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» La Nacion
Fecha: 30/04/2026 18:50
Cómo el bloqueo de Trump a Irán puede complicar un viaje de alto riesgo a China El cierre del estrecho de Ormuz y la presión sobre Teherán tensan la previa de la cumbre con Xi Jinping, donde el impacto económico de la guerra amenaza con desplazar la agenda comercial - 7 minutos de lectura' NUEVA YORK. Si el presidente Donald Trump vuela a China como está previsto en mayo, el tema principal será claramente el impacto económico en cadena de una guerra que Pekín ha dejado en claro que considera innecesaria. El anuncio del presidente Trump de que está dispuesto a mantener un bloqueo sobre el transporte marítimo iraní hasta que Irán ceda a sus exigencias prácticamente garantiza que el estrecho de Ormuz seguirá cerrado cuando llegue a Pekín dentro de dos semanas. Eso es precisamente lo que Trump buscaba evitar cuando pospuso su viaje a China seis semanas atrás. Y complica enormemente una reunión clave con el presidente Xi Jinping, obligando a los funcionarios de la Casa Blanca a replantear cómo encarar el intento de acercamiento con China. Tanto en público como en privado, Xi ha exigido que Estados Unidos reabra la vía marítima por la que China importa aproximadamente un tercio de su petróleo y gas. Cuando Trump imaginó inicialmente el viaje como el primero de una serie de encuentros cuidadosamente coreografiados, la posibilidad de una guerra con Irán no estaba en el radar de la mayoría de los funcionarios. Cuando lo pospuso a principios de abril, confiaba en que el conflicto terminaría rápidamente. En ese momento, miembros de su equipo de seguridad nacional esperaban que forzar a Irán a un acuerdo nuclear tras una campaña de bombardeos relativamente breve demostraría el poder y alcance de Estados Unidos. También lo veían como una advertencia para Pekín, en medio del intento de Trump de recomponer la relación con su principal competidor militar, tecnológico y económico. Pero esa suposición, como tantas otras sobre el curso de la guerra con Irán, ha salido mal. Si Trump viaja a China como está previsto, en una visita intensiva de dos días a partir del 14 de mayo, el tema central será el impacto económico de una guerra que China considera innecesaria. Xi fue más allá recientemente al advertir que el mundo podría estar regresando a la ley de la selva, aunque sin mencionar específicamente a Irán o al estrecho. Hace más de una semana, el líder chino pidió directamente la reapertura del estrecho, diciéndole al príncipe heredero saudita Mohammed bin Salman, según medios estatales chinos, que debe permanecer abierto a la navegación normal, lo que está en el interés común de los países de la región y de la comunidad internacional. Trump rechazó claramente esa estrategia el miércoles, al reafirmar su decisión de mantener el bloqueo sobre los envíos desde y hacia los puertos iraníes. El bloqueo es genial, ¿ok?, dijo a periodistas durante un evento con los astronautas de Artemis II. El bloqueo ha sido 100% infalible. La Casa Blanca no abordó la diferencia de estrategias cuando se le consultó por el impacto del bloqueo en el viaje. La visita estaba pensada para centrarse en un acuerdo comercial y, en menor medida, en temas de seguridad como la presión de Pekín sobre Taiwán, sus reclamos territoriales en el mar de China Meridional, el aumento de la actividad cibernética china contra Estados Unidos y su creciente programa nuclear. Sin embargo, en un comunicado, Anna Kelly, vocera de la Casa Blanca, afirmó que el presidente Trump tiene una relación positiva con el presidente Xi y espera visitar China este año. Gracias al exitoso bloqueo de los puertos iraníes y al impacto devastador de la Operación Furia Épica, Estados Unidos mantiene el máximo nivel de presión sobre el régimen iraní mientras continúan las negociaciones. Agregó: El presidente ha sido claro en que Irán nunca puede poseer un arma nuclear, y siempre mantiene todas las opciones sobre la mesa. Trump ha expresado repetidamente su frustración porque ni los bombardeos de 38 días llevados a cabo por Estados Unidos e Israel, ni el estrangulamiento económico que intenta mediante la interceptación naval de buques, están logrando el efecto