal" antes de ser golpeado. De acuerdo con la acusación fiscal, Schmutz fue interceptado por los dos imputados, quienes actuaron de manera conjunta. El denunciante afirma que le pegaron un codazo y que J. L. G. le arrojó una bicicleta de niño a la cabeza. Luego, mientras intentaba huir, habría recibido el impacto de un ladrillo o escombro en la nuca, para finalmente ser "molido a patadas" en el suelo, llegando a desvanecerse. En su declaración de imputado, A. S. sostuvo que su suegro, pensando que se trataba de un delincuente que eludía un control, levantó el brazo para cubrirse. Según su relato, Schmutz bajó de la moto para insultarlos y llegó a atacarlo con la hebilla de un cinturón, dejándole marcas en la clavícula. Respecto a este testimonio, Callochia fue cauto y recordó cómo funciona el proceso judicial. "La declaración de imputado no es jurada, pueden mentir, eso se basa en la estrategia defensiva", advirtió. El enfrentamiento tuvo un saldo grave: los informes médicos confirmaron la fractura del radio izquierdo (estuvo enyesado 37 días) y de las costillas 4ta y 5ta de Schmutz, quien además denunció que los golpes en el tórax le provocaron un nódulo en un pulmón y la pérdida de una prótesis dental. Por su parte, la defensa de los imputados introdujo como prueba un informe ginecológico sobre un aborto espontáneo, que aseguran se produjo cuando Schmutz, al intentar escapar, aceleró su moto contra el vientre de O. G., quien estaba embarazada de tres meses. La joven habría perdido el bebé cuatro días después del incidente. COMO SIGUE EL CASO Tras meses de que Schmutz reclamara por la "inacción" de la Fiscalía de Investigaciones Nº 15, a cargo de la Candela Valdez, Callochia logró destrabar la causa: a través de un oficio al 911, se identificó a cinco personas que llamaron para denunciar el hecho. Una vecina del edificio, que presenció el ataque desde el inicio, fue la única en declarar hasta el momento y su testimonio fue vital para las imputaciones. El 30 de marzo de 2026, los acusados finalmente comparecieron ante la justicia. J. L. G. se abstuvo de declarar alegando un fuerte estado de nerviosismo. Por su parte, la defensa de A. S. solicitó pericias sobre los videos de su teléfono celular. A pesar de que el hecho ocurrió en abril de 2025, el abogado considera que el proceso judicial real está arrancando ahora. " Recién se lo ha imputado a estas personas", señaló. La querella ahora busca que declare el guardia de seguridad del edificio, quien habría visto toda la secuencia. Además, lamentó la pérdida de pruebas materiales que podrían haber sido determinantes. Según explicó, el administrador del consorcio del edificio les informó que "las grabaciones [de las cámaras] ya se sobrescribieron, que no se pueden recuperar", pero buscarán que esta persona relate lo visto.
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