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» Perfil
Fecha: 01/05/2026 00:45
José Eduardo Figueroa fue condenado a prisión perpetua por la Justicia de Salta por el femicidio de su esposa, Mercedes Kvedaras. El hecho ocurrió en agosto de 2023 en un country de la provincia. El tribunal calificó el homicidio como doblemente agravado, por el vínculo de pareja que sostenían y por violencia de género. Antes de escuchar el veredicto, Figueroa pidió dar unas últimas palabras y pidió perdón a la familia de la víctima, a los suyos y a sus hijos, por el dolor que les hizo vivir. Días antes también había pedido permiso para dar un mensaje, en el que dijo, les fallé, les fallé como padre. Les prometí que iba a ser un padre y les fallé. Todos los días rezo por ellos. Les pido perdón. Son mis hijitos. Los jueces Cecilia Flores Toranzos, Eduardo Sángari y Leonardo Feans arribaron al fallo por unanimidad y lo declararon autor material y penalmente responsable del delito. Además, se ordenó su inscripción al Banco de Datos Genéticos, para tener registro ante otras posibles denuncias, si las hubiera. Al escuchar la resolución, la familia de Kvedaras celebró, aliviada de que la condena fuera la esperada. El caso y el juicio Mercedes Kvedaras fue asesinada por su marido, José Eduardo Figueroa, el 4 de agosto de 2023. Ambos fueron hallados en un auto, ella sin vida y él inconsciente y con cortes en el cuerpo. Figueroa fue el primer y único imputado desde el inicio, la investigación descartó desde el comienzo otras hipótesis y se centró en el vínculo de pareja. Por ello lograron definir que el crimen se produjo en un contexto de violencia de género sostenida. Asimismo, testigos del entorno confirmaron que ella sufría violencia psicológica y que tenía intenciones de separarse, pero él no lo aceptaba. Según revelaron las autopsias, Mercedes, de 37 años y madre de tres hijos, murió por asfixia provocada por estrangulamiento, sofocación y compresión torácica. Mostraba signos de defensa ante una acción sostenida por varios minutos. El juicio se desarrolló durante abril de 2026 y en el declararon familiares, empleados de la casa y especialistas. Con ello se logró reconstruir la vida cotidiana de la pareja y testificar episodios de control y agresiones. Durante los alegatos, la fiscal de la Unidad de Femicidios, María Luján Sodero Calvet, sostuvo que el acusado mató a su esposa cuando ella quiso terminar la relación. La defensa intentó desacreditar la hipótesis de violencia de género y planteó, en cambio, que el hecho sucedió en un episodio de emoción violenta. El juicio también estuvo marcado por una fuerte controversia técnica. Durante el proceso, la fiscalía y la querella objetaron distintos informes periciales de la defensa y llegaron incluso a solicitar que se investigue a algunos especialistas por presunto falso testimonio. Tras la etapa de alegatos y las últimas palabras del acusado, el tribunal quedó en condiciones de dictar sentencia y este mediodía lo condenó a prisión perpetua. RG / EM
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