deseado. Ahora tienen que rendirse, dijo. Eso es todo lo que tienen que hacer: decir nos rendimos. Trump ha repetido esta idea en el último mes, pese a advertencias de sus propias agencias de inteligencia y expertos externos de que nada en la historia de Irán o en su estructura de poder sugiere que el país ofrecería una rendición incondicional. Lo más probable, dicen, es que redoble su resistencia. De hecho, mientras Trump alterna entre elogiar a los nuevos líderes iraníes como más razonables, amenazar con retomar los bombardeos y sostener el bloqueo, la estrategia iraní parece haberse mantenido firme. Irán ha impuesto su propio bloqueo en el Golfo Pérsico, lo que ha disuadido a los países árabes de enviar petroleros por el estrecho. El miércoles, Trump rechazó públicamente una propuesta iraní para reabrir el estrecho y poner fin a la guerra. Irán ofrecía postergar las negociaciones nucleares, pero Trump dijo a sus asesores que no le satisfacía esa opción, convencido de que el bloqueo es su principal herramienta para lograr que Irán exporte sus 11 toneladas de uranio enriquecido y suspenda su actividad nuclear durante varios años. Basta decir que la cuestión nuclear es la razón por la que estamos en esto, dijo el secretario de Estado Marco Rubio en Fox News. Si Irán fuera solo un país radical dirigido por gente radical, ya sería un problema, pero son revolucionarios. Algunos asesores creen que Trump debería aceptar la oferta iraní de reabrir el estrecho, considerando que las posiciones de Teherán se han endurecido y que hay poca evidencia de que vaya a hacer más concesiones. Trump insiste en que eso es inaceptable. Nunca habrá acuerdo a menos que acepten que no habrá armas nucleares, dijo. En realidad, Irán ya ha aceptado no desarrollar armas nucleares lo hizo al firmar el Tratado de No Proliferación y en el acuerdo nuclear de 2015, pero se niega a renunciar a lo que considera su derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos. Dentro de la Casa Blanca, los funcionarios prepararon distintas opciones para el futuro del conflicto, desde mantener el bloqueo durante meses hasta reanudar operaciones militares en Irán. Pero Trump enfrenta límites: el plazo de 60 días para usar la fuerza sin autorización del Congreso vence esta semana, y algunos republicanos ya anticiparon que no apoyarán una extensión. Miembros de su partido, y algunos de sus propios asesores, están cada vez más preocupados por el impacto político de la guerra, especialmente con los precios de la gasolina en alza. Los republicanos ya enfrentaban dificultades de cara a las elecciones legislativas de noviembre, y un conflicto prolongado podría empeorar la situación. En las próximas dos semanas, el rol de China puede ser decisivo. Entre los países asiáticos, tiene las mayores reservas de petróleo, por lo que aún no enfrenta escasez. Pero con el crudo por encima de los 110 dólares el barril uno de los niveles más altos desde el inicio de la guerra, el impacto económico será enorme, probablemente mayor que el de los aranceles de Trump. China es el principal cliente de Irán, y funcionarios estadounidenses apuestan a que la presión de Pekín podría forzar concesiones iraníes. Funcionarios chinos desempeñaron un rol clave para persuadir a Irán de aceptar el primer alto el fuego de dos semanas este mes, tras amenazas de Trump de borrar a Irán del mapa. Según fuentes iraníes, pidieron más flexibilidad en las negociaciones y advirtieron que esa tregua podía ser la última oportunidad para evitar una catástrofe. Ahora, con las negociaciones nuevamente estancadas, varios analistas creen que China podría encaminar un acuerdo de paz duradero o al menos facilitar la reapertura del estrecho. Además del vínculo comercial, existe una cooperación militar limitada. Agencias de inteligencia estadounidenses creen que China pudo haber enviado misiles portátiles a Irán, aunque Trump dijo haber hablado con Xi para frenar esa ayuda. Al menos en público, Trump ha minimizado el rol chino. Me sorprendió un poco porque tengo muy buena relación y pensé que había un entendimiento con el presidente Xi, dijo a CNBC sobre el presunto envío de armas. Pero está bien. Así es la guerra.
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