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Concordia » El Entre Rios
Fecha: 03/05/2026 20:28
Este sábado por la noche, Gualeguaychú volvió a convertirse en el epicentro del rock nacional de la mano de La Renga. Miles de personas arribaron a la ciudad este fin de semana largo para vivir el show del legendario grupo en el marco de su tour Un ave más al vuelo, la gira con la que recorren distintos puntos del país reafirmando su vigencia y su conexión con los mismos de siempre, su público fiel. La expectativa no era menor: el regreso de la banda a la ciudad evocaba inevitablemente aquel imponente recital del 15 de diciembre de 2012 en el Corsódromo, cuando cerca de 40 mil personas acompañaron el cierre del Algún Rayo Tour en una noche que quedó grabada en la memoria colectiva. Pero esta vez hubo un condimento extra para convertirlo en un hito cuenta el periodista Matías Daniel Venditti para Ahora El Día: la inauguración del Espacio Astra, un predio destinado a recitales y grandes eventos ubicado en la intersección del Boulevard de León y San Juan, en la entrada al Camino de la Península. La Renga fue la encargada de cortar la cinta de este espacio que promete posicionar a Gualeguaychú en el circuito nacional de importantes shows. Tal y como se esperaba, el banquete -como suelen llamarle al ritual previo a cada show de la banda- comenzó mucho antes del sábado. Desde la tarde del viernes, la Costanera y sus alrededores comenzaron a poblarse de fanáticos llegados desde distintos puntos del país. La calle Morrogh Bernard se transformó así en una verdadera feria rockera: puestos de remeras, banderas, buzos y todo tipo de merchandising alusivo a la banda se extendieron a lo largo de varias cuadras, mientras los colores rojo y negro dominaron la escena. La mística ya se respiraba en la ciudad. A la par, vecinos del barrio y otros vendedores, locales y recién llegados, aprovecharon la oportunidad para improvisar parrillas sobre las veredas y en los frentes de las casas para ofrecer choripanes, hamburguesas y bebidas a quienes se acercaban a vivir la experiencia desde la noche previa. En medio de una atmósfera festiva y popular, grupos de amigos, parejas, viajeros solitarios o incluso familias, daban comienzo así a la comunión renguera acampando o instalándose en las inmediaciones. En ese sentido, el Camping Municipal funcionó como uno de los principales puntos de alojamiento y concentración, con una importante cantidad de seguidores que eligieron ese espacio para pasar la noche previa y organizarse para el recital. Durante el transcurso del sábado, con un tiempo fresco pero soleado, los rengueros disfrutaron del encuentro al calor de las parrillas y con los clásicos de la banda a todo volumen ambientando la jornada. En la Costanera se repetía la misma postal del viernes pero a una escala ampliamente mayor. Por otra parte, los operativos de logística, tránsito y seguridad dispuestos para el evento estuvieron a la altura de la magnitud de la convocatoria. El fuerte de la intervención se dio -naturalmente- en la zona de la Costanera y los accesos al predio del Espacio Astra. El Boulevard De León arteria clave para el ingreso al show permaneció completamente cortado y vallado en todo su perímetro, con desvíos hacia la zona de la Península y circulación restringida únicamente para vecinos y servicios autorizados. A su vez, se implementaron cortes en las calles estratégicas como Urquiza, Pellegrini, Scattini/Libertad y Espino, conformando un anillo de seguridad alrededor del predio para ordenar el flujo de peatones y evitar el ingreso vehicular a las inmediaciones del espectáculo. En paralelo, el operativo de seguridad incluyó la planificación de corredores exclusivos para ambulancias, bomberos y fuerzas policiales, además de puntos específicos de estacionamiento para micros y vehículos particulares en sectores alejados, como la avenida Cándido Irazusta y el Parque Unzué, desde donde el público debía trasladarse a pie. La presencia policial fue constante en accesos, zonas de circulación y áreas de concentración, con controles preventivos y monitoreo permanente durante toda la jornada. Con el correr de la tarde del sábado, la expectativa fue creciendo. Desde temprano, miles de personas comenzaron a acercarse al predio, colmando sus inmediaciones. El horario previsto para el inicio de la banda soporte era a las 19 horas, aunque comenzó a tocar más tarde, hasta concluir cerca de las 20.20 horas. La Imaginaria, grupo local con amplia trayectoria, fue la banda encargada de calentar las gargantas y preparar el terreno para el plato fuerte que vendría. A medida que avanzaba la noche, el campo del Astra se fue poblando hasta convertirse en una marea humana expectante. El ingreso al predio se realizó de manera escalonada, con varios controles de entradas, revisiones de seguridad y accesos diferenciados. El lugar fue acondicionado con sectores específicos: patio de comidas, barras de bebidas, sanitarios y amplias áreas delimitadas para el público, lo que permitió una circulación fluida durante toda la jornada. Finalmente, alrededor de las 21.30 horas, Chizzo (guitarra y voz), Tete (bajo), Tanque (batería) y Manu (saxo, armónica y coros) irrumpieron en escena desatando la euforia de miles de fanáticos. Desde el primer acorde, el pogo se encendió y la maquinaria se puso en marcha: un repertorio que combinó clásicos infaltables con temas de su etapa más reciente, un sonido potente y una puesta impactante. El público respondió con una energía constante, cantando cada canción como un himno, saltando y acompañando cada momento del show. Banderas en alto completaron una postal cargada de intensidad. Sobre el escenario, la banda mostró solidez, entrega y esa conexión visceral que la caracteriza, sosteniendo un espectáculo que se extendió por más de dos horas. Hubo momentos de clímax, pasajes más introspectivos y explosiones de pura adrenalina. Cada tema encontraba eco en una multitud que no dejó de participar ni un segundo. El cierre, como era de esperarse, fue alucinante, con los últimos acordes resonando en todo el predio y una ovación que pareció no tener fin. Así, Gualeguaychú volvió a escribir una página importante en su historia cultural. La Renga no solo ofreció un recital contundente, sino que también inauguró lo que puede llegar a ser el comienzo de una nueva identidad turística local vinculada a los grandes eventos y conciertos. La noche sin dudas quedará en el recuerdo de miles de personas y reafirmó no sólo la vigencia de la legendaria banda sino también la capacidad de nuestra ciudad para ser anfitriona de los mayores espectáculos.
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