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» Clarin
Fecha: 02/05/2026 07:32
En 1885, el escocés Robert Fraser y el español Juan Echegaray se dan la mano y cierran un acuerdo comercial que iba a transformar el mercado textil del país y de la región. Aúnan sus conocimientos -Fraser ingeniero y Echegaray fabricante de calzado- y comienzan a producir, de manera industrial, las tradicionales alpargatas; base de yute y capellada de lona. Asi nace esta empresa que es parte de la identidad nacional y símbolo barrial: "Sociedad Anónima Fábrica Argentina de Alpargatas". Para 1890 inauguran la primera fábrica de la empresa, en Barracas, en Avenida Regimiento de Patricios 1053; el mismo lugar en donde esta semana se llevó a cabo la presentación de una nueva edición de Casa FOA, la muestra de arquitectura, diseño interior y paisajismo que organiza la Fundación Oftalmológica Argentina. Esta primera fábrica de Alpargatas fue el puntapié inicial de una transformación que marcó por siempre al barrio, porque Barracas tomó un perfil industrial y manufacturero que lo acompañaría durante décadas. Aguila, Canale, Noel, Cruz de Malta, Piccaluga, Compañía General de Fósforos, Bagley, entre otras, fueron compañías que también se asentaron en el barrio. Pero todas quedaron atrapadas en los vaivenes económicos del país. Ingresar a lo que fue la principal fábrica de Alpargatas da muestra de esos cambios en la matriz industrial de Argentina. Cerrada desde los 90, todo es abandono y desolación; sin embargo, como ocurre siempre con este tipo de construcciones históricas, la calidad de los materiales hace el milagro de que sobrevivan, se sostengan y den muestra del pasado. Una vez que termine la muestra -que abre al público durante todo octubre- comenzará la puesta en valor de los pabellones históricos y la refuncionalización de toda la manzana de la mano de la empresa Ges Desarrollos, que dará inicio a la construcción de un complejo que integrará lofts, viviendas, estudios y oficinas. El proyecto -que se llamará "Palacio Molina"- sumará amenities, locales y gastronomía en la planta baja. El titular de Ges Desarrollos es el arquitecto Fernando Baremboin y tiene amplia experiencia en este tipo de proyectos: trabajó en 2012 con una obra muy similar, ubicada justo enfrente, en lo que fue la segunda fábrica de Alpargatas, lo que hoy se conoce como "Molina Ciudad". También fue intervenida por Casa FOA. Además refuncionalizó los primeros docks de Puerto Madero y los famosos silos de Dorrego. El espacio a intervenir es un clásico edificio fabril de la época, con fachada ladrillera, ventanales enormes y techos altos, a dos aguas. En este caso este modelo de construcción responde al pabellón que mira hacia Regimiento de Patricios. Plantas libres y columnas de hierro, intactas pese al paso del tiempo y el descuido del lugar. Conservan tallada un apellido y una localidad que habla del origen de Alpargatas: Douglas Fraser & Sons, Arbroath. Esta localidad costera del este de Escocia es reconocida por el procesado del lino y yute. Para 1930, la fábrica se expande y se adosa toda una estructura nueva que genera un gran patio central, hoy convertido en un pequeño pulmón verde, salvaje, espontáneo; seguramente será muy bien aprovechado por los paisajistas que intervengan en la muestra. El edificio continúa respondiendo a un formato de pabellón, por la calle Olavarría. Las plantas libres, dominadas por una sucesión de columnas estructurales, eran las galerías donde se ubicaban las máquinas que fabricaban el calzado y los telares. Algunas de las columnas fueron intervenidas para Casa FOA por el muralista Alfredo Segatori con su sello personal, "Exabrupto de color". Los historia familiar detrás de Alpargatas El último Fraser que trabajó en la fábrica fue Roberto, quien se retiro en 1974, siendo parte del directorio. Su nieto, Robert, estuvo en la presentación de Casa FOA y charló con Clarín sobre su historia familiar, ligada a la de Alpargatas. "Lamento mucho no haber podido hablar con mi abuelo de todo esto. En ese momento yo era un nene, tenía 12 años, y no podía dimensionar lo que significaba Alpargatas. Por eso, muchos años después, arranqué la aventura de investigar todo sobre mi origen y el de la fábrica", cuenta con su libro en mano, "Los alpargateros escoceses: la historia de Alpargatas". Aquel Robert Fraser era el tatarabuelo del Robert Fraser que hoy charla con Clarín. "El hermano menor de mi tatarabuelo fue quien inventó la máquina para trenzar el yute. Es la empresa madre, Douglas Fraser & Son, ubicada en Arbroath. Es el invento que permitió industrializar las suelas de las alpargatas", explica. Robert es ingeniero civil y nunca trabajó en el rubro de telas e indumentaria. Pero en un momento le llegó un video que fue parte del impulso para hacer el libro: "Diego Mohadeb, el CEO de Topper, me mandó imágenes de esa trenzadora de yute ¡en funcionamiento! Estaba en Tucumán. Me fui a verla, me picó el bichito de la curiosidad y arranqué la investigación", contó. También logró llegar hasta la correspondencia que los Fraser mantuvieron con el español Echegaray: "Estaban en el archivo de la Universidad de Dundee, en Escocia. Y había también copias que mi abuelo llegó a ver pero que desafortunadamente se perdieron en el trágico incendio de Iron Mountain", contó. "La investigación me llevó a Escocia pero también a muchos archivos locales, como el de la AGN y el de la Biblioteca Nacional. Y además a entrevistarme con más de 40 ex alpargateros que fueron quienes me transmitieron las vivencias. El barrio, las familias y la fábrica eran una sola cosa. Sentían orgullo por su trabajo", contó emocionado. En 2019, la empresa atravesó un proceso de venta. Topper, una de las marcas históricas de Alpargatas, fue adquirida por un grupo empresarial brasileño. Por su parte, el negocio de tejidos fue adquirido por un empresario argentino y continuó operando bajo el nombre Alpargatas Textil, produciendo también otras marcas históricas, como Rueda y Vaquero. Actualmente, la empresa produce en Bella Vista, cuenta con oficinas comerciales en La Boca (en Molina Ciudad) y dispone de un depósito y centro de distribución en Florencio Varela. Durante nueve años, Robert le dio forma a un libro de casi 700 páginas en el que logró ir más allá de la historia de una fábrica. Es la historia de un país y de los y las trabajadoras que lo hicieron posible a partir de aquel acuerdo entre Fraser y Echegaray. SC Sobre la firma Newsletter Clarín
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