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  • Jorge Loco Cervera: Siempre supe que el que estaba equivocado era yo

    » La Nacion

    Fecha: 01/05/2026 14:11

    Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Jorge Loco Cervera: Siempre supe que el que estaba equivocado era yo Su temperamento siempre le jugó en contra y lo hizo dueño de una historia repleta de anécdotas; hoy, retirado, administra cabañas en Mendoza, su lugar en el mundo - 11 minutos de lectura' Me molestaba mucho concentrar y entrenar a horario. Todos los días llegaba tarde. Me levantaba temprano, pero necesitaba llegar tarde igual. Esperaba el horario para llegar tarde. Sólo un rebelde puede pensar y actuar de esa manera. Jorge Cervera, el hombre que sorprende con esa autodefinición, lleva desde siempre un apodo que encaja justo para su personalidad, con ese futbolista que se denominó indisciplinado: para el mundo del fútbol, Cervera siempre fue El Loco. Mendocino de nacimiento y profundamente arraigado a su tierra, su salida en los inicios de la carrera no fue sencilla. El regreso al exigente mundo del profesionalismo también presentó dificultades. Sin embargo, un entrenador lo observó en un torneo del interior y decidió brindarle una nueva oportunidad. Esta vez no la dejó pasar: supo capitalizarla y, desde entonces, describe su recorrido como una etapa marcada por el éxito. Brilló en un Banfield protagonista del 2005, admiró a dos excompañeros con los que compartió en el Taladro y tiene grandes recuerdos de varios entrenadores. Uno de ellos, Gerardo Tata Martino, con quien tuvo muchas diferencias y hasta una anécdota difícil de entender: Como no llegaba al inicio de una pretemporada lo mandé a mi hermano. Cometió locuras varias: se trepó por un balcón para poder entrar a su casa, casi se agarra a las trompadas adentro de una cancha ¡con un compañero! y hasta una pelea en un amistoso le cerró las puertas de la selección argentina de Marcelo Bielsa. Cumplió su sueño de jugar con Maradona y en el presente vive del turismo gracias a las cabañas que tiene en el Cañón del Atuel. Como hobby y descanso se dedica a la caza y la pesca. Carrera exitosa Jorge Elio Cervera nació el 17 de enero de 1975 en San Rafael, Mendoza. A su carrera como futbolista la describe como exitosa: Estar en los clubes que estuve hizo que sea así y para mí fue muy importante. De pequeño comenzó a jugar en Sportivo Balloffet, de su ciudad, y quien lo acercó fue alguien muy importante para su vida. Me llevó un amigo que falleció hace algunos años, Aldo Javier Rodríguez. Él era como mi padre, porque mi viejo murió cuando yo tenía nueve años. Como cualquier niño iba a la escuela y luego iba al club a practicar. Sólo tenía que cruzar un río y la cancha le quedaba a unos 500 metros de distancia de su casa. Sus recuerdos de aquellas épocas son los mejores y los describe como la parte más especial del fútbol: Es cuando más lo disfruté, jugar con amigos... Es un momento que me formó como persona porque después de grande, cuando me hice profesional, había presiones y no me divertía tanto, dice. A los 17 años fue a Unión de Santa Fe. Sin embargo, no fue lo esperado. Jugué en la quinta, hicieron uso de la opción de compra, pero como era muy introvertido y me costó muchísimo adaptarme me volví a San Rafael y me quedé. Cervera extrañaba sus raíces y su familia. Esa elección le costó mucho reinsertarse en el fútbol profesional y unos años después empezó a jugar en San Martín de Monte Comán, una localidad vecina a San Rafael. Su paso por el quipo mendocino que militaba un torneo del interior le dio la posibilidad de mostrarse y un entrenador lo vio. En ese momento su carrera tuvo otro rumbo. Jugando una semifinal me vio el entrenador Salvador Ragusa, que al año siguiente me llevó a Gimnasia y Tiro de Salta, en la B [Nacional] y ese primer año, en 1997, ascendimos a primera. En el equipo salteño disputó dos temporadas y partir de allí, su camino como futbolista comenzó a tomar otro color. Vistió las camisetas Argentinos Juniors y Instituto, tuvo