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Parana » Campo En Accion
Fecha: 04/05/2026 13:00
La Mesa Agroalimentaria Argentina rechaza la propuesta oficial de facilitar inversiones extranjeras en la compra de tierras en la Argentina. Desde la entidad sostienen que en la zona núcleo de Argentina el 80% de la superficie se produce bajo arrendamiento, y que entre el 60% y el 70% de los productores de la agricultura familiar son arrendatarios. Bajo este panorama, esta ley profundiza un desequilibrio estructural porque otorga más poder a quienes poseen la tierra, pero no la trabajan, en detrimento de quienes producimos alimentos. Esto agravará situaciones de desalojos y precariedad, remarcó esta Mesa que se define como el otro campo, en contraposición a la Mesa de Enlace. Para la Mesa Agroalimentaria, además, cientos de familias campesinas son poseedoras históricas de tierras, pero no cuentan con títulos regularizados, y el problema es que esta ley encarece y judicializa los procesos de regularización, lo que abre la puerta a desalojos de comunidades que llevan generaciones habitando y produciendo en esos territorios. También se ven afectados los productores sin tierra, porque esta ley encarece los procesos de expropiación y los vuelve inviables al incorporar criterios como el lucro cesante, es decir, la ganancia futura que dejaría de percibir el propietario. Esto hace imposible pensar en políticas de colonización o acceso a la tierra, prosiguió. Además, se quejan de que constituye un plan de concentración y extranjerización de la tierra que consolida un modelo que prioriza la especulación por sobre la soberanía alimentaria. Con la nueva ley la tierra se convierte en un activo financiero, disponible para capitales concentrados muchos de ellos extranjeros, en lugar de ser considerada un bien común al servicio de la producción, completó. Por otra parte, suman que la ley de inviolabilidad de la propiedad privada también pretende modificar la Ley 26.815 de Manejo del Fuego que establece los presupuestos mínimos para proteger el medio ambiente de incendios forestales y prohíbe el cambio de uso del suelo en terrenos incendiados por hasta 60 años para evitar especulación inmobiliaria, buscando prevenir incendios intencionales. Con la modificación se busca flexibilizar las restricciones al cambio de uso de suelo en zonas incendiadas, favoreciendo la especulación y los incendios intencionales. Al mismo tiempo, la Ley de inviolabilidad de la propiedad privada acelera el procedimiento para efectuar desalojos al facilitar la ejecución anticipada antes de la sentencia, con un plazo de tres días de aviso previo a la ejecución del mismo, reduciendo las posibilidades de defensa, reclamaron por medio de un documento. Con todos estos aspectos de análisis, la Mesa enfatizó su posición de que la tierra no es una mercancía más, sino un un bien finito cuyo control define qué se produce, cómo se produce y para quién. Por otra parte, la Mesa Agroalimentaria hizo foco en que ha construido propuestas que abordan la problemática de la tierra y se presentaron en el Congreso de la Nación. Proyectos de ley orientados a la defensa de la producción de alimentos, el arraigo rural y la soberanía alimentaria; que aportan soluciones posibles al acceso a la tierra, los arrendamientos rurales y la defensa del territorio campesino indígena, enumeró. Desde su punto de vista, defender la tierra es defender la soberanía y garantizar que el pueblo pueda decidir sobre su producción, su alimentación y su futuro, porque no hay soberanía política sin soberanía territorial, ni soberanía alimentaria sin campesinos. Por eso, como conclusión, la Mesa Agroalimentaria exige: Pleno cumplimiento de la actual Ley de Tierras. Freno a este intento de extranjerización. Políticas públicas que garanticen el acceso a la tierra para quienes la trabajan y producen alimentos. No a los desalojos inmediatos contra inquilinos y que se respeten los contratos de alquiler. Transparencia y control sobre las operaciones de compra que esconden concentración a través de testaferros. La tierra es de quienes la trabajan. La tierra es para alimentar a nuestro pueblo, no para la especulación. La tierra no se vende, se defiende, concluyó.
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