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  • Un crimen que no es tan simple como parece: el misterio de la mujer trans acusada de matar a su ex novio jubilado y quemar su casa

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 01/05/2026 02:05

    Pedro Federico Arhancet, un jubilado de 76 años, fue hallado muerto el viernes 24 de abril en su duplex del octavo piso de la calle Moldes al 1100, en el barrio de Colegiales. El lugar se había incendiado. El cadáver de Pedro Federico fue hallado entre las llamas. Tenía una notable lesión en la cabeza. A su lado, se encontró una pistola. Lo habían matado. Posiblemente, incendiaron su casa para ocultar el crimen, para que el fuego se lleve la prueba clave. El jubilado, según un reporte inicial, ya llevaba 90 horas de muerto, o más. Tenía un gato gris y blanco como mascota. El gato, tiempo después del crimen, desapareció. Esta semana, la Policía de la Ciudad arrestó a quien sería su pareja, o su última pareja, una mujer trans de 36 años llamada Angelina. La mujer convivía con Pedro Federico; se había mudado del dúplex días antes del incendio a un monoambiente sobre la avenida Scalabrini Ortiz, donde finalmente la arrestaron. Así, el caso parecía cerrado. Hasta aquí, todo normal, al menos, dentro de los parámetros del caos de un homicidio. PUBLICIDAD Sin embargo, para el juez Martín Peluso y el secretario Diego Villanueva, a cargo de esclarecer el hecho, no es todo tan simple. El relato no cierra. Para empezar, está la autopsia al cuerpo. Trascendió que Arhancet murió de un tiro, que lo balearon en la cabeza. Pero los forenses de la Morgue Judicial no encontraron bala alguna. El impacto en su cabeza era un golpe, causado por un objeto romo, determinó el estudio del Cuerpo Médico Forense. También tenía una lesión compatible con un arma blanca en la panza, que no era de ninguna manera letal. PUBLICIDAD Pero estudiar al cuerpo y la naturaleza fue sumamente difícil. Para empezar, estaba atravesado por fauna cadavérica, gusanos. Luego, estaba casi desangrado. La explicación: Arhancet había muerto mucho antes de la data inicialmente estimada. Que fue asesinado, fue asesinado. Peluso y Villanueva no tienen dudas al respecto. No lo mató el incendio, por otra parte. La autopsia no halló restos de humo en sus vías respiratorias. El incendio fue intencional. La pericia de Bomberos de Policía de la Ciudad determinó que un agente acelerante fue empleado en el fuego, un combustible, alcohol tal vez. PUBLICIDAD Y luego, está la detenida. Angelina declaró en los tribunales de la calle Talcahuano esta semana, poco antes de ser enviada al penal de Ezeiza. Video: el operativo de Bomberos para controlar el incendio en el dúplex de la calle Moldes El arreglo de conveniencia Angelina negó ser la autora del crimen. Aseguró que tampoco era la novia de Pedro Federico. Al menos, ya no. Habían comenzado su vínculo hace al menos siete años, se separaron durante la pandemia, y luego regresaron. Vivían juntos, sí, pero ya no eran pareja. Angelina habitaba la parte de abajo del dúplex; Pedro Federico, la de arriba, donde fue hallado muerto y se inició el incendio. PUBLICIDAD ¿Por qué convivían? Simple. Era una suerte de arreglo de conveniencia, explicó Angelina, oriunda de Jujuy. La mujer se dedicaba a cuestiones de la casa. El domicilio de la calle Moldes, precisamente, es su domicilio fiscal. Angelina aseguró, también, que tenían una relación volátil, conflictiva. Había denunciado a Pedro Federico, incluso, años atrás, en una denuncia que el juzgado de la causa aún no certificó. Sin embargo, la mujer no se definió como una víctima de violencia de género. PUBLICIDAD El ninja y la cámara de seguridad Falta, desde ya, establecer el móvil, por qué lo mataron. Angelina, si es que lo mató, ¿lo mató por codicia? ¿Por plata? No parece. La mujer tiene un perfil de deudas en blanco, por lo visto, manejable, lejos del rojo o el bordó incobrable. También, tiene un empleo en el Gobierno de la Ciudad, de acuerdo a sus registros. No tiene, por ejemplo, antecedentes penales. La causa por el homicidio simple de Pedro Federico es la única vinculada a su número de DNI en la Cámara Criminal y Correccional porteña. Le secuestraron varios teléfonos, que podrán ser peritados. Allí, probablemente, se encuentra alguna respuesta. PUBLICIDAD El jubilado ciertamente tenía dinero, un buen pasar. No tenía hijos. Casi no tenía famila; apenas una hermana se presentó en la Justicia tras el crimen. Estaba registrado en los rubros de cría de ganado de la ex AFIP, según su perfil. Los testimonios lo definen como un hombre bohemio, proclive a acumular cosas innecesarias en su casa, un tanto irascible. En 2020, el consorcio de su complejo en la calle Moldes lo demandó ante la Justicia civil por expensas impagas, un monto de más de 600 mil pesos. Arhancet, representado por dos abogados, finalmente arregló. PUBLICIDAD Hay una prueba final, más clave que cualquier otra prueba clave: las cámaras de seguridad. Un video muestra a una sospechosa, o un sospechoso, en el ingreso del edificio en los minutos previos al incendio. ¿Es Angelina? La figura misteriosa está vestida de negro de pies a cabeza, toda cubierta, asegura una fuente del caso: Parece un ninja. Una serie de pericias forenses podrá determinar mediante comparaciones si, efectivamente, esa figura es la mujer detenida. La Justicia decidió entregar el dúplex a la hermana de Arhancet este último miércoles, mientras se disponía el traslado de Angelina al penal de mujeres de Ezeiza. El gato gris y blanco de la víctima, que había desaparecido, regresó. PUBLICIDAD PUBLICIDAD PUBLICIDAD

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