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Parana » Uno
Fecha: 05/05/2026 22:06
El consumo de marihuana entre adolescentes y jóvenes volvió a encender señales de alarma en la Argentina y también en Entre Ríos. Un estudio reciente reveló que uno de cada tres chicos de 16 años o más probó cannabis al menos una vez en su vida, mientras especialistas advierten por efectos directos en la memoria, el aprendizaje y la motivación. Marihuana: crece el consumo en los jóvenes y alertan por daños cognitivos Un relevamiento indicó que 1 de cada 3 adolescentes de 16 años o más probaron la marihuana, al menos, una vez. Hay preocupación en Entre Ríos. El dato surge del último relevamiento nacional realizado en 2025 por la Sedronar, que analizó hábitos de consumo en estudiantes de nivel secundario. Si bien no existen estadísticas desagregadas por ciudad, desde organismos provinciales aseguran que la realidad entrerriana refleja una tendencia similar a la del resto del país. En paralelo, investigaciones internacionales, como las difundidas por Infobae en base a estudios de universidades de Estados Unidos, advierten que el consumo frecuente de cannabis en edades tempranas puede afectar funciones cognitivas clave, como la memoria, la atención y la toma de decisiones. En ese contexto, UNO dialogó con el director de Prevención y Control de Adicciones del gobierno provincial, Pablo Cymbalista, quién advirtió que los números actuales son desalentadores y planteó preocupación por la baja en la percepción de riesgo entre los jóvenes. Según explicó, uno de los cambios más significativos de los últimos años no es solo el aumento del consumo, sino la forma en que se percibe. La percepción de riesgo bajó de más del 80% a cerca del 50%. Cuando eso pasa, los consumos suben, indicó el director provincial. Ese fenómeno se vincula directamente con la naturalización del uso de marihuana, una tendencia que atraviesa a toda la sociedad pero impacta con mayor fuerza en adolescentes. Hoy fumar marihuana está completamente naturalizado. Incluso se la presenta como algo más natural o menos dañino, y eso es lo que termina generando más consumo, sostuvo Cymbalista. Problema extendido Desde el organismo provincial señalaron que el consumo no es un fenómeno aislado ni concentrado en grandes ciudades. Por el contrario, aparece con características similares en distintos puntos del territorio entrerriano. Lo encontramos en todos lados, en ciudades grandes y chicas. Es bastante proporcional al tamaño de cada lugar, pero el problema está en todos, explicó Cymbalista. En ese marco, remarcaron que la marihuana se posiciona como una de las sustancias de mayor impacto en adolescentes, especialmente a partir de los 16 años, una etapa clave en el desarrollo personal y educativo. Estamos hablando de chicos que están terminando la escuela, tomando decisiones importantes para su futuro, y ese proceso se ve atravesado por una sustancia que afecta la capacidad de pensar, de proyectar y de aprender, advirtió el funcionario. A su vez, mencionó que el consumo no solo tiene consecuencias cognitivas, sino también emocionales. En ese sentido, hizo referencia a lo que se conoce como síndrome amotivacional. La persona empieza a perder motivación, interés, energía. Nada la incentiva. Es una especie de estado gris que a mediano y largo plazo puede derivar en problemas más graves, explicó el director. Desinformar y banalizar Uno de los puntos que más preocupa a los especialistas es la confusión que existe en torno al uso de la marihuana, especialmente a partir de discursos que la asocian con lo natural o lo medicinal. En ese sentido, Cymbalista diferenció claramente el uso terapéutico del consumo recreativo. El uso medicinal es un circuito cerrado, con prescripción profesional, controles y procesos específicos. No tiene nada que ver con fumar marihuana. Un porro nunca es medicinal, afirmó. Además, advirtió sobre interpretaciones erróneas en torno al Reprocann, el sistema que regula el acceso al cannabis con fines terapéuticos. Hay mucha desinformación. Se cree que tener un permiso habilita determinadas conductas y no es así. Eso también contribuye a que el consumo se banalice, señaló. Prevención territorial Frente a este escenario, desde el organismo provincial impulsan estrategias de prevención que apuntan a intervenir antes de que aparezca el consumo problemático. En ese sentido, Pablo Cymbalista explicó que el enfoque no se limita únicamente a las sustancias, sino que contempla un abordaje integral que incluye el contexto y la historia personal de cada individuo. El consumo es un emergente de muchas cosas que pasaron antes. Por eso trabajamos sobre los vínculos, las emociones, el tiempo libre y los hábitos, detalló. Bajo esa lógica, el organismo estructura su trabajo en tres dimensiones: objeto, sujeto y contexto. El objeto es la sustancia o la conducta; el sujeto es la persona; y el contexto es el entorno en el que se desarrolla. Abordamos esas tres variables en conjunto, explicó. En relación a las sustancias, advirtió que ya existen evidencias claras sobre sus consecuencias a mediano y largo plazo. Cuando analizamos el objeto, vemos deterioro cognitivo, dificultades en el aprendizaje y en la toma de decisiones, señaló. Marihuana: crece el consumo en los jóvenes y alertan por daños cognitivos En ese marco, remarcó uno de los datos más preocupantes del último relevamiento nacional: En la franja de 16 años en adelante, casi un 30% consumió marihuana alguna vez en su vida. Es decir, uno de cada tres chicos. El dato cobra mayor relevancia al situarse en una etapa clave del desarrollo. Estamos hablando de jóvenes que están definiendo su futuro, tomando decisiones importantes. Ese proceso aparece atravesado por una sustancia que afecta la capacidad de pensar con claridad, agregó. Durante el último año, el organismo provincial llevó adelante capacitaciones presenciales en distintas localidades de la provincia, alcanzando a más de 2400 personas en 13 departamentos y generando cerca de 200 proyectos comunitarios. El objetivo es que cada comunidad pueda generar sus propias herramientas, con su identidad y su realidad. Lo local es clave para sostener los procesos, concluyó. Un desafío que crece El avance del consumo de marihuana entre adolescentes, la baja percepción de riesgo y la creciente naturalización configuran un escenario complejo que preocupa a especialistas y autoridades. Mientras los estudios científicos continúan aportando evidencia sobre sus efectos, el desafío pasa por fortalecer la prevención, mejorar la información y generar conciencia en una etapa clave del desarrollo. En ese sentido, remarcan la importancia de involucrar a las familias, las escuelas y la comunidad en estrategias sostenidas que permitan detectar a tiempo situaciones de riesgo y acompañar a los jóvenes.
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