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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 01/05/2026 10:50
La banda de Dave Mustaine ratificó su amor incondicional por nuestro país (Instagram: Akemusic) Aguante el Colo, se escuchó un millar de veces sobre la Avenida General Paz, en un mar de remeras negras y rostros felices. El sentimiento no fue menor: Megadeth se presentó en Tecnópolis, en el marco de su última gira mundial This Was Our Life Tour, y fue el primer símbolo de argentinidad que iba a conectar horas después con el cierre, con Dave Mustaine empuñando una guitarra con los colores patrios como rúbrica a un amor incondicional. Ya desde la previa se entonó el célebre Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth, aquel cántico que el público argentino inmortalizó en ese primer recital del grupo en Obras Sanitarias, en 1994. Y que marcó a fuego su romance con Argentina. PUBLICIDAD La peregrinación sorteó un laberinto de vallas en Tecnópolis, para finalmente llegar al punto de encuentro determinado, que se transformó en un crisol de edades y generaciones. Desde metaleros de la vieja escuela hasta familias completas, nadie quiso perderse la última función del Colorado en esta parte del mundo. Pasadas las 20, Against fue la banda telonera encargada de encender la escena. La agrupación, formada por los guitarristas y cantantes Sebastián Radrizzani e Ivan Monastirsky, el baterista Martín Blanco y el bajista Federico Gerván, combinó riffs poderosos con partes de dúos de guitarras muy bien sincronizados, que no fueron ajenos al movimiento de la cabeza de los espectadores. El repertorio consistió en seis canciones: Anestesiado, La sangre de los nuestros, El guara, El encierro, El Libertador y Contra. PUBLICIDAD La responsabilidad no fue desconocida para el cuarteto, que hace exactamente dos años ya había sido invitado por Mustaine para participar de su anteúltima presentación, en el marco del Crush Rush The World Tour. Además de tener en su haber el haber trabajado con bandas exponentes como Mastodon, Gojira, Paul DiAnno, Dream Theather, Scorpions y Judas Priest, entre otros. Si bien la espera se hizo más amena, todavía faltaba el plato fuerte. PUBLICIDAD El último tango A las 21.30 fue el momento indicado para que Dave Mustaine saliera a escena de camisa blanca y con una Flying V amarilla en brazos, para interpretar Tipping Point, del último disco, junto al guitarrista finlandés Teemu Mäntysaari, el bajista James LoMenzo y el baterista Dirk Verbeuren. A lo largo del setlist, El Colorado interpretó grandes clásicos como Hangar 18, Sweating Bullets, la personalísima e íntima In My Darkest Hour, Tornado of Souls y Peace Sells. PUBLICIDAD A mitad del show, y como si se tratara de una canción de amor directamente dirigida al público, la banda tocó Symphony of Destruction, su canción más comercialmente exitosa. Desde siempre, la gente cantó por enésima vez su célebre Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth. El mismo que Mustaine había dejado en claro que es su adaptación favorita. Luego, y con el tema finalizado, el vocalista caminó de una punta a la otra del escenario, para agradecer y abrazar simbólicamente a su audiencia. Y decir muchas gracias en un rudimentario, pero sincero español, a aquellos que estuvieron presentes hace 26 años en Obras Sanitarias. PUBLICIDAD Otro punto álgido de la noche fue el recuerdo de Mustaine en su etapa como integrante y compositor de Metallica, a través de las canciones Mechanix -la canción espejo de The Four Horsemen- y Ride The Lightning. Posiblemente, y en esta etapa de su vida, una forma de sellar la paz con su exbanda, liderada por su excompañero James Hetfield. Para el final, el artista norteamericano eligió Holy Wars... The Punishment Due, y para la que utilizó una Flying V pintada con la bandera argentina. Una nueva declaración hacia estas pampas, que siempre lo acompañaron. PUBLICIDAD Brazos y cabeza en dirección al cielo y un sinfín de agradecimientos marcaron el cierre de la etapa de David Mustaine en suelo argentino. En el campo, la euforia y la felicidad del principio tomaron un matiz de nostalgia y tristeza. Pero también de reconocimiento. Pasadas las 23, terminó el último tango de uno de los mayores exponentes del heavy y el trash metal. Que hizo de Argentina uno de sus lugares en el mundo. Y que, aún con el pasar de los años, resonará el aguante argento. Ese que lo encandiló y que después el mundo imitó. Pero lo que se dice amor verdadero, hay uno solo. PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD
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