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Larroque » Surer
Fecha: 06/05/2026 01:52
Choque de dos buques con cargas peligrosas en Campana. Un incidente fluvial encendió las alarmas ambientales y de seguridad en el Río Paraná. Dos buques tanque que transportaban químicos y combustibles colisionaron este lunes por la tarde a la altura del puerto de Campana, en plena zona operativa. Si bien no se registraron heridos ni derrames confirmados, la naturaleza de la carga obligó a activar protocolos preventivos y a reforzar el monitoreo en el área. El hecho ocurrió alrededor de las 17.30, cuando el buque químico Ginga Bobcat impactó contra la popa del petrolero Helios, que se encontraba amarrado. La colisión tuvo lugar en un sector donde las maniobras suelen estar fuertemente coordinadas entre Prefectura, autoridades portuarias y las propias empresas navieras, lo que abre interrogantes sobre una posible falla humana, técnica o de comunicación. De acuerdo con los registros de navegación, el Ginga Bobcat navegaba a unos 16 km/h y redujo su velocidad de forma abrupta hasta detenerse en el momento del impacto. Ese frenado brusco quedó asentado en los sistemas de monitoreo del tráfico fluvial y es uno de los elementos clave que analizan ahora los peritos para reconstruir la secuencia del choque y determinar eventuales responsabilidades. Carga peligrosa y preocupación ambiental en el Paraná Las cargas que trasladaban los buques explican la rápida reacción de los organismos de control. El Ginga Bobcat transportaba cerca de 10.300 toneladas de ácido sulfúrico con destino a complejos agroindustriales del Gran Rosario, mientras que el Helios operaba con combustibles como nafta y diésel. La combinación de sustancias corrosivas e hidrocarburos elevó de inmediato el nivel de alerta por el potencial impacto sobre el agua y la biodiversidad. Hasta el momento, las inspecciones preliminares indican que los daños en ambas embarcaciones se registran por encima de la línea de flotación, lo que habría evitado derrames hacia el río. Prefectura Naval y autoridades ambientales informaron que, en las recorridas iniciales, no se detectaron manchas ni indicios de contaminación en la superficie del Paraná. - El Ginga Bobcat llevaba ácido sulfúrico, insumo clave para la industria y la agroindustria. - El Helios operaba con combustibles refinados, entre ellos nafta y diésel. - Los daños se habrían concentrado en estructuras superiores de casco y superestructura. Pese a estos primeros datos alentadores, se activaron protocolos específicos para el manejo de cargas peligrosas: restricciones parciales en la operatoria del sector, verificación permanente de tanques y válvulas, y control de corrientes y viento para anticipar un eventual desplazamiento de contaminantes en caso de filtraciones. Actuación de Prefectura y línea de investigación Tras el choque, la Prefectura Naval Argentina tomó intervención inmediata, aseguró la zona y coordinó tareas con las autoridades portuarias de Campana. Equipos especializados se abocaron a evaluar el estado estructural de ambos buques y a revisar los registros electrónicos de navegación, así como las comunicaciones entre las embarcaciones y con el control de tráfico. Las pericias apuntan a determinar si hubo errores en las maniobras de acercamiento, fallas en los sistemas de propulsión o en los mecanismos de amarre, o alguna deficiencia en la coordinación entre los distintos actores que operan en una de las vías fluviales más importantes para el comercio exterior argentino. Mientras avanza el análisis técnico y administrativo, no se descarta que ambos buques permanezcan bajo inspección durante varios días, hasta que los organismos competentes confirmen que la operación en el sector puede continuar con normalidad y sin amenazas para el ecosistema del Río Paraná.
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