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» TN
Fecha: 03/05/2026 05:44
¿Cómo saber si una lata tiene arvejas o garbanzos? ¿Cómo leer la fecha de vencimiento de un medicamento con letras diminutas? Muchas personas ciegas a veces necesitan ayuda inmediata para tomar decisiones simples. Para esto, fue creada la aplicación Be my eyes (Sé mis ojos). La aplicación conecta a usuarios ciegos o con baja visión con voluntarios videntes de todo el mundo a través de una videollamada. También se incorporó recientemente la inteligencia artificial como alternativa (Be my AI). Es gratuita y está disponible en 180 idiomas, en 150 países. Leé también: Postergó su sueño por una familia, a los 50 años encontró un vacío en el mercado y creó un proyecto exitoso Además, funciona las 24 horas: cuando un usuario llama, el voluntario que esté libre y hable el mismo idioma responde. Su creador es Hans Jørgen Wiberg, un artesano danés con visión reducida. Hans tuvo la idea de conectar a las personas ciegas con cualquier ayudante en el mundo. En 2015, esa idea se transformó en aplicación. Según la página web oficial, actualmente tiene ocho millones de voluntarios y 750.000 usuarios. Autonomía en la vida diaria Carlos García es licenciado en Letras, docente en temas de discapacidad y accesibilidad, copista del Coro Polifónico de Ciegos y vicepresidente de la Biblioteca Argentina para Ciegos. Empezó a usar la app hace dos o tres años, principalmente para que le describieran imágenes, flyers o le leyeran gacetillas que le enviaban. También la usa en situaciones más simples. Una vez sentí que unas galletitas eran diferentes y quería averiguar la fecha de vencimiento, pero las letras eran muy chiquitas y la IA no lo leía. Llamé a un voluntario y me ayudó a ver la fecha, le cuenta a TN. Para cosas más complejas que aún superan a la inteligencia artificial, la opción humana sigue siendo clave. El actor, músico y director de Teatro Ciego, Facundo Bogarín, descubrió la aplicación durante la pandemia, cuando un amigo se la recomendó. Había personas ciegas que quedaron aisladas sin nadie que viera alrededor, y les recomendaron esta aplicación, recuerda. Él la usa para resolver dudas concretas: distinguir envases de aspecto similar, identificar colores de ropa o saber el valor de un billete. No la uso con muchísima frecuencia, pero cada vez que me hace falta, siempre está ahí la ayuda al alcance, confirma. Facundo valora especialmente la posibilidad de hacer preguntas y repreguntas en tiempo real. Es lo mismo que hablar con una inteligencia artificial, pero en este caso con una persona, explica. Y aunque algunas interacciones son cortas y funcionales, otras se convierten en pequeñas charlas. Alguna vez el voluntario me consultó sobre la ceguera y quedamos charlando. Depende del voluntario. Un detalle importante es que el rostro de los interlocutores no se revela. Cuando se inicia una videollamada, se activa la cámara trasera del celular de la persona ciega y el voluntario solo puede ver lo que el usuario esté enfocando. Ayuda al instante Aunque Be my eyes fue creada hace 11 años, aún sigue sumando nuevos voluntarios. Florencia Itovich, licenciada en terapia ocupacional, es una de los más recientes. Ella se sumó a la app hace pocas semanas, tras ver un reel de Facundo Bogarín (@ciegologia en Instagram) sobre la aplicación. A los dos días de registrarse, recibió su primera llamada, un señor de Puerto Rico que quería elegir una gorra que le combinara con la ropa. La experiencia fue espectacular. Terminamos intercambiando un poco sobre nuestras vidas. Me dio una alegría enorme esa llamada, cuenta. Para Florencia, la app ilustra a la perfección la diferencia entre autonomía e independencia: Facilita que las personas elijan lo que es importante para sí mismas, por más que no lo puedan hacer solas. La idea siempre es sostener la autonomía. Además, la anécdota le sirvió como ejemplo en una de sus clases de cuidadores de adultos mayores para hablar de la autonomía. La app apoya la idea de autonomía, en tanto facilita que las personas elijan lo que es importante para sí mismas, por más que no lo puedan hacer por sí solas, lo que sería la independencia, detalla. Por su parte, Daniela, una ítalo-venezolana con residencia en Miami, ha prestado sus ojos en muchas ocasiones durante varios años. Ella descargó Be my eyes cuando se la recomendó una sobrina y ahora tiene muchas experiencias que contar. En su caso, configuró la herramienta para recibir llamadas en italiano y español, y con el tiempo, coincidió con algunos usuarios que comenzaron a reconocerle la voz. Hoy es amiga de dos de ellos, uno de Milán y otro de Roma. Daniela vivió experiencias muy variadas. Le han pedido ayuda para separar la ropa por colores antes de lavarla, para configurar un televisor o una computadora. Una vez, ayudó a una mujer que viajó sola y quería cocinar para unos amigos en el hotel, pero cometió un error y derramó una salsa. Pero también vivió dos momentos que se volvieron peligrosos: una vez un hombre que decía que percibía resplandores fuera de su casa y tenía miedo de que hubiera intrusos; em otra ocasión, una persona recibió una carta amenazante que el vecino de arriba deslizó bajo su puerta y ella le pidió que llamara a la policía. En muy pocas oportunidades, se topó con personas violentas o con malas intenciones y aclara que la gran mayoría de las experiencias son positivas. Leé también: Son dos perros callejeros, improvisan en vivo y ya suman fans: el streaming argentino que no para de crecer También, Daniela cuenta que ocurrió algo que no esperaba: algunos la llamaron simplemente para hablar. Me dicen no necesito nada, ¿tenés tiempo para charlar?. Ahí te das cuenta de que algunos están solos y usan la aplicación también para desahogarse, asegura. Me ha hecho ser un poco más empática. Me hace reflexionar sobre lo que hacemos los que no tenemos esa discapacidad y no lo valoramos, reflexiona Daniela. Para Florencia, todos deberían ser voluntarios alguna vez. Creo que es una experiencia que está bueno vivir para entender que somos parte de una sola comunidad, que las diferencias no son tantas y que en cualquier momento podemos ser nosotros quienes necesitemos ayuda. Solo somos seres humanos con trayectorias de vida diversas que, en algún momento, nos encontramos a cada lado del teléfono".
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