dos ciclos muy exitosos con en Banfield y su única salida al exterior fue en Querétaro, de México. También jugó en Gimnasia y Esgrima La Plata, Belgrano y Olimpo de Bahía Blanca, club en el que decidió retirarse en 2008. En la cancha fue polifuncional, pero hubo un puesto en el que se sintió mejor: De ocho me sentí muy cómodo, pero jugando de punta también. Igual, me gustó jugar en todas las posiciones en las que jugué y nunca me sentí incómodo. En todos los clubes en los que jugó, Cervera siempre vivió momentos que lo marcaron e hizo que el recuerdo fuera el mejor. Sin embargo, Banfield y Gimnasia y Tiro son los equipos en los que más feliz estuvo y el motivo es el mismo: Son los dos en los que más jugué. Haber estado muchos años me llevó a tener más continuidad, más juego y la gente se encariñó conmigo. En el Taladro jugó 88 partidos y marcó 19 goles en sus dos ciclos (2001-2003 y 2004-2005); en el último año con el Taladro, llegó hasta los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde perdió con River en una serie muy disputada que finalizó con un global de 4 a 3 a favor del Millonario. En el conjunto salteño disputó 57 encuentros y anotó 17 tantos ente 1996 y 1998. Dejé todo, me entregué por completo. Me quedaron grandes recuerdos y eso lo extraño mucho, expresó. Entre tantos planteles de los que formó parte, son dos los compañeros que más le llamaron la atención: Rodrigo Palacios y [José Luis] Garrafa Sánchez me sorprendieron mucho. Lo que resaltó Cervera de ambos fue las condiciones que tenían y lo seguro que lo hicieron sentir adentro de la cancha. Hacían diferencia y yo siempre estaba atento a lo que podía pasar en el juego, porque ellos eran jugadores que adelante te podían dejar mano a mano en cualquier momento, describe. También fueron varios los entrenadores que marcaron la carrera de Jorge Cervera. Entre ellos están Pedro Troglio, en Gimnasia, Gerardo Tata Martino en Instituto, Julio Falcioni en Banfield y también Osvaldo Chiche Sosa en Argentinos Juniors. Todos ellos me dejaron enseñanzas en lo táctico y en ser profesional, que para mí era difícil porque venía del interior y me costaba mucho; gracias a varios de ellos pude ser un atleta de alto rendimiento, dice. Como futbolista, siempre cumplió con cada camiseta que le tocó defender. Adentro de la cancha se destacó por su velocidad y por su cuota goleadora tanto como mediocampista o como delantero. A principios de su carrera sus compañeros de Gimnasia y Tiro le pusieron un apodo que lo acompañó durante toda su carrera: Me empezaron a decir Loco. No me acuerdo quién me empezó a decir así, pero fue apenas llegué al club. A partir de su forma de vivir el fútbol y sus reacciones dentro y fuera de la cancha, fue justificando el mote. La disciplina siempre le costó: Me molestaba mucho concentrar y entrenar a horario. Todos los días llegaba tarde a los entrenamientos, me costaba ser puntual. Y no llegaba tarde porque me quedaba dormido, al contrario, me levantaba temprano, pero necesitaba llegar tarde igual, esperaba el horario para llegar tarde. Y entre risas, aclara: Es una cosa de locos lo que estoy contando, pero era así. Por esas cosas fue que me retiré del fútbol a los 33 años. A pesar de esa postura, Cervera cuenta que siempre jugó, la mayoría de las veces como titular y pocas veces el banco: Cuando me tocaba entrenar no me paraba nadie. Fue en su paso por Instituto donde cometió otra de sus tantas locuras como jugador. Para el inicio de una pretemporada llegó tarde y se le ocurrió una idea: mandó a su hermano para avisar que se iba a ausentar. Me fui a pescar al sur y como te conté que llegaba tarde a todos lados lo mandé a él para ver qué le decían. Cuando cayó, el Tata lo quería matar. Esto no lo vi nunca, le decía. Después cuando volví yo también me quería matar. Me quiso rajar del club, rememoró con risas de por medio. A pesar de todo, recordó que su regreso fue muy bueno. Con una gran pretemporada. No llegué temprano, pero hicimos fondos y terminé primero con el mejor tiempo. Su relación con