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  • Wintour, la mujer que transformó la industria global del lujo y el periodismo

    » Perfil

    Fecha: 05/05/2026 12:31

    La figura de Anna Wintour sirvió como base fundamental para la creación del personaje de Miranda Priestly en la novela y posterior película El Diablo Viste a la Moda. La periodista británica asumió la dirección de Vogue Estados Unidos en 1988 y, desde entonces, construyó un poder que trasciende lo editorial para influir directamente en la facturación de las marcas de lujo y en el éxito de los diseñadores. Su primera portada rompió el protocolo del sector al mostrar a una modelo con jeans de 50 dólares y una chaqueta de Christian Lacroix de 10.000 dólares. El libro Anna: The Biography, escrito por la periodista Amy Odell, documentó que el estilo de gestión de la editora generó una estructura de control total sobre la cadena de valor de la moda. Wintour implementó un sistema de validación donde su aprobación es necesaria para que los negocios departamentales como Neiman Marcus o Saks Fifth Avenue decidan qué colecciones comprar. "Ella no solo edita una revista; ella edita toda la industria", resumieron cronistas del sector sobre su injerencia en los balances contables de las firmas europeas. La publicación de la novela de Lauren Weisberger en 2003, una exasistente de la oficina de Vogue, instaló en el imaginario colectivo la imagen de una líder de exigencias extremas. Durante el rodaje de la adaptación cinematográfica, Meryl Streep estudió los gestos de la editora, aunque la propia Wintour asistió al estreno vestida de Prada para neutralizar el impacto mediático de la parodia. La realidad comercial indicó que, tras el filme, las suscripciones a sus revistas y su influencia política en Nueva York aumentaron significativamente. La capacidad de Wintour para mover capitales se manifestó en la organización de la Met Gala, el evento benéfico del Metropolitan Museum of Art. Bajo su gestión, la recaudación del evento superó los 200 millones de dólares. La editora controla personalmente la lista de invitados y prohíbe el uso de celulares durante la cena, una norma que incrementó el valor de las fotos exclusivas distribuidas posteriormente por sus propios medios. ¿Por qué el poder de Anna Wintour es determinante para los diseñadores? El mercado global de la indumentaria responde a los incentivos que genera el CFDA/Vogue Fashion Fund, un programa creado por la editora para financiar a nuevos talentos. A través de este fondo, nombres como Alexander Wang o Proenza Schouler obtuvieron el capital necesario para expandir sus operaciones. La estructura funciona como una incubadora de negocios donde la validación estética de la directora es el principal activo intangible. En 2020, el grupo Condé Nast la nombró Directora Global de Contenido, lo que le otorgó el mando sobre todas las ediciones internacionales de sus cabeceras. Esta decisión centralizó la toma de decisiones presupuestarias y editoriales en su oficina de Nueva York. La medida respondió a una lógica de optimización de recursos ante la crisis de los medios impresos y la necesidad de unificar la línea estética frente a los algoritmos de las redes sociales. La relación de la editora con el poder político también garantizó su permanencia en la cima de la industria. Durante la administración de Barack Obama, la periodista actuó como una de las principales recaudadoras de fondos de la campaña demócrata, organizando cenas donde el cubierto costaba miles de dólares. "Anna es una fuerza de la naturaleza que entiende cómo conectar el arte con el dinero", declaró el expresidente estadounidense sobre su capacidad operativa. ¿Cómo cambió Anna Wintour el consumo de moda a nivel mundial? El giro hacia la cultura de las celebridades fue una estrategia comercial que la directiva impuso en 1989. Fue la primera en colocar a figuras del espectáculo, como Madonna, en la portada de una revista de moda, desplazando a las modelos profesionales. Esta decisión técnica alteró permanentemente la forma en que las marcas de cosméticos y ropa eligen a sus embajadores globales, priorizando el alcance masivo sobre la pericia técnica en la pasarela. Su imagen personal, compuesta por el corte de pelo tipo bob, los anteojos de sol oscuros y los collares de piedras, se convirtió en un uniforme institucional. Este branding personal permitió que la editora sea reconocida incluso por fuera del nicho de la alta costura. En una entrevista para el documental The September Issue, la directiva afirmó: "La gente tiene miedo de la moda porque los hace sentir inseguros, mi trabajo es darles una dirección clara". La transición digital de la industria también pasó por sus manos con el lanzamiento de la serie de videos 73 Questions, que humanizó a la marca Vogue para las nuevas audiencias. A pesar de las críticas sobre la falta de diversidad en años anteriores, la editora mantuvo su cargo tras emitir un comunicado interno en 2020 donde reconoció: "Vogue no encontró suficientes maneras de elevar y dar espacio a editores, escritores, fotógrafos y diseñadores negros". El impacto de su gestión se mide también en términos diplomáticos; en 2017, la Reina Isabel II la condecoró como Dama Comendadora de la Orden del Imperio Británico. Este título reconoció su labor en la promoción del comercio textil y su rol como embajadora de la cultura anglosajona en Estados Unidos. TC LT

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