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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 06/05/2026 13:53
El impacto de Gimena Accardi al recordar el derrumbe del edificio Champlain Towers South, en Surfside, Miami, resuena aún con fuerza a pesar de que ya pasaron casi cinco años. La actriz señaló que aquella experiencia, compartida con su entonces novio Nico Vázquez, marcó lo que ella llama su primer milagro. Su testimonio cobra especial densidad por la manera en que sobrevivieron: apenas unos segundos los separaron de una tragedia irreparable. El colapso, ocurrido el 24 de junio de 2021, dejó 98 víctimas y cambió para siempre la perspectiva de los argentinos que lograron salir con vida. Para Accardi, el hecho de haber escapado resulta inexplicable desde la razón. Fueron segundos, literalmente, confesó en diálogo con Mario Pergolini en el ciclo Otro Día Perdido, evitando convertir la anécdota en relato repetido. Vos sabés que nosotros nunca lo hablamos en las notas ese tema, se excusó. PUBLICIDAD El episodio se grabó en la memoria colectiva por la magnitud de la catástrofe, pero para Accardi, lo decisivo fue el instante previo. Esa mañana, había salido a caminar junto a Nico, en el que era su hogar temporal mientras trabajaban en la ciudad. Durante el paseo, la conversación giró en torno a la fe y los milagros. Yo no creo en los milagros. Yo cada vez que pido un milagro..., le había confesado a su pareja, desilusionada por la sensación de que sus plegarias no encontraban respuesta. La actriz explicó que el escepticismo tenía raíces personales. Había perdido a su padre durante la pandemia, y años antes, a su madre siendo apenas una adolescente. Creo que hay algo, dijo, aludiendo a su espiritualidad, aunque evitó definirse como súper católica. Las experiencias de duelo y ciertas conexiones inexplicables le habían ofrecido señales, pero la mañana del derrumbe, la angustia por los milagros no concedidos era dominante. PUBLICIDAD La secuencia fatídica comenzó cuando Accardi y Vázquez se encontraban todavía en el edificio. La actriz detalló: Somos los primeros testigos, los que estábamos adentro del ascensor. Lo primero que se derrumba es el estacionamiento, donde nosotros estábamos ahí. El primer estruendo los sorprendió justo cuando el ascensor se detuvo en recepción: Dije salí del ascensor. Quedamos en el hall un rato. Segundo estruendo, que es la segunda columna. Y ahí, sí. Correr. Mi primer milagro. Ambos debieron declarar ante el FBI como testigos presenciales del colapso. La torre que se derrumbó murieron todos. No hay sobrevivientes, afirmó, subrayando la gravedad del hecho y la magnitud de poder contarlo. El dato de haber escapado apenas antes del desastre se volvió una marca imborrable en su biografía. PUBLICIDAD Durante la huida, Accardi sufrió heridas leves, pero lo que quedó fue la impresión de haber presenciado lo extraordinario. Lo primero que pudimos ver fue que nos habíamos salvado y que lo que había pasado había sido un milagro, reiteró en la entrevista, dejando en claro que la emoción sigue viva. La experiencia no solo fue traumática en el momento, sino que transformó la forma en la que la actriz concibe la vida y la fe. Pudo regresar a Miami tiempo después, y pasar por el lugar del suceso. Esa visita, lejos de atenuar el recuerdo, reforzó la magnitud de lo ocurrido. PUBLICIDAD En los días y meses posteriores al derrumbe, surgieron versiones sobre un supuesto juicio millonario iniciado por la pareja contra las autoridades estadounidenses. Accardi se encargó de desmentirlo: Aprovecho para aclararlo. No hicimos absolutamente nada, no vimos un peso del Estado, de nadie. El derrumbe de Champlain Towers South afectó a decenas de familias y motivó investigaciones internacionales sobre el estado de las construcciones de la zona. Para quienes se salvaron, la cicatriz emocional permanece. Accardi insistió en que lo vivido fue muy angustiante, muy traumático, aunque el paso del tiempo le permitió recuperar cierta distancia. PUBLICIDAD El caso de Gimena Accardi y Nico Vázquez evidencia cómo un accidente de tales dimensiones trasciende la noticia y se convierte en vivencia personal que desafía toda explicación racional. El testimonio de la actriz, atravesado por la emoción y la gratitud, deja una huella en quienes escuchan su historia y obliga a repensar el sentido del azar, el destino y los milagros. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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