04/05/2026 12:48
04/05/2026 12:47
04/05/2026 12:47
04/05/2026 12:46
04/05/2026 12:46
04/05/2026 12:46
04/05/2026 12:46
04/05/2026 12:46
04/05/2026 12:45
04/05/2026 12:45
» Tiempo Argentino
Fecha: 04/05/2026 11:27
El arte no tiene reglas y, por ende, de movida nunca sentí que tuviera que pedir permiso de nada, dice el bajista y compositor Franco Fontanarrosa, a días de sus presentaciones en Buenos Aires con su amigo y par Christy Doran, en una formación de dúo que, según los antecedentes, dará que hablar. Nunca sentí esa sensación de permiso -profundiza-. Hago, por decirlo lisa y llanamente, lo que se me canta el culo, y nunca sentí que me estuviera dando un permiso. Casi que para eso soy artista: para hacer lo que quiera. Y justamente eso es lo que me permite profundizar tanto en algo, porque es pura convicción. Cuando apuntás a hacer algo especial tenés que asumir el riesgo de hacer algo que no sabés si va a funcionar; justamente por eso es especial. Son años en los que tenés que invertir en tu convicción y en ir para adelante con eso, sin pedirle permiso a nadie, con lo que tenés en la cabeza. De alguna manera, eso es lo que me ha permitido profundizar tanto y ser una especie de especialista: tengo una manera bastante particular de tocar, muy diseñada para el tipo de música que hago. A modo de presentación es suficiente; si se lo escucha tocar, vale decir que es certera: sus videos en vivo lo muestran tocando con decisión en un camino, pero al mismo tiempo con la sensibilidad a flor de piel para percibir cuándo es el momento de cambiar y hacia dónde, generando un estilo que a su vez construye una música singular. Eso me permitió enfocarme y no distraerme pensando que tengo que tocar como Jaco Pastorius. Con ese espíritu espera presentarse con su amigo Doran en Casa Islandia y Virasoro Bar. Con él hasta el momento grabamos como trío, con batería. A dúo, la realidad es que no tenemos material grabado; de hecho es la primera vez que vamos a tocar en este formato. Cuando Christy llegue el lunes vamos a ensayar por primera vez como dúo. El reconocido guitarrista de jazz suizo de origen irlandés -fusiona jazz con influencias del rock sinfónico, el folclore y la música clásica- es el líder y fundador de New Bag, la banda que de chico embelesó a Fontanarrosa. Desde chico lo escuchaba sin haberlo conocido nunca, como fan, porque tenía una banda que me volaba la cabeza: New Bag. Son suizos, pero él es irlandés y vive en Suiza desde chico. Hace diez años, La Mujer Barbuda impactó a Doran. Era la banda de Fontanarrosa, que fue invitada a abrir un show de New Bag. Coincidió que un par de meses después yo tenía planificado ir a Europa y me dijo: ¿por qué no te venís a Suiza?. Ahí empezaron una serie de coincidencias felices: nos juntamos a tocar allá y me propuso armar un trío, sumó a Lukas Mantel en batería y formamos Christy Dorans Sound Fountain. Hubo muchas presentaciones en Suiza, giras por Alemania, Grecia, China, Bolivia y Chile, y grabaron cuatro discos. Somos muy amigos, somos pares. Lo cual es todo un honor, porque él fue siempre una especie de mentor para mí: tiene 76 años y ganas de venirse de Suiza a Argentina a tocar y armar esto. La foto que promociona la presentación en el Virasoro es una síntesis de ese vínculo. No vamos a presentar un disco nuevo, sino una serie de composiciones, la mayoría escritas especialmente para este formato, que van a tener su primera vida ahora, cuenta sobre los shows de mayo en dúo. Son siete conciertos en total. Uno de ellos, el de Escobar, es en el marco del festival organizado por el sello Pasmoso. Ese vivo se va a grabar como un disco oficial del sello. Y si bien cada show será distinto, en todos la música será bastante concreta: habrá improvisación más abstracta y más libre, pero hay muchos temas con parte A, parte B, acordes, melodías, cosas perfectamente identificables en cualquier formato de música popular. Eso que puede parecer lo contrario, por su falta de masividad, pero quien escuche advertirá que no es música de nicho, sino una que prende en la sangre, aunque tenga escasa difusión. Siempre me gustaron los artistas más enroscados y los que hacen algo parecido a lo que hago yo, por así decirlo. Entonces me resultó natural sostener la idea de hacer lo que siento que quiero hacer, más allá de lo que se supone que tenés que hacer. Y de ir para adelante con eso; el tiempo, si se puede decir, me dio la razón. Aposté toda mi vida a tocar de una manera y con el tiempo me doy cuenta de que eso me dio una identidad: la gente reconoce mi forma de tocar y de componer. Ese aplomo te lo da insistir durante mucho tiempo y seguir adelante con lo que pensás que tenés que hacer. Quien vaya a verlo o se meta a conocerlo online seguramente lo confirme. Gracias a Dios hay gente que hace música para minorías -dice, tanto en broma como en serio-. Nos embolaríamos si lo único que pudiéramos escuchar fuera el mainstream. Como en cualquier ámbito de la vida hay minorías y hay que atenderlas. A mí siempre me resultó interesante esa idea de hacer música para quien no se copa con lo que pasa en los medios. Serán dos en sintonía para ofrecer música que tiene que ver con lo humano: toda esta historia de la amistad con Christy hace que no tenga dudas de que va a ser muy especial lo que hagamos; representa todo lo que vivimos juntos, todo lo que nos queremos. Además, será novedoso. El formato de dúo de bajo y guitarra es desafiante, así que van a ser conciertos muy interesantes y con un contenido íntimo muy grande. Puede pasar de todo: que hagamos solos, melodías, acordes, sonidos, de todo. Los instrumentos cumplen tanto su función tradicional como la de cualquier otro instrumento que podamos imaginar. Christy Doran / Franco Fontanarrosa dúo Presentaciones en Buenos Aires: jueves 7 de mayo en Casa Islandia ([email protected]) y domingo 17 en Virasoro Bar.
Ver noticia original