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Fecha: 03/05/2026 06:03
Es sabido: en la Argentina uno puede irse a dormir rico y despertarse pobre. Dante Gebel fue uno de los tantos que lo comprobó. Venía de llenar estadios como el pastor de los jóvenes en River y Vélez en los 90, pero se le ocurrió estrenar una obra con mensaje religioso en un teatro de la avenida Corrientes en diciembre de 2001. Pasó a contarse entre las muchas víctimas de la tremenda crisis que sufrió el país. Inevitablemente, se endeudó. No obstante, con un gran esfuerzo, terminó cumpliendo sus compromisos. También como tantos otros argentinos, Dante -que por entonces tenía 33 años- se fue al poco tiempo de la Argentina. Pero con una ocupación concreta. Por su fama de destacado predicador, le surgió la propuesta de ser el pastor del grupo hispano dentro de la mega iglesia Catedral de Cristal de los Ángeles, donde las grandes figuras de la política, el arte y el deporte estadounidense querían estar al menos una vez en su vida. Gebel no defraudó: comenzó desde el vamos a cautivar cada vez a más fieles. Pero una crisis financiera que sobrevino en la iglesia en 2010 obligó a sus dueños a vender el enorme templo y sus dependencias, que fueron comprados en 2012 en 57 millones de dólares por el obispado católico de Orange que lo convirtió en la catedral de su diócesis. Gebel hizo de la crisis una oportunidad porque a partir de allí empezó su expansión como predicador independiente llegando a adquirir el River Arena, un enorme auditorio que reacondicionó y convirtió en su base. Su ascenso fue imparable. El uso intensivo de los medios de comunicación le posibilitó trascender largamente las fronteras de Estados Unidos y aumentar su popularidad, contando con más de cinco millones de seguidores en las redes. El calendario de los shows que tiene desde este mes hasta noviembre es demostrativo: una treintena en una decena de países de América, incluidos diez en los EE.UU. El nombre es sugestivo para los argentinos: PresiDante. Aunque tuvo algunos emprendimientos comerciales, sus empresas están dedicadas a darle soporte a sus shows y su presencia mediática. A la par, fue desplegando una vasta obra solidaria. El año pasado realizó donaciones en varios países para construcción de viviendas, compra de alimentos y medicamentos, y atención de desastres como las inundaciones en Bahía Blanca, por un total de 43 millones de dólares, sin hasta ahora ninguna irregularidad. Muy atrás quedó ese joven nacido en Billinghurst, partido de San Martín, en el gran Buenos Aires, con habilidades como dibujante, dedicado a las caricaturas e historietas, hermano de un pastor -ya fallecido- que asistía en espiritualmente en Buenos Aires a homosexuales y personas trans. Y que desde sus inicios como predicador se abrió paso solo con el propósito de diferenciarse de las iglesias evangélicas establecidas porque quería mostrar su propio estilo. Esa diferenciación -tanto en la Argentina como en el exterior- la mantuvo siempre. Por caso, el año pasado recorrió las 24 provincias desplegando su oratoria y en ninguna de ellas tomó contacto con una iglesia evangélica local. Pese a su sustrato conservador, tampoco está encolumnado con los pastores más conservadores de los Estados Unidos como Franklin Graham, hijo del mítico Billy Graham, y principal predicador de Donald Trump. El hecho de que Gebel no se relacione con ninguna institución evangélica del país -más allá de que cada iglesia es autónoma- le generó cierto resquemor de parte del establishment evangélico. Particularmente, de la conservadora Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (ACIERA), que agrupa a la gran mayoría de las iglesias, con la que tiene afinidad ideológica. No así con la progresista Federación Argentina de Iglesias Evangélicas (FAIE). Leé también: La historia del vergonzoso papel de los políticos en la misa por el aniversario de la muerte de Francisco Con todo, su reciente raid mediático que pareció una avanzada para el lanzamiento de su candidatura presidencial suscitó una reacción cautelosa en ACIERA. Por lo pronto, su presidente, el pastor Christian Hooft, señaló que, si bien Gebel aún no definió si será o no candidato, su institución siempre recomienda a los pastores que quieren incursionar en política que mientras dure su compromiso político deben dejar el ministerio religioso. Algo es seguro: cayó muy mal en todo el arco evangélico que en una de las entrevistas que Gebel brindó en su reciente visita al país -más allá de que se la pasó esquivando cualquier definición política que lo enemistara con alguna parte del electorado- es que haya dicho que no es pastor. Siempre se definió como ministro religioso y, de hecho, cobró fama por ser el pastor de los jóvenes, coincidieron varios de sus colegas. Por lo demás, Hooft manifestó enfáticamente descreer del llamado voto evangélico. En ese sentido, dijo que no existe el voto cautivo en el mundo evangélico, donde hay diversas posiciones políticas entre los fieles. Para sostener su argumento señaló que en las elecciones de los últimos años los candidatos de fe evangélica obtuvieron un caudal de votos que evidenció que no estaban siendo votados masivamente por los evangélicos. La tesis de Hooft tiene un sustento adicional, aunque provisorio. La última encuesta sobre creencias en la Argentina del CONICET, que data de 2019, arrojó que el 15,2% de los argentinos se declaraba evangélico. Algo así como más de siete millones (los que se declaraban católicos eran el 63%). Una reciente encuesta arrojó una intención de voto para Gebel de apenas el 3%, pero sin haber anunciado su candidatura. Si bien actualmente hay dos senadores nacionales y siete diputados nacionales evangélicos, la gran mayoría de La Libertad Avanza, Hooft subraya que el compromiso político de ellos es a título personal. Por eso, considera que la insistencia de cierta prensa con la presencia de evangélicos en la política como si las iglesias evangélicas quisieran hacerse del poder y manejar el país roza lo discriminatorio. Leé también: A un año de la muerte de Francisco, Nelson Castro y Sergio Rubin revelan las anécdotas inéditas de su vida Aunque Gebel declaró que recién decidirá si será candidato después del Mundial de fútbol, un grupo diverso encabezado por el sindicalista Pablo Frey, secretario general de los aeronavegantes, y el legislador porteño Eugenio Casielles, de La Libertad Avanza, organizaron hace un mes un acto en el microestadio de Lanús para promover su candidatura. Entre otros estaba la exdiputada Graciela Caamaño. El presidente de FAIE, el pastor Leonardo Schindler, también dice no estar de acuerdo con los que creen que la candidatura de Gebel implica la búsqueda del ascenso de los evangélicos al poder y señala que si triunfa deberá gobernar a una sociedad plural. Además, le parece peligroso que quiera ser presidente alguien que no vive en el país. ¿Tiene una solución americana para los problemas argentinos?, dispara. ¿Hay lugar para otro outsider en la política argentina?, se pregunta Schindler. Y se responde: Después del triunfo de Milei cualquier cosa es posible. Considera que desde entonces hay muchos que creen que lo que no hizo la política lo puede hacer la antipolítica. Pero puede ser un salto al vacío, añade. No obstante, acepta que pueda haber gente que quiera apostar a alguien que venga de la religión. ¿Acaso porque pensarán que la única salida que tiene la Argentina es por un milagro?
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