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  • Normalización cambiaria y las nuevas tensiones

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 03/05/2026 04:44

    La apertura del mercado dinamiza los flujos, pero expone presiones sobre el dólar y la sostenibilidad del esquema Instituto de Economía Aplicada Universidad del Este El levantamiento progresivo del cepo cambiario se refleja con claridad en el balance cambiario del primer trimestre de 2026. Luego de años de fuertes restricciones, el mercado de cambios muestra señales de normalización: mayor volumen de operaciones, recomposición de flujos y una cuenta financiera más activa. Sin embargo, este proceso también expone nuevas tensiones que reabren debates conocidos sobre sostenibilidad externa y tipo de cambio. Por el lado de la cuenta corriente, el resultado del primer trimestre fue deficitario en USD 1.100 millones, aunque con una mejora significativa respecto al mismo período de 2025, cuando el rojo había sido sensiblemente mayor (aún con cepo y crawling-peg). La reducción del déficit del orden del 75 por ciento se explica por una combinación de factores: una caída de las importaciones del 14 por ciento, una reducción del turismo emisivo del 29 por ciento y un crecimiento de las exportaciones del 15 por ciento. Este último punto resulta particularmente relevante, ya que consolida al sector externo como uno de los principales motores de la actividad en el contexto actual. No obstante, el dato más interesante aparece en la cuenta financiera. A diferencia del año pasado, donde las restricciones limitaban fuertemente los movimientos de capital, en 2026 se observa una apertura mucho mayor, asociada al levantamiento del cepo. Esto se traduce en una dinámica más normal aunque también más exigente del mercado cambiario. El caso más claro es la Formación de Activos Externos (FAE), que en el primer trimestre mostró una salida neta de USD 6.600 millones, en fuerte contraste con el ingreso de USD 500 millones registrado en el mismo período del año pasado. Este cambio no necesariamente refleja un deterioro en la confianza, sino más bien la eliminación de restricciones: lo que antes no podía salir y se traducía en mayor brecha, ahora efectivamente se canaliza a través del mercado oficial. Al mismo tiempo, se observa una dinámica positiva en otras fuentes de financiamiento. Los préstamos de empresas crecieron un 33 por ciento interanual, alcanzando los USD 5.500 millones, mientras que la Inversión Extranjera Directa (IED) volvió a terreno positivo con USD 500 millones. Este mix de flujos refleja un patrón característico de economías en proceso de apertura: mayor movilidad de capitales en ambas direcciones. Sin embargo, comienzan a aparecer señales de alerta. Marzo de 2026 fue el primer mes con posibilidad de girar utilidades al exterior, y el resultado fue una salida de USD 870 millones en concepto de dividendos. Si bien se trata de un proceso esperable en un contexto de normalización, el monto resulta significativo y plantea interrogantes sobre la magnitud de estos flujos en los próximos meses. La mejora en la cuenta corriente y el dinamismo exportador son señales positivas Este punto es clave para entender la nueva dinámica del frente externo. La apertura del mercado de cambios implica aceptar no solo el ingreso de capitales, sino también su eventual salida. En ese sentido, el equilibrio cambiario deja de depender exclusivamente del control administrativo y pasa a estar determinado por la consistencia macroeconómica del programa. Aquí es donde reaparece un viejo problema bajo una nueva forma. El ingreso de capitales particularmente hacia sectores como energía y minería contribuye a sostener un tipo de cambio real apreciado. Este fenómeno, que se asemeja a una enfermedad holandesa de base financiera, puede generar tensiones sobre el resto de los sectores transables, especialmente la industria. La paradoja es evidente: el mismo proceso que permite financiar el déficit externo y sostener la estabilidad cambiaria en el corto plazo puede estar erosionando la competitividad de la economía en el mediano. Con un tipo de cambio que se mantiene bajo en términos reales, los sectores más dinámicos son aquellos vinculados a recursos naturales o al sistema financiero, mientras que el resto del entramado productivo enfrenta mayores dificultades para sostenerse. En síntesis, el levantamiento del cepo ha sido un paso importante hacia la normalización del mercado cambiario y permite una lectura más transparente de los flujos externos. La mejora en la cuenta corriente y el dinamismo exportador son señales positivas. Sin embargo, la mayor apertura financiera introduce nuevas fuentes de volatilidad y expone los límites de un esquema que depende crecientemente del ingreso de capitales. El desafío hacia adelante no será solo sostener el equilibrio, sino lograrlo sin profundizar los desequilibrios estructurales que históricamente condicionaron el desarrollo económico argentino. ESTA NOTA ES EXCLUSIVA PARA SUSCRIPTORES HA ALCANZADO EL LIMITE DE NOTAS GRATUITAS por favor, suscríbase a uno de nuestros planes digitales ¿Ya tiene suscripción? Ingresar Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?

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