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» TN
Fecha: 05/05/2026 23:23
La Justicia de Salta resolvió elevar a juicio la causa por el presunto femicidio de Rosmery Aramayo Torres, la mujer que permanece desaparecida desde el 17 de enero del año pasado. La decisión se tomó después de una audiencia realizada en Tartagal, donde el juez Marcelo Alvarado consideró que existen pruebas suficientes para avanzar hacia un debate oral. El único imputado es José Eduardo Miranda, un hombre de 51 años, pareja de la víctima, quien será juzgado por el delito de homicidio calificado por el vínculo y por mediar violencia de género. Según la acusación, habría asesinado a la mujer y ocultado su cuerpo, que hasta el momento no pudo ser localizado pese a múltiples operativos de búsqueda. De acuerdo con la investigación, la última vez que se vio a Aramayo Torres fue cuando salió de su casa junto a Miranda desde Salvador Mazza en dirección a una zona del Chaco salteño. Registros de cámaras de seguridad incorporados a la causa muestran el recorrido del vehículo en el que viajaban, pero también el regreso del hombre solo al domicilio. Siempre según la hipótesis fiscal, tras volver a su propiedad el imputado habría lavado la camioneta y luego se presentó en una dependencia policial para denunciar la desaparición de su pareja. Sin embargo, con el avance de la investigación, su versión inicial fue puesta en duda. En un primer momento, Miranda sostuvo que la mujer había decidido quedarse en Bolivia y no regresar. Pero esa explicación fue descartada por los investigadores a partir de distintos elementos de prueba, entre ellos registros fílmicos y testimonios que lo ubican retornando solo al país. Con el correr de los meses, la causa -que en un inicio se investigó como desaparición de persona y luego como privación ilegítima de la libertad- se reorientó hacia la hipótesis de un homicidio agravado. Para la fiscalía, el acusado habría llevado a la víctima hacia un área rural del Chaco salteño, donde se presume que ocurrió el crimen. La acusación está a cargo de los fiscales Gonzalo Vega, Pablo Cabot y Rafael Medina, quienes durante la audiencia de control de acusación presentaron el conjunto de pruebas reunidas. Entre ellas, se destacan testimonios considerados clave, como el de una de las hijas de la víctima. Según el expediente, la mujer declaró haber presenciado situaciones de violencia de género que su madre habría sufrido durante años en el contexto de la relación de pareja. En ese sentido, los investigadores sostienen que existía un historial de violencia de más de dos décadas, lo que refuerza la calificación del hecho como femicidio. Además, los investigadores señalaron inconsistencias en distintos tramos del relato del acusado, así como comportamientos que consideraron relevantes para la causa. Entre ellos, movimientos apresurados de pertenencias en la camioneta y la presunta intención de abandonar la localidad sin explicaciones claras, lo que derivó en su detención en las primeras etapas del proceso. En paralelo, la causa también incluyó en un inicio al hijo del imputado, quien había sido señalado como posible partícipe. Sin embargo, con el avance de la investigación fue sobreseído, por lo que el padre quedó como único acusado en el expediente. Leé también: Él es el único culpable: el reclamo de la hija de la mujer que salió a desayunar con su marido y desapareció A más de un año de la desaparición, el paradero de Rosmery Aramayo Torres sigue siendo un misterio. A pesar de los rastrillajes realizados en distintas zonas del Chaco salteño, incluidos operativos en áreas cercanas a lagunas y caminos rurales, no se logró encontrar el cuerpo. Actualmente, hay una recompensa de $5.000.000 por cualquier información que se aporte sobre el paradero de sus restos.
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