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» Perfil
Fecha: 05/05/2026 14:31
Frente a la pantalla y desde una celda de máxima seguridad, el hombre más buscado por una de las matanzas narco más sangrientas del conurbano sur jugó su primera carta judicial. Tony Janzen Valverde Victoriano, el temido "Pequeño J", se sentó frente a la cámara para su indagatoria virtual y aplicó una estrategia tan fría como calculada: rompió el silencio estrictamente para desvincularse de la masacre, aseguró que no participó de los asesinatos y cerró la boca "de golpe". Fiel a los códigos criminales, se negó de forma rotunda a contestar las preguntas del fiscal. La audiencia se desarrolló este martes por la mañana y marcó el debut de Valverde Victoriano ante los tribunales locales. El trámite se realizó a través de la plataforma Zoom desde el penal de Marcos Paz y estuvo encabezado por el titular del Juzgado Federal N°2 de Morón, Jorge Ernesto Rodríguez. Allí, la Justicia le leyó la pesada imputación que recae sobre sus hombros: homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas, alevosía, ensañamiento y violencia de género. El esperado cara a cara ocurrió apenas unas horas después de que el sicario pisara suelo argentino. El lunes a las 20:45, bajo un estricto cordón de seguridad, el vuelo que lo trajo aterrizó en la Base Aérea de El Palomar. Al bajar por la escalera, con las manos esposadas, su aspecto físico descolocó a los investigadores: el delincuente que figuraba en las alertas internacionales de Interpol con el pelo largo llegó con la cabeza completamente rapada, un camuflaje estético forjado durante sus meses de clandestinidad. El expediente lo señala como el cerebro y brazo ejecutor del secuestro, tortura y asesinato de Lara Gutiérrez, Brenda del Castillo y Morena Verdi, un hecho perpetrado el 19 de septiembre de 2025. Las autopsias confirmaron que las tres jóvenes fueron masacradas y enterradas como parte de un accionar letal, diseñado por una red narco para recuperar un cargamento de droga que habría sido robado a la organización. El organigrama de esta estructura criminal es extenso y todavía guarda zonas oscuras. Hasta el momento, la causa acumula 11 personas imputadas con diferentes roles, incluyendo a Joseph Freyser Cubas Zavaleta, alias "Señor J", quien recientemente logró el beneficio de la falta de mérito. Sin embargo, el cerco no se termina con Valverde Victoriano: en las últimas horas, las investigaciones confirmaron que tienen bajo la lupa a otros tres sospechosos que colaboraron activamente en la ejecución de las víctimas. Un mega operativo internacional y el pedido de justicia Traer al principal imputado para que rinda cuentas frente a los estrados de Morón no fue una tarea sencilla. El Ministerio Público Fiscal de Perú reveló que el proceso constó de ocho complejas etapas diplomáticas. El operativo final arrancó en la madrugada del lunes en el penal limeño de Ancón II, donde el Instituto Nacional Penitenciario entregó al criminal a los agentes de la Policía Federal Argentina, e incluyó una tensa escala en Paraguay para sumar a otros tres delincuentes extraditados. Una vez en territorio nacional, la logística no dejó cabos sueltos. Las autoridades del Ministerio de Seguridad entregaron al capturado a los efectivos del Servicio Penitenciario Federal. Ante la peligrosidad del perfil y la magnitud de la banda que integra, el Gobierno ordenó su traslado inmediato y bajo máxima custodia a la cárcel de Marcos Paz, el penal elegido para garantizar su aislamiento mientras avanza el proceso en su contra. Paralelamente, el componente humano de la tragedia se hizo sentir en las calles. Horas antes de que el avión de Interpol tocara la pista militar en Buenos Aires, los familiares de las tres jóvenes asesinadas protagonizaron una concentración. Entre carteles y dolor, exigieron que los tribunales no cedan ante las coartadas del imputado y apliquen condenas ejemplares para todos los responsables de la masacre. TC / EM
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