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» Tiempo Argentino
Fecha: 02/05/2026 20:23
No odiamos suficiente a los periodistas, dice insistentemente el presidente de la Argentina, Javier Milei. Es uno de los tantos ataques que reciben los y las trabajadoras de prensa de parte del gobierno de La Libertad Avanza. Ataques que saltaron de los caracteres de X y se convirtieron en insultos explícitos, represión violenta, intentos de cierre de medios públicos, quita de pauta, quita de acreditación para periodistas en Casa Rosada y cierre de la sala de prensa en Casa Rosada. En ese contexto, la Federación de Argentina de Trabajadores de Prensa (Fatpren) realizó el congreso en el que Carla Gaudensi fue reelegida como secretaria general. Gaudensi formó parte de la histórica lucha contra los despidos masivos de la Agencia de Noticias Télam en 2018, durante el macrismo, e integra desde su fundación el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba). Además, en noviembre fue elegida secretaria de Género de la Confederación General de Trabajo (CGT) desde donde, en particular este 8M lograron articular con todas las organizaciones sociales para salir a la calle masivamente con el movimiento de trabajadoras. A punto de partir hacia el Congreso de la Federación Internacional de Prensa que está cumpliendo 100 años dialogó con Tiempo Argentino, en el marco del Día de las trabajadores y los trabajadores. -¿Que significó la reelección como secretaria general de la Fatpren? -Tiene que ver con un proceso que se viene dando en la federación que me toca encabezar a mí, pero que incluye a muchos sindicatos de todo el país, en el cual frente a una actividad híper golpeada, castigada con pluriempleo, con salarios de pobreza, con menor cantidad de compañeros y compañeras en puestos de trabajo, tratamos de seguir fortaleciendo los sindicatos. Buscamos que se generen algunos en algunas provincias, armamos de cero sindicatos en Río Negro, La Rioja y San Juan. Y otros que hemos normalizado como Neuquén y Tandil; o algunos que se habían alejado como Bahía Blanca, Chaco, Santiago del Estero y Misiones. Me parece que frente a una situación de la actividad, muy extrema, sumada a lo que agravó este gobierno con los ataques a la prensa, con el ataque sistemático en redes, el cierre de la agencia Télam, el achique en los medios públicos, el silenciamiento de voces, el amedrentamiento en redes sociales, la persecución de causas penales y civiles a periodistas y el cierre de la de la Sala de Periodistas en la Casa Rosada intentamos seguir manteniendo organización y una federación de pie y en unidad. Es parte de ese saldo que me toque volver a encabezar la federación junto con otra compañera que que es María Ana Mandakovic, que ya formaba parte de la conducción de un sindicato muy importante como es Córdoba. -¿Qué balance podés hacer de estos meses al frente de la Secretaría de Género de la CGT? -En los últimos tiempos, se comenzó a trabajar en una agenda común con varias otras compañeras como Maia Volcovinsky (Unión de Empleados Judiciales de la Nación), Vanesa Núñez (Unión Trabajadores de Entidades Deportivas y Civiles) y Marina Jaureguiberry (Sindicato Argentino de Docentes Privados). Y desde mi llegada a la Secretaría de Género, lo que buscábamos es abrir más espacios, que las compañeras, tengan una voz en la generación de agenda y propuestas a veces hasta disruptivas dentro de la CGT. Siempre proponemos estar en la calle, atender ciertos aspectos que a veces no son solo de la vida gremial sino que también hacen a nuestra vida como trabajadores y trabajadoras, articular con otras organizaciones. Fue un 8M en el cual pudimos generar esas acciones poniendo el eje en el ataque que vivimos las mujeres y diversidades trabajadoras. E incluso a veces la carencia de representación de las diversidades en algunas actividades dentro de las organizaciones que conforman la CGT en el país. Sabemos que hay actividades productivas que tienen muy pocas compañeras, son muy masculinizadas y que de ahí, haya una compañera que participe en la mesa para nosotros es un logro importante porque trae una mirada distinta. Desde los feminismos a veces estamos acostumbradas a hablarnos muy entre nosotras y acá tenemos que aprender a hablar en lo que es gremial, en nuestras organizaciones, que en general con muchos varones. 