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» Tiempo Argentino
Fecha: 06/05/2026 10:38
El 30 de abril último, se dio el golpe de gracia a la cooperativa SanCor. En Sunchales, una asamblea extraordinaria de socios aprobó por mayoría la quiebra que había sido dictada por la Justicia una semana antes, y que a su vez había sido pedida por el Consejo de Administración de la propia cooperativa. Así, a 88 años de su nacimiento, dejó de existir un gigante cooperativo. La tensión reinó el jueves último en la sede central de SanCor, en la localidad santafesina de Sunchales. Días antes, el 22 de abril, el juez Marcelo Gelcich había decretado la quiebra, pedida unos días antes por el propio Consejo de Administración (CdA) de la cooperativa, a partir de un déficit operativo insalvable y de una deuda superior a los 120 millones de dólares. Un grupo de asociados no se resignó y apeló la decisión judicial. El argumento principal fue que el CdA no tenía la potestad para pedir la quiebra; que solo la asamblea en pleno podía hacerlo. El juez Gelcich fue blanco de críticas por haber dado lugar a ese pedido del CdA. En ese marco, se llevó a cabo la asamblea. Bajo la mirada de veedores del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) y de la Dirección de Cooperativas de Santa Fe, los socios debatieron la situación. La tensión era palpable: si rechazaban la quiebra, se generaría un choque institucional entre la voluntad de los asociados y la sentencia judicial ya dictada. Algunos sectores de socios defendían alternativas de salvataje, con propuestas como convertir la cooperativa en Sociedad Anónima y buscar inversores o bien crear un fideicomiso. En tanto, otros reconocían que la situación era irreversible y buscaban avanzar con la liquidación. Finalmente, tras varias horas de debate y por mayoría, los socios ratificaron el pedido de quiebra. Con ese aval, la decisión del juez Gelcich quedó convalidada y las apelaciones perdieron fuerza política y legal. ¿Qué pasa con los 900 trabajadores? El siguiente paso de la quiebra es la liquidación de activos, que tendrá como fin pagar a los más de 1.500 acreedores que tiene SanCor. Entre ellos, las y los trabajadores, que acumulan salarios impagos, aguinaldos, vacaciones y, por supuesto, indemnizaciones. SanCor tiene un plantel de más de 900 trabajadores que quedan a la deriva. Para aliviar el impacto, el juez Gelcich ordenó sostener la producción de las plantas que no dan pérdidas. Esto también contribuiría a que no se termine de desplomar el valor de la marca a la hora de vender. Sin embargo, solo hay lugar para 200 trabajadores. Según publicó el sitio Bichos de Campo, ese centenar de trabajadores será elegido por la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA). Alejandro Cabrera, integrante del Consejo Directivo Nacional de ATILRA, de la Comisión Directiva de la Seccional Sunchales y delegado de la planta, explicó a Radio Sunchales las alternativas. «Para nosotros, es el comienzo de algo nuevo. Es esperanzador porque quien se haga cargo de la marca SanCor sabe que tiene prestigio en el mercado, que tiene calidad; es una marca que a través de muchos años fue la número uno en el país y en América Latina», destacó Cabrera. En el mismo sentido, continuó: «SanCor sigue teniendo la marca, sigue teniendo las fábricas y sigue teniendo lo más importante: la mano de obra, que son los trabajadores que han hecho que los productos sean de primera calidad. Nadie que quiera invertir va a querer desaprovechar eso. En ese sentido, estamos totalmente tranquilos». Finalmente, Cabrera remarcó: «Nosotros vamos a velar por todos los trabajadores afiliados, que siempre estuvieron en la lucha y que han apoyado a la organización sindical, incondicionalmente y confiando en la conducción». Crónica de la caída de SanCor Luego de décadas de éxito comercial y de haberse convertido en uno de los mayores exponentes del cooperativismo argentino, SanCor ingresó en una crisis, a fines de los 90 y principios del 2000. Comenzó a acumular deudas y a perder terreno contra La Serenísima. En 2006, se realizó el primer intento de salvataje, a partir de un acuerdo con Venezuela que luego se desplomó. Luego de un derrotero de ventas de activos para solventar deudas y de intentos de reestructuración que nunca llegaban a buen puerto, en 2025 SanCor inició un concurso preventivo para negociar con acreedores y evitar la quiebra. El proceso fracasó por la magnitud de los pasivos y la falta de materia prima. El 22 de abril de 2026, el juez Marcelo Gelcich decretó la quiebra de SanCor. La decisión judicial se basó en el reconocimiento de la propia conducción de la empresa de que no podía revertir su crisis financiera. En los días posteriores, un grupo de extrabajadores, productores y proveedores presentó apelaciones contra la resolución. Estas apelaciones buscaban frenar el proceso y abrir la puerta a alternativas de salvataje. Sin embargo, la asamblea del 30 de abril enterró toda posibilidad y SanCor se despide con un sabor amargo.
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