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  • La soledad: cómo narraron diversos escritores este sentimiento que atraviesa generaciones y que eclosiona en la era de la híper comunicación

    » Tiempo Argentino

    Fecha: 06/05/2026 14:29

    En el subte, en el colectivo, en la sala de espera y en casi todos lados que reúne desconocidos se comprueba que cada uno mira su propio celular, lo que evita cualquier contacto posible con el prójimo. El aislamiento que inevitablemente genera soledad parece un signo distintivo de este tiempo, pero la soledad se manifestó de distintas formas a través del tiempo aunque, paradójicamente, en la era de la comunicación se haya transformado en una realidad angustiante. Existen distintas pruebas objetivas de este sentimiento y el taller Lecturas sobre la soledad que dictará Federico Bianchini es una de ellas, ya que hará un recorrido por la literatura que se ha dedicado a narrarla. La soledad por escrito -¿Cómo nació la idea de Lecturas sobre la soledad? -Nació de una serie de encuentros que tuve con entrevistados, amigos, gente que me habló de ella. Así me di cuenta de que en los últimos tiempos en muchas charlas salía el tema de la soledad. Advertí también que era un tema que se daba intergeneracionalmente. Creo que hay una soledad de la adolescencia, una soledad que se manifiesta entre los 30 o 40 años cuando las rutinas empiezan a cambiar y la gente quizá ya no se ve tanto con los amigos. Me pareció, además, que en el último tiempo el tema era recurrente y que surgía mientras la gente contaba otras cosas. Le presté atención particularmente a esto. Entendí que la soledad es un tema que no solo atraviesa generaciones, sino que también atraviesa épocas, y que se fue se fue transformando a través del tiempo -¿Por ejemplo? -La soledad de la Edad Media, por ejemplo, apareció como lección espiritual, Uno podía decidir estar solo para para dedicarse al estudio. Fue un privilegio místico que se convirtió en refugio intelectual en el Renacimiento que amparaba al individuo incomprendido por la sociedad. Luego, se transformó en alienación y angustia en el siglo XX. Hoy viajás en subte y ves que cada uno está jugando a Candy Crush o mirando Tik Tok. Cada uno está en la suya, lo que se vincula con una sensación de soledad. A esto se suman la depresión, y la ansiedad. Entonces fui tomando textos del siglo XX y actuales para armar un corpus de lectura sobre la soledad que permitiera ver cómo se escribió sobre la soledad en diferentes momentos y para pensar cómo se escribe sobre la soledad hoy y de qué modo ese sentimiento nos atraviesa particularmente en este momento de profundización de lo digital. Podría haber tomado algo distinto como la tristeza o el duelo, pero me pareció que como síntoma de estos tiempos la soledad era un sentimiento más representativo y que hacer un taller de lectura, reunirse a hablar de lecturas sobre ese tema en particular era dejar de estar solos. Por eso me pareció bien que el eje del taller fuera la soledad y que fuera un taller de lectura porque muchas veces, en los diversos talleres de escritura que dicté di me di cuenta de que mucha gente iba a escribir, pero otra iba, simplemente, a reunirse. En estos últimos casos pedir que cada uno llevara un texto para leer en grupo era una presión y decidí alivianarla, hacer una prueba piloto con un taller de lectura. Si bien en un taller de escritura se lee mucho y se comentan muchas lecturas, yo nunca había dado un taller específicamente de lectura. Por supuesto, también se va hablar de escritura. Creo que eso es lo que tiene de potente elegir un eje tan puntal, tan preciso: mostrar las diferentes maneras en que se pude escribir sobre la soledad, ya sea mencionándola o no mencionándola, enunciándola o no, cómo se puede llegar a otro y transmitirle una sensación de soledad que puede ser negativa o positiva porque hay quien la vive como una carga atroz y quien la disfruta como un espacio liberador. -¿Cómo está conformado el corpus de lectura? -En el taller leeremos textos de Kjell Askildsen, Annie Ernaux, Juan Carlos Onetti. Richard Yates, Anton Chejov, David Foenkinos, Isaac Rosa y Salinger. En este momento recuerdo dos títulos muy explícitos sobre el tema: La invención de la soledad de Paul Auster y La soledad era esto de Juan José Millás. -Sí, el de Millás me pareció un texto fantástico. Pero en este momento se escribe mucho sobre la soledad aunque no necesariamente esté en el título o se explicite en algún momento . No es que muchos escritores hayan decidido hablar sobre la soledad, sino que la soledad nos atraviesa, está ahí y al escribir, aparece. Creo que en mi propio libro sobre la Antártida que ahora salió en España, a donde voy a viajar para presentarlo, también habla de la soledad sobre la Antártida que ahora salió en España, a donde voy a viajar para presentarlo, a mi manera también hablo de la soledad porque cuando pensé en viajar a la Antártida pensé que iba a un lugar donde iba a estar muy solo por el bajo índice de habitantes por metro cuadrado y me encontré en una base con 80 personas donde no se podía leer porque si te sentabas en un sillón a leer pensaban que te sentías solo y angustiado y se ponían a hablar conmigo. Algo muy curioso. -Antes de saber de tu taller de lectura sobre la soledad, el tema me había llamado la atención de distintas maneras. Una de ellas fue que el libro de Gabriel Rolón que se llama La soledad durante muchas semanas encabezó la lista de los más vendidos de por lo menos de una de las grandes librerías de cadena y luego de un largo tiempo pasó a las lista de los 10 libros más vendidos. Más allá del libro en sí, creo que eso también dice algo acerca de la intensidad que el tema tiene en nuestro tiempo y en nuestro país, donde domina también un sentimiento de desamparo. -Sí, me contaba Paola Lucantis, ex editora de Tusquets y actual dueña de una librería a quien entrevisté por una nota sobre librerías porteñas, que durante el último año la gente le decía: «Mirá, necesito una novela, pero que no sea una novela terrible. A mí me sigue impactando la imagen que ya mencioné de que en el subte cada uno está sumergido en su celular. Tampoco es que antes se hablara mucho con el que uno estaba sentado al lado, pero se leía, se pensaba. Hoy siento que las pantallas son también un refugio de no pensamiento, de automatismo, porque pensar resulta muy angustiante. Para consultas o inscripción sobre el taller Lecturas sobre la soledad escribir a [email protected] o a Lamicrogalerí[email protected] Serán ocho encuentran los miércoles de 18.30 a 20 a partir del 16 de mayo en Micro Galería, Loyola 514, Villa Crespo.

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