8M | Trabajadoras en lucha CGT (@cgtoficialok) March 8, 2026 La reforma laboral y el ajuste golpean primero a las mujeres y diversidades. Recortan derechos, debilitan convenios y desconocen las tareas de cuidado. En un país donde millones de hogares son sostenidos por mujeres, estas medidas profundizan pic.twitter.com/pq2aqhBBOB -A veces es difícil que periodistas nos identifiquemos como parte de la clase trabajadora, ¿cómo trabajó el sindicato y la federación en este sentido? -Es una construcción que llevamos adelante hace mucho tiempo en nuestra actividad, en nuestro gremio. Creo que la situación del periodismo y la situación de los trabajadores de prensa en la actualidad es de tanta precariedad tan a la vista, que nos lleva a confrontarnos con la realidad de que somos clase trabajadora. Todavía hay compañeros y compañeras que les cuesta verse en ese lugar, que les cuesta asumir el rol colectivo, porque muchas veces se sienten más cómodos en asociaciones profesionales pero cuando algo les sucede recurren a la organización de los trabajadores porque saben que no hay una salida individual. Nosotros encaramos un proceso de sentirnos parte de algo más grande, que era una federación y luego de algo mucho más grande que es sentirnos parte de todo el movimiento obrero. Y ahí me parece que en ese generar identidad también es que nosotros desde nuestra nuestra particularidad, podamos traducir parte de esa agenda. Creo que el ataque a nuestro estatuto profesional ha generado en algunos compañeros y compañeras más conciencia de que hay que realizar una defensa organizada y más sindical de nuestro rol profesional. -¿Cómo ha marcado al colectivo de periodistas algunas experiencias como la de Télam en 2018? -Las luchas de Telam, la del 2018 y la actual con este gobierno de Milei, que fue al comienzo y llevaron cuatro meses de acampe, al ser la Agencia Nacional de Noticias donde de alguna manera todos los medios de comunicación se nutren de la información que generamos, los trabajadores y trabajadoras (o generábamos porque ahora hay un silenciamiento brutal); y la necesidad de que eso exista generó la importancia de salir a pelear no solamente por las fuentes de trabajo sino por la existencia de la agencia como tal. Eso en nuestro gremio tuvo una fuerte raigambre de muchos compañeros. Esas luchas fueron importantes, pero no fue la única que llevó adelante el gremio, la de Tiempo Argentino para nosotros fue fundante y fue sumamente importante en un medio privado transformara en cooperativo para seguir teniendo una voz y además se generaran nuevamente fuentes de trabajo para compañeros y compañeras. Las distintas peleas que tuvimos también en la calle con los despidos en Clarín, fueron luchas importantes en nuestro gremio, y se fue generando más conciencia y a la vez más organización. Fue una demostración que se puede pelear y se pueden mejorar las condiciones de los trabajadores de prensa si lo hacemos todos juntos. Acá adentro en Télam son muy pocos los compañeros y compañeras que no se sienten parte del colectivo. ¿Por qué hay tantas demandas a la CGT que está estigmatizada incluso por los medios de comunicación? -Hay una mirada muy construida y estigmatizante desde los medios de comunicación hegemónicos donde los trabajadores y la clase trabajadora son el descarte de la sociedad, y es fácil atribuir responsabilidades y cargar las tintas sobre sobre eso. A diferencia de lo que pasa, por ejemplo, en el ámbito judicial, donde los jueces muchas veces definen sobre aspectos muy importantes y la gente no les conoce ni la cara ni tienen a quién reclamarle. Hay una invisibilización de ese poder que, por ejemplo, no declaró inconstitucional el DNU 70, que era híper inconstitucional y que trajo las primeras regulaciones de este gobierno en detrimento de las grandes mayorías, por