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  • El hábito simple que la ciencia asocia con un peso más saludable

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    Fecha: 04/05/2026 09:38

    Durante años, cuando se hablaba de controlar el peso, la conversación giraba casi siempre alrededor de las calorías, las porciones o el tipo de alimentos. Todo eso sigue siendo importante, pero la ciencia empezó a mirar con más atención otro factor cotidiano: la hora de las comidas. Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona analizó datos de 7.074 personas de entre 40 y 65 años, recopilados entre 2018 y 2023. El trabajo observó la relación entre los horarios del desayuno, la cena y el índice de masa corporal, conocido como IMC. La conclusión más llamativa fue que quienes desayunaban temprano y también cenaban temprano presentaban, después de cinco años, índices de masa corporal más bajos. El efecto se observó especialmente en mujeres premenopáusicas. La investigación forma parte de un campo conocido como crononutrición, que estudia no solo qué se come, sino también en qué momento del día se ingieren los alimentos y con qué frecuencia. Por qué cenar tarde puede jugar en contra El cuerpo funciona con relojes internos. Ese sistema, llamado ritmo circadiano, regula el sueño, la vigilia, el apetito, la digestión y distintos procesos metabólicos. Cuando los horarios de comida se corren demasiado hacia la noche, pueden entrar en conflicto con ese reloj biológico. Nuestra investigación forma parte de un campo de investigación emergente conocido como crononutrición, que se centra no solo en analizar lo que comemos, sino también las horas del día y la frecuencia con la que comemos, explicó Anna Palomar-Cros, epidemióloga española de ISGlobal. Según los autores, espaciar la última comida del día y la primera del día siguiente podría ayudar a mantener un peso saludable, siempre que ese ayuno nocturno se acompañe de cena y desayuno tempranos. No se trata de dejar de comer durante muchas horas de cualquier manera, sino de ordenar los horarios en sintonía con el día y la noche. Prolongar el ayuno nocturno podría ayudar a mantener un peso saludable si se acompaña de una cena y un desayuno tempranos, señaló Luciana Pons-Muzzo, epidemióloga de ISGlobal. No es una dieta milagro El estudio también encontró que saltarse el desayuno o desayunar tarde, algunos patrones de sueño y el hábito de picotear entre comidas se asociaron con un IMC más alto en hombres y mujeres. Esto no significa que exista una fórmula única ni que cenar temprano alcance por sí solo para bajar de peso. La alimentación saludable depende de muchos factores: calidad de los alimentos, - actividad física, - descanso, - estrés, - salud hormonal, - edad - y contexto de cada persona. Pero sí deja una pista útil para la vida diaria. En lugar de sumar reglas imposibles, una medida simple puede ser adelantar un poco la cena, evitar comidas muy pesadas antes de dormir y sostener un desayuno temprano cuando sea posible. Dormir bien también importa. Cuando el descanso es insuficiente, pueden alterarse hormonas vinculadas al hambre y la saciedad, como la grelina y la leptina. Por eso, cenar más temprano puede ayudar en dos sentidos: facilitar la digestión antes de acostarse y favorecer una noche más reparadora. El mensaje final es práctico: para cuidar el peso, no alcanza con mirar solo el plato. También conviene mirar el reloj. Comer más temprano, reducir el picoteo y respetar el descanso pueden ser pequeños cambios con impacto sostenido.

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