05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
05/05/2026 03:41
Buenos Aires » Infobae
Fecha: 05/05/2026 02:10
Los registros oficiales del Ministerio de Salud de Argentina indican que la celiaquía afecta a uno de cada 167 adultos y a uno de cada 79 niños. El abordaje clínico es invariable: quienes reciben el diagnóstico deben sostener una dieta estricta libre de gluten durante toda su vida, una indicación médica cuyo cumplimiento es, hoy, más complejo y diverso que nunca por la amplia gama de síntomas, los desafíos de diagnóstico y los cambios en la oferta alimentaria. La celiaquía, definida como la reacción inmunitaria anómala frente al gluten una proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno puede presentarse en cualquier momento de la vida y de modos radicalmente diferentes. PUBLICIDAD Algunos pacientes manifiestan desde los síntomas digestivos tradicionales como diarrea persistente hasta signos menos evidentes: desde anemia o pérdida de peso hasta caída del cabello, pasando por trastornos ginecológicos, osteoporosis y afecciones neurológicas. No menos relevante es la existencia de un gran número de pacientes asintomáticos, una condición que complica tanto el diagnóstico temprano como el abordaje integral. En el marco del Día Mundial de la Celiaquía, Infobae consultó a especialistas para desentrañar esta y otras realidades. PUBLICIDAD Ocho de cada diez pacientes desconocen que son celíacos La identificación de la enfermedad celíaca empieza habitualmente con análisis serológicos orientados a detectar anticuerpos específicos. No obstante, los especialistas advierten como el doctor Edgardo Smecuol, jefe de Departamento de Docencia e Investigación del Hospital Bonorino Udaondo (CABA), afirmó a Infobae que muchas veces estos test no ofrecen resultados concluyentes. En tales casos, la videogastroscopía con toma de muestras de vellosidades intestinales se convierte en el recurso estándar para confirmar o descartar el diagnóstico. Smecuol subrayó que más de la mitad de los pacientes desconocen que padecen el trastorno, en parte porque el índice de sospecha médica sigue siendo bajo: Gran parte de la comunidad médica solo considera la enfermedad cuando se presenta de modo clásico, esto es con diarrea, dolor abdominal y desnutrición, así como dificultades en el crecimiento y desarrollo de los niños. Actualmente es conocido que la enfermedad tiene manifestaciones extraintestinales, aún sin sintomatología digestiva, como anemia, trastornos ginecológicos y obstétricos, osteoporosis y osteopenia, entre otros signos y síntomas. PUBLICIDAD Diversas barreras contribuyen a la subdiagnosis. El acceso restringido a los marcadores sanguíneos y la endoscopía digestiva, la potencial ausencia total de síntomas y la insuficiente capacitación de muchos clínicos generalistas se combinan para generar un subregistro: El desafío es continuar dando a conocer entre los profesionales de la salud las características clínicas que permiten sospechar la enfermedad y clarificar las mejores herramientas de diagnóstico, precisó Smecuol a Infobae. Los cambios que elevan la exposición al gluten El incremento en el número de diagnósticos, señaló Smecuol, tiene una doble explicación: por un lado, el acceso más extendido a test y mayor formación médica; por el otro, factores ambientales y tecnológicos. El consumo de gluten en las dietas occidentales es elevado y los cereales actuales, mejorados mediante ingeniería genética, presentan un tenor de gluten más alto que décadas atrás, explicó el especialista. PUBLICIDAD Las políticas públicas también han causado impacto: Año tras año, hay un mayor cuidado por parte de las autoridades sanitarias, a partir de leyes nacionales que deben cumplirse, así como una mayor oferta de productos sin gluten, agregó Smecuol. El seguimiento nutricional, guiado por especialistas, ha incorporado marcadores como los péptidos inmunogénicos de gliadina (GIP), que permiten detectar transgresiones inadvertidas a la dieta mediante análisis en heces u orina. Se espera en Argentina la pronta llegada de kits de uso casero para la identificación domiciliaria de rastros de gluten. Diagnóstico: síntomas clásicos y presentaciones atípicas El mayor desafío, explicó el doctor Eduardo Mauriño, ex jefe de Departamento de Medicina del Hospital de Gastroenterología Dr. Bonorino Udaondo y miembro de la World Gastroenterology Organisation, es que los clínicos generalistas, médicos de familia y múltiples especialistas piensen más en la enfermedad celíaca. Hematólogos (por anemia), endocrinólogos o diabetólogos (por patología tiroidea o diabetes en población pediátrica), hepatólogos, ginecólogos y obstetras, así como dermatólogos, deberían incorporar la detección de anticuerpos en pacientes de riesgo. PUBLICIDAD En Argentina, el aumento en las consultas y detección de celiaquía en los últimos años ha sido destacado por especialistas del Hospital de Clínicas de la UBA. Esta enfermedad se reconoce hoy con mayor eficiencia gracias a la disponibilidad de métodos diagnósticos y a una conciencia social en crecimiento, según la médica Eugenia Arce, integrante