eso en su momento la CGT arrancó por ahí, las primeras presentaciones fueron hacia la Justicia. Las clases que hoy son dominantes, el poder económico rechazan todo lo que tenga que ver con la organización de las grandes mayorías. Entonces es más fácil tirarle la pelota a a quien organiza a los trabajadores para defenderse sobre determinadas políticas en un gobierno de estas características que hacerlo con la clase política que toma las decisiones que toma. Hay para repartir para todos dentro de ese aspecto, centralmente a este gobierno tan antipopular al que le sirve que la sociedad se enoje con otros actores que no son los que toman las decisiones políticas. Lo mismo con el ámbito legislativo. Poco se escuchó del enojo hacia los legisladores legisladores que votaron leyes antipopulares y que permitían que este gobierno vaya en contra de las grandes mayorías. Ahora, ¿esto quita que no haya críticas que nos correspondan como clase trabajadora? Por supuesto que no. Lo que sí creo es que el movimiento obrero estuvo defendiéndose de estas políticas y enfrentándola en la calle y en los distintos momentos como nunca. Y no lo digo por solamente por la reforma laboral, lo digo por el DNU 70, lo digo por las distintas políticas que se llevaron adelante, incluso con las peleas por el salario, por este gobierno que pone techos para la paritaria y los trabajadores vemos cada vez más depreciado nuestros salarios. Para el movimiento obrero es fundamental construir un proyecto de país con el cual discutir mejores condiciones para la clase trabajadora, pero si tenés un proyecto de país que viene a atacar las condiciones de los trabajadores te ubica en una posición más defensiva. -¿Cómo es la situación hoy de mujeres y diversidades en la prensa hablabas de la precarización propia de nuestro quehacer pero en el caso de las mujeres, eso se multiplica? -La precarización y la situación salarial se ve agravada en el caso de las compañeras a quienes incluso nos cuesta acceder en general a determinados puestos como los varones. Y por el otro lado también la situación que tenemos las mujeres y diversidades es que cargamos con las tareas de cuidado y eso muchas veces hace que tengamos jornadas laborales mucho más extensas de trabajo que no es reconocido ni remunerado. Hoy una preocupación que tienen la mayoría de nuestras compañeras y que sale recurrentemente en todos los encuentros que hacemos en el sindicato es el endeudamiento brutal que estamos sufriendo. Obviamente en las mujeres siempre recae mucho más pero es una situación más generalizada de la sociedad. -¿Que inquietudes llevan a la FIP que cumple 100 años? -Volvemos a la FIP después de algunos años. Ese regreso fue también una tarea de Fatpren. En nuestra participación vamos a plantear algunas inquietudes como región que tienen que ver con la situación de precarización y la afectación de la libertad de expresión. En particular sobre Argentina, llevamos los ataques y la represión a la prensa en particular. Otra cuestión es el intento de derogación del estatuto profesional de los y las periodistas. Son ataques brutales a la libertad de expresión y a la protección por el rol que cumplimos, por lo expuestos que estamos a muchas veces a presiones de los poderes económicos y políticos. A que incluso hoy en este gobierno, el Presidente pida abiertamente que se despida a periodistas. Nos parece importante que esta cuestión trascienda las fronteras de nuestro país. El ataque que está recibiendo nuestra tarea periodística, nuestro oficio, afecta al derecho a la información, a la democracia y necesitamos generar más organización y una pelea más de unidad. Necesitamos entender que si no nos juntamos todos con la fuerza que nos da incluso la diversidad de pensamiento y de posicionamientos va a aumentar la situación de precariedad en todo sentido. No solamente nos precarizan las condiciones laborales sino que se precariza lo que generamos como contenido para la sociedad y para el debate público . Y, sobre todo, se deteriora nuestra profesión.
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