06/05/2026 14:55
06/05/2026 14:55
06/05/2026 14:54
06/05/2026 14:53
06/05/2026 14:53
06/05/2026 14:52
06/05/2026 14:50
06/05/2026 14:50
06/05/2026 14:50
06/05/2026 14:50
» La Nacion
Fecha: 06/05/2026 13:53
La actriz habló con LA NACION sobre su presente y de qué se trata la película que protagoniza y que se reestrena esta semana porque cuando llegó a las salas no se pudo ver por la pandemia - 6 minutos de lectura' Hace tiempo que Diana Lamas elige cuidadosamente sus trabajos y por eso se volvió más inusual verla, pero esta semana eso cambiará porque se reetrena Lo habrás imaginado, una película de Victoria Chaya Miranda sobre la trata de personas que a partir de mañana se proyectará en el Cine Gaumont y en los espacios INCAA. Protagonista de decenas de ficciones como Canto rodado, Amigovios, Como pan caliente y tantas más, la actriz habló con LA NACION sobre su decisión de ser más selectiva a la hora de aceptar sus proyectos. Y también reflexionó sobre su infancia en Rosario y la dura pérdida que obligó a la familia a mudarse a Buenos Aires y cómo es su vida hoy. ¿Esta película marcó tu vuelta al trabajo después de muchos años? Hace un par de años que tengo la posibilidad de elegir, de no necesitar salir a buscar laburo y a estar presente en los medios, y de estar tranquila. Me siento una afortunada. Un día pude preguntarme qué me gusta realmente y era el cine. Entonces ahí apunté y funcionó. Filmamos Lo habrás imaginado en 2018 y la estrenamos antes de la pandemia. Logramos hacer solamente una función y se cerró todo. Fue un dolor grande porque era un tremendo laburo y todo estaba bien armado, pero no se dio. Pasó el tiempo y ahora está la posibilidad de mostrarla, lo que me pone muy feliz. Toda una sorpresa inesperada porque estaba en casa y, de repente, recibí esta noticia del reestreno. Encima en un momento tan difícil como este para la cultura. ¿Qué recordás de ese rodaje hace ocho años? Fue en Buenos Aires con un elenco maravilloso que incluye a Carlos Portaluppi, Mario Pasik, Gustavo Pardi, Osmar Nuñez y María Ibarreta. Y habla sobre un tema siniestro y, lamentablemente, muy actual como la trata de personas, y desde un lugar que nunca se contó. Por otra parte, trabajé en varias oportunidades con Chaya Miranda y me gusta su búsqueda, su concepto. Mi personaje se llama Abril y la historia transcurre durante un reencuentro en el que aparece un amigo que tiene relación directa con una investigación judicial que involucra oscuros secretos de familia. Austera Decías que elegís tus trabajos, ¿tenés otra salida laboral o supiste administrarte? Supe administrarme. Tuve muchos compañeros que, cuando estaban en la buena y podían ganar un billete, de pronto alquilaban departamentos lujosos o se compraban un auto. Lo disfrutaban así y está bien. En cambio, yo de chiquita aprendí a ahorrar porque crecí con una madre viuda haciéndose cargo de dos hijos chiquitos. Entonces la austeridad fue una palabra que estuvo conmigo. Recuerdo un cuadernito que teníamos en casa para anotar los gastos y con el tiempo descubrí que lo había comprado yo [risas]. Lo encontró mi mamá hace poco y en la primera página decía: Si les parece, escribamos los gastos que cada uno tiene. ¿Tu papá falleció cuando eras chica? Tenía 5 años. Entonces desde chica tuve contacto con enfermedades, con la muerte, con acompañar, y siempre digo que eso me hizo un escorpio sanador. Mi papá falleció a los 33 años; estuvo enfermo mucho tiempo y hasta viajaron a Boston (Estados Unidos) buscando una cura, pero ya era tarde y no había nada que hacer. ¿Y ustedes con quién se quedaron? Nosotros nos quedamos con la familia paterna y mi mamá lo acompañó; volvieron a los tres meses. Estuvo en coma cuatro y los médicos pensaban que no iba a despertarse, pero aguantó el viaje, se despertó, nos vio y falleció. Tengo una imagen muy borrada de mi papá porque era muy chiquita. Después nos mudamos a Buenos Aires porque acá estaba la familia de mi mamá. Fue toda una hecatombe porque ella tuvo que salir a trabajar también. Creo que una de mis enseñanzas fue aprender a manejarme con lo que hay, a entender qué necesito y qué no. Siempre soñé con tener mi lugarcito, aunque sea chiquito, y que entrara un rayito de sol. Trabajé desde chiquita ¿Y cómo fue que decidiste ser actriz y lo concretaste? Trabajé desde chiquita porque siempre me gustó tener mi plata. Entonces daba clases de algunas materias, pero fundamentalmente cuidaba niños. En una oportunidad cuidé a dos chicos que tenían autismo y fue una experiencia muy grande porque yo era muy joven y pude hacerlo. Cuando estaba terminando la escuela primaria, me anoté en el Conservatorio de Música Pedro Esnaola. En mi casa la música era algo muy potente. Y cuando terminé la secundaria se dio la posibilidad de hacer copetes para un programa de Disney que se veía en Telefe, si mal no recuerdo. ¿Y después...? Después conocí a La banda de la risa y me sumé; trabajamos juntos muchos años, hicimos varios espectáculos hermosos y giras por todo el mundo. Ahí me di cuenta de que podía combinar la música con la actuación y empecé a estudiar teatro con Agustín Alezzo, Cristina Moreira, Augusto Fernandes. Fuimos una familia, con todos sus rollos, pero una familia al fin. Hoy todos nos seguimos viendo. Había mucho afecto y calidez humana. Y con el tiempo empezaron a darse otras oportunidades en televisión, teatro y cine. En tele lo primero que hice fue Canto rodado, en Canal 13. Luego llegaron Zona de riesgo, Como pan caliente, Mia solo mía con Andrea Del Boca; Gasoleros, El sodero de mi vida, Vulnerables, Lalola, Socias y un montón más... Fueron años de mucho trabajo. Y tuve el privilegio de compartir con muchos grandes como Rodolfo Ranni, Gerardo Romano, Juan Leyrado, Guillermo Francella, Hilda Bernard. ¿Hoy seguís haciendo música? En casa (risas). Tengo un cajón peruano y toco y canto todo el tiempo, pero no profesionalmente. Soy una melómana total, pero no lo llevo a un escenario. Bajar dos cambios" Ahora que tenés más tiempo libre, ¿qué te gusta hacer? Me encanta leer, hago ejercicio, salgo a caminar, voy al Tigre a remar. Me gusta mucho conectar con la naturaleza y bajar dos cambios. Me interesan las plantas también. Y me gusta investigar todo; soy muy curiosa... Justamente la actualidad me está dando escalofríos. Trato de informarme y leer Le Monde Diplomatique porque me abre la cabeza. Me da mucha tristeza lo que está pasando con la cultura, con la discapacidad. Es un momento muy triste. Esperemos que dejen algo en pie. ¿Estás en pareja? -Sí, desde hace treinta años. Se llama Rodrigo Figueira y es apuntador. Nos conocimos trabajando, ya no recuerdo en qué programa. Estudia filosofía, le quedan cuatro o cinco materias. ¿Tenés proyectos? -No, pero me gustaría seguir haciendo cine. Como hizo Andrea Del Boca, ¿te interesaría entrar a un reality como Gran Hermano? No, pero trato de no prejuzgar... Porque uno nunca sabe las circunstancias del otro. Siempre fui muy respetuosa...
Ver noticia original