de la División Gastroenterología del Hospital de Clínicas de la UBA. El diagnóstico precoz permite iniciar una dieta libre de gluten y así prevenir complicaciones severas a largo plazo. Arce precisa que la enfermedad puede dar señales como anemia, úlceras bucales, alteraciones en el esmalte dental, osteoporosis, infertilidad, abortos recurrentes, anomalías en pruebas hepáticas, síntomas digestivos leves, o incluso mantenerse asintomática durante largos períodos. Además, existen personas diagnosticadas por pertenecer a grupos de riesgo: familiares de primer grado de pacientes celíacos, individuos con diabetes tipo 1, tiroiditis de Hashimoto, hepatitis autoinmune o síndrome de Down, según la especialista del Hospital de Clínicas de la UBA. PUBLICIDAD El retraso en el diagnóstico puede derivar en consecuencias graves. La doctora Arce advierte que la inflamación crónica y la mala absorción pueden desencadenar anemia, déficit nutricionales, baja talla o retraso en la pubertad en niños, osteoporosis, fracturas, alteraciones ginecológicas y obstétricas e incluso, en casos no tratados, aumentar el riesgo de malignidad intestinal. El inicio temprano de la dieta sin gluten contribuye a la recuperación clínica, la mejora del estado nutricional y la recuperación de la mucosa intestinal. Arce plantea que persistir en mejorar la sospecha clínica en la atención primaria es una necesidad urgente. Recomienda intensificar el control sobre los grupos de riesgo, asegurar el acceso a serología confiable y a la biopsia del intestino cuando corresponda, además de evitar que los pacientes eliminen el gluten de su dieta sin un diagnóstico preciso. También destaca la importancia del seguimiento asistido por nutricionistas para garantizar la adherencia al tratamiento y evitar complicaciones futuras. PUBLICIDAD Mauriño insistió ante Infobae: el déficit de sospecha en estos grupos limita el screening efectivo y retrasa el diagnóstico. Indicar la búsqueda serológica tanto a pacientes sintomáticos como a familiares de primer y segundo grado de personas ya diagnosticadas llevaría a un mayor número de pacientes diagnosticados, algo especialmente relevante dada la naturaleza crónica y multisistémica del cuadro. Los datos indican que tanto la incidencia (casos nuevos en un periodo determinado) como la prevalencia (casos acumulados en un momento específico) han aumentado en distintos países, si bien de manera desigual. Las causas incluyen, según Mauriño, el avance en el reconocimiento de las variadas manifestaciones clínicas y algunos cambios epigenéticos poco claros, probablemente vinculados a la expansión global del consumo de trigo y a la predisposición genética relacionada con genes HLA. PUBLICIDAD El costo social: diagnóstico tardío, impacto emocional y desigualdad de acceso La doctora Ana Cascú, especialista en Nutrición (MN 105261), explicó a Infobae que el aparente incremento de diagnósticos no implica automáticamente un salto en la incidencia real de la enfermedad. Atribuyó este fenómeno al mejor acceso a pruebas y a la creciente conciencia sanitaria entre médicos y pacientes: Hoy se diagnostica más celiaquía que hace algunos años, pero eso no necesariamente significa que haya más enfermedad en términos absolutos. Hay un mejor acceso al diagnóstico y una mayor conciencia, lo que permite detectar casos que antes pasaban desapercibidos. Cascú advirtió que diversos cambios ambientales modificaciones en la alimentación, mayor consumo de alimentos ultraprocesados y cambios en la microbiota intestinal pueden estar alterando los patrones inmunológicos de la población. Sin embargo, subrayó la necesidad de diferenciar celiaquía de otras condiciones, en especial la sensibilidad al gluten no celíaca, que, según Cascú, muchas veces se sobrediagnostica, sobre todo en redes sociales. Múltiples dificultades subsisten en el seguimiento del paciente celíaco: Los productos sin TACC (trigo, avena, cebada y centeno) suelen ser más caros y no siempre están disponibles en todas las ciudades. Ese condicionante puede afectar la adherencia a la dieta, refirió Cascú. Aunque reconoce una mejora en la oferta de productos libres de gluten y en la regulación sobre el etiquetado, advierte: Muchos productos sin TACC son ultraprocesados y no necesariamente más saludables. El único tratamiento: una dieta estricta y de por vida El doctor Fabio Nachman (MN 96066), jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Universitario Fundación Favaloro, subrayó en diálogo con Infobae que la alimentación libre de gluten no constituye una moda ni una preferencia, sino una indicación médica indispensable para evitar complicaciones graves. La avalancha de nuevas opciones comerciales trajo avances en el etiquetado, mejoras en los controles y mayor conocimiento sobre la contaminación cruzada, logrando así que la vida cotidiana de los pacientes sea significativamente menos restrictiva que en décadas previas. Nachman precisó: Ocho de cada diez pacientes celíacos desconocen su condición y aún no tienen diagnóstico. En esa línea, enfatizó el cambio de paradigma: el cuadro clásico con pérdida de peso, diarrea