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  • Pocas personas lo saben: el detalle del hogar que puede aumentar tu cansancio sin que lo notes

    » TN

    Fecha: 02/05/2026 05:37

    El hogar suele pensarse como un refugio, un lugar para descansar después de la jornada laboral o desconectarse del ritmo cotidiano. Sin embargo, no siempre cumple ese rol. Para muchas personas, el propio espacio doméstico puede convertirse en una fuente de tensión o cansancio mental. En la vida cotidiana, esto suele empezar de forma casi imperceptible. Una visita al bazar en donde vamos a mirar y terminamos volviendo con velas, frascos, organizadores o pequeños objetos deco que parecen inofensivos. Una mudanza en la que reaparecen cajas llenas de recuerdos, papeles, adornos o regalos guardados por si acaso. O incluso el intento de armar un rincón de home office en el living que termina mezclándose con el espacio de descanso. Leé también: Cinco consejos para hacer limpieza y reducir el estrés Con el tiempo, esas pequeñas incorporaciones van llenando estantes, mesas y cajones. El ambiente puede verse prolijo, pero la cantidad de estímulos visuales aumenta y el espacio empieza a sentirse más cargado. La ciencia empieza a explicar por qué ocurre. Investigaciones en psicología ambiental muestran que el entorno físico influye en la forma en que funciona nuestro sistema nervioso. Un ambiente con luz natural, cierto orden visual y pocos estímulos suele favorecer la calma, mientras que los espacios recargados pueden aumentar la sensación de agotamiento. Cuando el exceso de objetos genera sobrecarga mental A veces un ambiente puede estar ordenado y aun así generar una sensación de saturación. Según la diseñadora de interiores Brenda Haines, esto suele ocurrir por la acumulación de objetos. Las casas terminan llenándose de recuerdos, objetos heredados o cosas guardadas por las dudas. Aunque estén prolijas, cuando hay demasiadas cosas el ambiente abruma, expresa. La especialista señala que incluso los hobbies, las colecciones o el uso de un mismo espacio para múltiples actividades pueden contribuir a esa sensación de saturación visual. En esos casos, el orden no siempre significa armonía. Leé también: El desorden daña nuestra salud mental, según la ciencia Muchas veces vemos livings impecables, pero cuando se abre un cajón o un mueble aparecen montones de objetos guardados. Es un orden más de apariencia que real, agrega. Desde la psicología ambiental, este fenómeno también tiene una explicación. Sabemos que el entorno no es neutro: influye en nuestra activación fisiológica y emocional, explica la psicóloga Florencia Villarino (MP 63123). Además detalla que los ambientes con menor contaminación visual ayudan a reducir el nivel de alerta del sistema nervioso. Cuando el cerebro recibe demasiados estímulos visuales al mismo tiempo debe dedicar más recursos para procesarlos, lo que genera fatiga mental. Los estímulos compiten por nuestra atención. Cuando hay demasiados, aumenta la carga cognitiva y eso termina generando agotamiento, señala la profesional. Luz, distribución y naturaleza: los factores que influyen en el bienestar Más allá de los objetos, hay otros factores del diseño interior que influyen directamente en el estado emocional. La iluminación es uno de los más importantes: actúa como una especie de atmósfera invisible que transforma la percepción del espacio. Un mismo living puede sentirse cálido y relajante o incómodo y rígido simplemente por el tipo de luz que lo ilumina. La luz blanca funciona mejor en espacios de actividad como la cocina, el lavadero o el baño. En cambio, para el dormitorio o el living es preferible la luz cálida porque genera una sensación más relajante, dice Haines. Según la diseñadora, combinar distintos tipos de iluminación permite adaptar el ambiente según la actividad. Por ejemplo, luces blancas en el techo para tareas que requieren atención y luces cálidas en lámparas o veladores para momentos de descanso. Leé también: La planta que ayuda a reducir el estrés y mejora la energía del hogar La distribución del mobiliario también influye en la percepción del espacio. Cuantos más muebles y objetos haya, más pequeño y recargado se siente el ambiente. La diseñadora menciona como ejemplo la lógica de una habitación de hotel en su decoración: pocos elementos, funcionales y bien ubicados. En una habitación de hotel hay lo justo y necesario. Nunca sobra nada y eso invita al relax, ejemplifica. Leé también: Tres prácticas simples para aliviar el estrés y disfrutar a pleno del día a día Desde la psicología ambiental, además, se destaca el efecto positivo de los elementos naturales. Plantas, vistas al exterior o materiales naturales pueden ayudar a reducir el estrés y mejorar la capacidad de concentración. Pequeños cambios que pueden transformar el clima del hogar Aunque muchas personas asocian el diseño interior con grandes reformas o inversiones costosas, las especialistas coinciden en que pequeños ajustes pueden tener un impacto significativo en el bienestar cotidiano. Los pequeños cambios siempre son bienvenidos. Mucha gente quiere hacer una gran obra y, como no puede, termina no haciendo nada. Pero mejorar el espacio donde vivimos no siempre requiere transformaciones enormes, aclara Haines. Entre las recomendaciones más frecuentes aparecen reducir el desorden visual, reorganizar los ambientes según su función, priorizar la luz natural y sumar algunos elementos naturales como plantas. Leé también: El método de los dos minutos para ordenar y limpiar la casa que produce bienestar emocional: en qué consiste También puede ser útil delimitar los espacios cuando se trabaja desde casa. El teletrabajo, cada vez más frecuente, modificó la relación psicológica con el hogar. El cerebro funciona por asociaciones. Si trabajamos en la cama o en el sillón, terminamos mezclando mentalmente el espacio de descanso con el de trabajo, explica Villarino. Por eso, crear límites claros aunque sean pequeños puede ayudar a regular la mente: separar el espacio laboral, cerrar la computadora al finalizar la jornada o guardar los elementos de trabajo fuera del dormitorio. El hogar puede funcionar como un regulador emocional, concluye la psicóloga. Y suma: Un espacio organizado y predecible facilita la sensación de seguridad y reduce la sobrecarga mental.

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