03/05/2026 07:24
03/05/2026 07:19
03/05/2026 07:19
03/05/2026 07:18
03/05/2026 07:17
03/05/2026 07:15
03/05/2026 07:15
03/05/2026 07:15
03/05/2026 07:15
03/05/2026 07:14
» TN
Fecha: 03/05/2026 05:53
Durante años, la mecánica fue considerada un trabajo masculino. En 2026, Candela Narvaja (17) no es una excepción, sino un ejemplo de que ese territorio es posible para cualquier mujer. Cuando tenía 12 años, su papá mudó el taller mecánico a su casa y desde ese momento nada fue igual. Al principio su participación era mínima: alcanzaba herramientas y miraba cómo trabajaban. Con el tiempo, aprendió y ahora hace diagnósticos y arreglos. Leé también: Santino tiene 10 años, es fanático de la mecánica y ya está construyendo su futuro auto Hoy, Candela está en formación constante. Combina el estudio secundario con tareas en el taller y cursos de mecánica. El tiempo y esfuerzo que invierte forman parte de un objetivo mucho más grande: expandir el taller para continuar el legado de su papá. La curiosidad que se convirtió en propósito Todo comenzó en 2019 cuando Mariano el papá de Candela trabajaba en su taller mecánico en Burzaco. Ante una crisis económica, tuvo que cerrarlo y trasladarse: Cuando mi papá muda el taller a casa, yo lo empecé a ayudar con algunas tareas. Le alcanzaba las herramientas, barría y, más que nada, miraba todo lo que hacían. De a poco me interesó, recordó Candela en diálogo con TN. Un recuerdo que la marcó para siempre fue cuando vio un motor desarmado y pudieron arreglarlo de cero: Armamos un motor totalmente destrozado; ver todas las piezas sueltas y que después funcionen me voló la cabeza. Fue mágico, describió. De a poco, sin que ella se diera cuenta, esa curiosidad se convirtió en un propósito real. Al principio, Mariano trabajaba solo con su compañero Rodrigo. Hasta que Candela se sumó al equipo y se expandieron. En ese lugar, empezó a aplicar todo lo que aprendía: desde cómo hacer un diagnóstico hasta cómo identificar qué tipo de arreglo necesita cada auto. Aun así, su formación no se detiene: Además de ir a la escuela, trabajo y hago cursos de mecánica diésel y de inyección, contó. Candela organizó su rutina para poder disfrutar del oficio sin que se interpongan otras responsabilidades. Se cambió de turno tarde a la mañana en la escuela para que, una vez que llega a casa después de las clases, pueda estar en el taller el resto de la tarde. Un oficio heredado Cuando habla de su trabajo, se nota todo el conocimiento que adquirió y la dedicación que pone en juego. Hay tareas básicas que ya puedo hacer, como un tren delantero o un cambio de bujías. También hay fallas más complejas: algunas se resuelven en 10 minutos y otras pueden llevar horas, explicó Candela. Su papá siempre reconoce su esfuerzo y lo premia. Él le paga un sueldo semanal por los trabajos del taller y, si el contenido en redes sociales da buenos resultados, dividen la ganancia entre los dos. Mariano y Candela tienen una relación padre e hija muy profunda: Tenemos muchas cosas en común, nos entendemos muy bien. Y no compartimos la mecánica solo en el trabajo, sino que vamos a exposiciones, vemos videos y hacemos los cursos juntos. Estoy muy agradecida del papá que tengo, destacó Candela. Leé también: Un auto, una herencia y un vínculo: la historia del viejo Jeep que unió a un padre y su hija Romper con los estereotipos Los papás de Candela siempre la apoyaron en el camino que eligió. Sin embargo, ese respaldo no evitó los cuestionamientos sobre los roles de género: Muchos familiares criticaban a mi papá, le decían ¿Cómo vas a tener una nena en el taller? y también recibí comentarios en redes. Pero no me importa, porque tengo el apoyo de mis papás y mis amigos, contó. Candela nunca permitió que las críticas le impidieran seguir con su sueño. Ella cree que la mecánica y otros rubros históricamente masculinos ya no son tan rígidos como en décadas anteriores: Creo que el mundo está cambiando mucho. Antes veía la mecánica como algo de hombres, pero hoy hay muchas chicas aprendiendo herrería, soldadura, electrónica El cambio está, pero falta visibilidad, afirmó Candela. La solución para los prejuicios es muy simple bajo su mirada: La gente debería dejar de criticar tanto y apoyar más. Si alguien quiere progresar y cumplir un sueño hay que acompañarlo, no burlarlo o tirarlo abajo, destacó. La mirada enfocada en el futuro A sus 17 años, Candela no piensa la mecánica como una etapa, sino como un camino definido. Su objetivo es claro: dedicarse de lleno al oficio y seguir construyendo sobre lo que aprendió desde chica en el taller. Yo quiero seguir el legado, me gustaría que tengamos un taller más grande, proyectó Candela. En su idea de crecimiento, ella no está sola. En cada etapa del plan a futuro aparece la misma figura: su papá. Candela imagina el desarrollo en conjunto, como una forma de compartir el trabajo y la pasión: Siempre me veo trabajando con mi papá, expresó. Su dinámica de padre a hija no es solo una relación laboral, sino una construcción en conjunto. Hoy, Candela se abre camino en un oficio que tiene un rol de género predefinido; ella sabe que no está haciendo algo nuevo, sino que es un ejemplo de lo que está cambiando en el presente y que tendrá más visibilidad en el futuro. Leé también: Construyó su propio avión y está a punto de hacerlo volar: Desde los cinco años sueño con ese día Dentro de ese espacio, a partir del trabajo, la confianza y la convicción, descubrió la profesión a la que quiere dedicarse. La construcción sigue en ese mismo taller donde todo empezó, pero el crecimiento no la aleja de sus raíces, sino que la mantiene cerca. Candela tiene la mirada en el futuro, en la expansión del taller y su desarrollo profesional, pero sus pies se mantienen cerca del padre que la inspiró y la ayudó a aprender.
Ver noticia original