y desnutrición ha sido reemplazado por una gama diversa de síntomas, como constipación, sobrepeso u obesidad, que muchas veces resultan inesperados para médicos y pacientes. También se han incorporado nuevos métodos de diagnóstico serológico, capaces de detectar variantes atípicas de la enfermedad con mayor facilidad y precisión. Factores ambientales y sociales parecen tener influencia sobre la prevalencia. Entre los elementos destacados por Nachman se encuentran la alimentación modificada, el uso extendido de antibióticos, la mayor cantidad de cesáreas frente a partos vaginales, cambios en la microbiota y diferentes exposiciones al gluten. Recalcó que la genética no ha experimentado un cambio significativo en las últimas décadas, lo que refuerza el papel del entorno. Una demanda que comparten los especialistas es la necesidad de un alto índice de sospecha clínica, especialmente en individuos con antecedentes familiares y en poblaciones consideradas de riesgo: personas con diabetes tipo uno, autoinmunidad (como la tiroiditis de Hashimoto), anemia ferropénica sin causa aparente, osteoporosis precoz, alteraciones de laboratorio persistentes y síndrome de Down. El diagnóstico temprano requiere, por un lado, un médico que piense en la enfermedad celíaca y, por otro, que el paciente no retire el gluten antes de estudiarse, porque esto puede alterar los resultados y dificultar el diagnóstico, ya que una vez que se inicia la dieta libre de gluten, es mucho más difícil confirmar la enfermedad, remarcó Nachman. Calidad de vida y abordaje nutricional integral Acerca de las estrategias para mejorar el día a día de los pacientes, Mauriño puntualizó sobre la importancia del acompañamiento nutricional personalizado y el ajuste de suplementaciones: Los pacientes que realizan dietas libres de gluten tienen un déficit de macro y micronutrientes que deben ser suplementados por un especialista en nutrición: albúmina, vitamina D, vitamina B12, zinc, cobre, hierro y ácido fólico. Es de suma importancia que la persona tenga al principio varias consultas con nutricionistas para adecuar la dieta libre de gluten y los suplementos a las necesidades individuales según edad, vida social o embarazo. Este abordaje debe contemplar la planificación social y emocional de la vida del paciente: dificultades para comer fuera de casa, impacto económico y adaptación escolar y laboral. Aunque la oferta de productos libres de gluten creció exponencialmente, el control de la contaminación cruzada todavía es desigual, como lo evidencian demostraciones en Estados Unidos donde, en restaurantes específicos con DLG (dieta libre de gluten), más del 20% de los desayunos y el 34% de las cenas presentaban concentraciones superiores a 20 ppm de gluten 53% en platos de pizza y 50% en pastas, según Mauriño. Ana Cascú precisó que la seguridad en la alimentación requiere el monitoreo permanente y el cumplimiento de estándares estrictos: El único tratamiento es evitar el gluten y eso incluye trazas. Es clave elegir productos certificados sin TACC, leer las etiquetas y evitar la contaminación cruzada en la cocina. Incluso pequeñas cantidades de gluten pueden activar la respuesta inmunológica, aunque no siempre den síntomas. En celiaquía, un poquito de gluten no es poco: ya puede generar daño. El diagnóstico precoz y la educación médica, ejes clave para el futuro El conocimiento extendido sobre la enfermedad ha transformado el algoritmo diagnóstico y la vivencia cotidiana del paciente. En palabras de Nachman, el mayor desafío actualmente es que la presentación de la enfermedad celíaca se ha modificado de acuerdo con los avances en el conocimiento y los métodos diagnósticos. Anteriormente, la manifestación más frecuente era la pérdida de peso, diarrea y desnutrición. Hoy se sabe que hay muchos pacientes con síntomas leves, intermitentes e incluso manifestaciones fuera del aparato digestivo, como anemia, cansancio, aftas, alteraciones óseas como osteoporosis u osteopenia, infertilidad, abortos y trastornos neurológicos como esquizofrenia y epilepsia. Cascú coincidió en el enfoque integral y aclaró que, aunque la disponibilidad de productos y el etiquetado correcto son avances relevantes, el fenómeno de la sensibilidad al gluten no celíaca coexiste con un desconocimiento sobre las implicancias reales de la dieta y su impacto en la salud pública. Además, subrayó la tendencia actual a priorizar desde el comienzo los alimentos naturalmente libres de gluten, como carnes, frutas, verduras, legumbres y arroz, para evitar la dependencia de productos procesados cuya composición puede no ser siempre más saludable. El balance de los especialistas de referencia es que, aun con mayor acceso al diagnóstico y mejores opciones alimentarias para los pacientes celíacos, persiste una brecha de información, acceso y equidad. Ocho de cada diez personas afectadas lo desconocen; la dieta sigue representando un desafío emocional, económico y social; y el índice de sospecha clínica debe crecer, sobre todo en profesionales fuera del circuito tradicional de la gastroenterología. PUBLICIDAD PUBLICIDAD
Ver noticia original