Martino tuvo varios encontronazos y diferencias por cuestiones futbolísticas: Yo tenía mucho temperamento y me costaba que me mandaran, entonces no me comportaba cuando se me metía algo en la cabeza. No es aconsejable y no estaba bien lo que hacía, pero era mi forma de ser y no lo podía cambiar. Uno de los recuerdos más latentes sobre ese vínculo fue en una final por el ascenso a primera división en 2001 frente a Nueva Chicago. Cervera recordó que por la derrota en el partido de ida al entrenador se le ocurrió que el plantel debía concentrar toda la semana previa al desquite. Pero el Loco no estaba de acuerdo: Le dije delante de todos que no me parecía correcto porque nosotros habíamos hecho un gran campeonato y no era necesario hacer eso. Esta discusión le costó la titularidad en ese partido. A pesar de todo, su recuerdo del DT es el mejor: No voy a mezclar las cosas, él era un gran técnico y siempre supe que el que estaba equivocado era yo. Los goles de Cervera frente a Racing en el Apertura 2003 En ningún momento dejó de lado las locuras. Cuando regresó a Salta desde su San Rafael Natal tuvo un percance: se olvidó las llaves de su departamento. De inmediato se le ocurrió una idea: Le pedí al vecino de abajo que me deje entrar en su casa, entonces me colgué de mi balcón, pegué un salto y me subí al balcón de mi departamento. Dentro de la historia, había otro pormenor y era que Cervera tenía un yeso que iba de punta a punta en una de sus piernas. Finalmente pudo lograr su cometido e ingresó a su casa: Para entrar me saqué la remera, me tapé el puño y le metí una piña al vidrio para romperlo y entrar. También rememoró un episodio vivido durante su paso por Banfield, una pelea con Antonio Chipi Barijho, su compañero en ese equipo. La situación fue porque la aguanté entre los dos centrales y no se la había pasado. Me reclamó y yo le respondí. Me quería pegar ahí en la cancha y con lo calentón que era, yo también le quería pegar. Por la pelea, Julio Falcioni, el DT, decidió sacar a los dos en el entretiempo. Después estaba todo bien, pero parece que ese día se levantó mal yo también estaba medio loco, recuerda Cervera sobre Barijho. Cervera siempre supo que en su época como jugador se equivocó muchas veces. Él mismo se reconoce indisciplinado y ser así le costó mucho durante su carrera. Y una de las anécdotas que más recuerda fue cuando Marcelo Bielsa lo estaba siguiendo para la selección. Pero por una reacción suya frustró todo. Con Banfield fuimos a jugar un amistoso contra la selección y me querían ver, pero en esa práctica me peleé con el gringo (Gabriel) Heinze y no me llamaron más. El retiro del fútbol de Jorge Cervera fue a los 33 años. Me retiré en Olimpo en 2008 porque no estaban pagando, los jugadores grandes les teníamos que pagar a los chicos y ahí fue que dejé de jugar. Pero una vez que abandonó la carrera pudo cumplir uno de sus grandes sueños: jugar con Diego Maradona. Ambos habían compartido otros momentos, pero el Loco" tuvo la oportunidad de compartir el equipo de Showbol con el 10. En esa oportunidad, Maradona viajó con el equipo a Mendoza y pasaron dos días completos con muchas charlas y momentos inolvidables: Es lo más grande que hay. No hay nadie parecido a él. Es el tipo más bondadoso que conocí. Haber jugado con él fue lo mejor que me pasó. Yo también lo amo a Messi, pero Maradona tenía un aura especial que no se puede explicar. Casado con Luciana y con tres hijos, su vida en estos momentos transcurre en su San Rafael natal, pero dedicándose al turismo: Tengo dos predios de cabañas en el Cañón del Atuel y laburo con eso. Los complejos se llaman Cuatro Cascadas y Cabañas en el Atuel. Yo voy y vengo todos los días o día por medio porque se trabaja mucho, pero sobre todo en temporada. Además, Cervera se dedica a la construcción de viviendas para luego vender o alquilar y en sus tiempos libres tiene dos pasatiempos que hace mucho: Me dedicó a cazar y a pescar cuando puedo, es lo que más hago como hobby y descanso.

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