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Fecha: 04/05/2026 20:11
Los productores agropecuarios celebran una cosecha extraordinaria que, sin embargo, se refleja parcialmente en las compras de dólares que a diario realiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Los mismos productores reconocen que la cosecha de cereales y oleaginosas de la campaña 2025/26 se perfila como una de las más exitosas de los últimos años. Récord Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario aportados por el portal especializado agrositio.com.ar el maíz alcanzaría una cosecha récord histórico de 67 millones de toneladas que implican una suba del 34% con relación a la campaña previa mientras que la soja se mantendría en torno a los 48 millones de toneladas, apenas por debajo del ciclo previo, con rindes que compensan la reducción de área sembrada. De esta forma, ambos cultivos suman una cosecha gruesa que supera holgadamente los 110 millones de toneladas que, aclaran, consagra uno de los mejores registros de la historia agrícola argentina. De hecho, según datos oficiales en 2024/25 ambos cereales no llegaron a las 103 toneladas y fue en 2019/2020 cuando acumularon un pico desde 1970 con poco más de 107 millones de toneladas. Amarrocando Esta cosecha récord, sin embargo, no se refleja en la liquidación que los operadores de granos informan al BCRA en tanto, en abril de este año y según datos de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC ) alcanzó U$S 2.494.526.902 que implican una contracción del 1,2% con relación a lo registrado durante el mismo mes de 2025. Pero además, en lo que va del año, las liquidaciones de divisas por exportación de granos acumulan U$S 7,66 mil millones que implican una fuerte contracción de un 11,5% con relación a los primeros cuatro meses de 2025 cuando se habían registrado casi U$S 8,7 mil millones. El dato alarma porque, además, se trata de una caída del 31% con relación al año 2022 previo a la sequía de 2023. Así las cosas, los inéditos resultados que se registran en la producción no llegan al sector financiero con la robustez que deberían hacerlo. El que no llora no mama Los productores insisten en que los volúmenes producidos no garantizan rentabilidades y, por lo tanto, fuerzan a aquellos productores que lo pueden hacer a retener sus cosechas hasta tanto no se produzca un cambio de contexto económico. Según un reciente informe de la Fundación Mediterránea creada en 1977 por el ex ministro Domingo Cavallo la rentabilidad de la actividad, medida a rindes constantes, muestra una compresión en el primer trimestre de 2026 por una combinación de factores: los precios del maíz bajaron, los costos del transporte y de distintos agro insumos subieron (fertilizantes particularmente), y los márgenes retrocedieron después de la recuperación que habían mostrado en 2025. Así el contraste de más toneladas, pero menor margen por hectárea es una de las características salientes de la coyuntura actual. En diálogo con Canal E de Editorial Perfil, el presidente de la Federación de Acopiadores Fernando Rivara también se lamentó por el escenario y destacó el incremento del precio de los insumos afectado por la suba internacional del petróleo. El empresario advirtió que de nada sirve sacar 5, 6, 7, 8 mil kilos, 2 mil kilos, 4 mil kilos, si después el número final cierra o no cierra. El mismo empresario recomendó a sus colegas ir tomando algunas posiciones aunque reconoció que solo algunos productores por su ubicación geográfica están en condiciones de esperar un poquito más. Pero con estos precios y volúmenes ¿Qué es lo que están esperando? La rentabilidad del sector depende especialmente del tipo de cambio y, en una suerte de circulo vicioso (o virtuoso dependiendo de donde se lo mire) son ellos mismos quienes, determinando los volúmenes y ritmos de la liquidación de divisas, los que influyen en el valor de la moneda local. La retención de granos y la irrupción de silo bolsas presiona con una escasez de divisas y una eventual corrida cambiaria que fuerce una devaluación abrupta. A la vez y por ese motivo suele ser el instrumento más adecuado para que los productores agropecuarios obtengan alguna compensación de orden tributario más o menos estable. Sin ir demasiado lejos es lo que ocurrió en septiembre de 2025 cuando este gobierno llevó la retenciones a 0 por un período de 60 días o, más atrás, cuando el ex ministro de Economía Sergio Massa forjó el dólar soja.
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