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  • El desgaste del Gobierno: caída y desencanto - Parlamentario

    CABA » Parlamentario

    Fecha: 03/05/2026 23:02

    La caída de la confianza, el deterioro económico y los cuestionamientos a la credibilidad aceleran el desgaste del gobierno, mientras la oposición sigue sin capitalizar ese desencanto. El Gobierno nacional ha ingresado en una fase de desgaste que ya no puede explicarse como un fenómeno transitorio, sino como una tendencia en consolidación. Las últimas mediciones de opinión pública muestran que la aprobación presidencial se ubica entre el 33% y el 37%, mientras que la imagen negativa supera el 55% y en algunos relevamientos alcanza el 62%. Aún más relevante es la caída en los niveles de confianza: más del 60% de los argentinos declara hoy tener poca o ninguna confianza en el rumbo del gobierno, un dato que marca un quiebre respecto del capital inicial con el que comenzó la gestión. En ese contexto, el denominado caso Adorni funcionó como un acelerador del deterioro. El episodio impactó directamente en uno de los principales activos del oficialismo: la credibilidad. Distintas encuestas reflejaron una caída de entre 10 y 15 puntos en la confianza hacia la comunicación oficial en pocas semanas. Cuando un gobierno construye su legitimidad sobre la palabra y la confrontación con la vieja política, cualquier señal de inconsistencia o sospecha erosiona más rápido que en otros contextos. Sin embargo, el desgaste no responde únicamente a un hecho puntual. La economía cotidiana es el factor estructural que explica la pérdida de apoyo. Hoy, más del 65% de la población afirma que su situación económica personal es peor que hace seis meses, y cerca del 70% considera que el país va en la dirección equivocada. A esto se suma un dato clave: la expectativa de mejora futura, que al inicio de la gestión superaba el 50%, hoy cae por debajo del 35%, evidenciando un cambio profundo en el humor social. La contracción del consumo es uno de los indicadores más elocuentes. Con caídas que oscilan entre el 15% y el 20% en el consumo masivo, la economía refleja un proceso de ajuste que impacta de lleno en los hogares. La pérdida del poder adquisitivo, producto de una inflación aún elevada y salarios rezagados, obliga a las familias a redefinir prioridades. Este fenómeno no solo afecta el presente, sino que condiciona las expectativas, debilitando el respaldo político. En paralelo, la crisis industrial se profundiza. La combinación de apertura económica, caída de la demanda interna y altos costos genera un escenario adverso para la producción. La utilización de la capacidad instalada se ubica por debajo del 60% en varios sectores, mientras se multiplican los cierres de pymes y la pérdida de empleo formal. La industria, históricamente un termómetro del desarrollo argentino, hoy refleja con claridad el enfriamiento de la actividad. Frente a este escenario, el gobierno enfrenta un desafío complejo: recuperar credibilidad en un contexto donde la economía no ofrece resultados inmediatos y la agenda pública comienza a ser dominada por cuestionamientos éticos y sociales. Pero, al mismo tiempo, este proceso abre un interrogante central hacia el sistema político en su conjunto: el rol de la oposición de cara a 2027. La caída del oficialismo no garantiza automáticamente una alternativa competitiva. La oposición deberá construir una propuesta clara, creíble y conectada con las demandas reales de la sociedad, evitando repetir errores del pasado. El desgaste del gobierno es un dato; la construcción de una alternativa es, todavía, una deuda. Andrés Vallone. Ex diputado nacional y analista político

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