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Parana » AIM Digital
Fecha: 02/05/2026 11:48
Hablar de intimidad durante la gestación sigue siendo una deuda pendiente en la salud emocional. Durante mucho tiempo, la sexualidad en el embarazo estuvo rodeada de mitos, temores y silencios. Para muchas parejas, la llegada de un hijo transforma no solo el cuerpo sino también la manera de vivir la intimidad, dijo a AIM la terapeuta en sexualidad integral y vínculos, Lorena Mercedes Díaz. Sin embargo, todavía persiste una pregunta que muchas veces no se formula en voz alta: ¿es posible sostener una vida sexual durante el embarazo? La respuesta, en la mayoría de los casos es sí, expresó Díaz a esta Agencia. Cuando el embarazo transcurre sin complicaciones médicas y el profesional de referencia no indica restricciones, la sexualidad puede continuar formando parte del vínculo de la pareja de manera natural, saludable y segura. Lejos de representar un riesgo, la intimidad puede convertirse en una fuente de bienestar emocional, cercanía y contención en una etapa de profunda transformación. Díaz manifestó: El embarazo no anula el deseo, muchas veces simplemente lo transforma. Los cambios hormonales, físicos y emocionales pueden modificar la manera en que cada mujer experimenta su cuerpo. Algunas sienten un aumento del deseo sexual, producto de una mayor sensibilidad corporal y una conexión distinta con su femeneidad; otras, en cambio, atraviesan momentos de cansancio, nauseas o incomodidad, que pueden disminuir el interés sexual temporalmente. Ambas experiencias son completamente válidas. Lo importante es comprender que la sexualidad durante el embarazo no debe medirse solamente desde la frecuencia o desde el acto sexual en sí mismo, sino desde una mirada más amplia que incluye afecto, la comunicación, la ternura y la posibilidad de seguir encontrándose en medio del cambio. Muchas veces, el temor aparece en la pareja: existe el miedo de hacer daño al bebé, a generar contracciones, o interferir con el embarazo. Sin embargo, en un embarazo normal, el bebé se encuentra protegido dentro del útero por el líquido amniótico y por la musculatura uterina, lo que hace que las relaciones sexuales no presenten peligro para su desarrollo. La especialista indicó que: Lo que suele necesitar mayor cuidado no es el cuerpo; es la palabra, porque en esta etapa pueden surgir inseguridades, cambios en la autoestima, miedos vinculados al nuevo rol parenteral, o sentimientos contradictorios que impactan directamente en el deseo. Por eso, la salud mental durante el embarazo también incluye la posibilidad de hablar sobre la sexualidad sin culpas, sin vergüenza. Poder expresar lo que se siente, lo que incomoda, lo que cambia, lo que se necesita, permite que la pareja no viva esta etapa desde la distancia sino desde una nueva forma de vincularse. La sexualidad durante el embarazo no tiene por qué desaparecer. Muchas veces se vuelve más consciente, más pausada, más sensible, más profunda. Y en este proceso puede transformarse en una experiencia diferente, donde el placer deja de ser solamente físico para convertirse también en una manera de sostener emocionalmente, remarcó. Hablar de sexualidad en el embarazo es también hablar de salud integral, porque gestar una vida no significa renunciar al deseo, sino aprender a escuchar cómo ese deseo puede seguir habitando en el cuerpo, en el vínculo y en la historia común. Lo más importante es recordar que cada embarazo es único. Por eso, más allá de la información general, la consulta profesional siempre será el mejor espacio para despejar dudas y vivir esta etapa con mayor conciencia.
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